El paciente que pesaba 300 kilos pierde 100 en cinco meses y ya puede ser operado en Málaga

Juan José, en la habitación del Hospital Clínico en la que se encuentra ingresado. /Ñito Salas
Juan José, en la habitación del Hospital Clínico en la que se encuentra ingresado. / Ñito Salas

La intervención quirúrgica se ha programado para el 14 de septiembre y se llevará a cabo en el Hospital Clínico Universitario 

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

Cuando Juan José ingresó en el Hospital Clínico Universitario, el pasado 19 de marzo, pesaba unos 300 kilos; ahora, cinco meses más tarde, su peso es de 198 kilos. Ese adelgazamiento lo ha logrado gracias a la alimentación que le dan en el centro hospitalario, en el que han conseguido mejorar su estado de salud y prepararlo para la operación de cirugía bariátrica o de la obesidad a la que va a ser sometido y para la que era necesario que perdiera peso. La intervención ya tiene fecha fijada: está prevista para el 14 de septiembre.

Juan José, que sigue ingresado en una habitación del Clínico, lo que más valora es que ha vuelto a andar, algo que no podía hacer cuando su cuerpo fue ganando cada vez más kilos. «Me encuentro muy bien. Ya he recuperado la movilidad tras haber adelgazado unos 100 kilos en cinco meses», explicó el paciente a este periódico. «Cuando llegué al hospital era incapaz hasta de darme la vuelta en la cama; tenían que levantarme con una grúa. Ya me levanto solo y ando todos los días por la planta. También hago una serie de ejercicios en el gimnasio de fisioterapia del Clínico», señaló Juan José. «El cambio que he dado ha sido enorme y para bien», aseguró.

«Cuando llegué al hospital tenían que levantarme con una grúa; ahora ando y hago ejercicio físico»

Este hombre, de 52 años, recibe la alimentación que le han fijado los expertos en nutrición del centro hospitalario con la finalidad de reducir su peso, algo imprescindible para poder ser operado. La comida que ingiere son tres tetrabrik al día, que contienen un compuesto con todo lo que necesita el cuerpo humano para su alimentación y que tiene muy poco contenido calórico, dos sobres con vitaminas (tres veces al día) y dos piezas de fruta diarias. Esa cantidad le sacia e, incluso, a veces debe hacer un esfuerzo para acabarla, porque no tiene más hambre. «Se ve que se me ha achicado el estómago», afirmó y añadió que de bebida toma todo el agua que quiere. En eso no hay restricción.

Régimen alimentario

Junto a un estricto régimen alimentario, Juan José lleva a cabo ejercicios con el objetivo de ganar agilidad y fortalecer la musculatura. Aparte de la actividad física que realiza en el gimnasio de fisioterapia, y de tener que dar todos los días un número determinado de pasos, levanta pesas y hace sentadillas para poner en forma los pulmones y el corazón y, de ese modo, llegar en mejores condiciones al quirófano del Clínico en el que será intervenido el 14 de septiembre.

«La operación consistirá en colocarme una banda gástrica, que es una goma que me apretará el estómago por fuera», indicó el paciente. Por su parte, fuentes del Hospital Clínico precisaron que, una vez encarrilada la situación de este enfermo de obesidad mórbida, se ha programado el tipo de intervención de cirugía bariátrica que mejor se adapta a sus condiciones.

Juan José, que puso de manifiesto que está muy bien de ánimo, destacó el magnífico trato recibido en el Clínico. «No puedo más que decir palabras de agradecimiento, porque se están portando estupendamente conmigo. Son unos grandes profesionales», recalcó. «He dado un cambio enorme en estos cinco meses. Recuerdo que cuando llegué, cada vez que me movían para llevarme a alguna parte del hospital, parecía una procesión de la cantidad de personas que iban detrás de mí ayudándome, porque era imposible que me valiera por mí mismo. Sin embargo, en estos momentos, camino y me muevo. Eso ha sido un avance muy importante», reflejó.

Respecto a si permanecerá en el Clínico en las semanas que restan hasta que se efectúe la intervención quirúrgica, Juan José indicó que los médicos barajan la posibilidad de darle el alta para que se marche a su casa y, de esa manera, evitar el riesgo de infecciones nosocomiales (las que se cogen en un hospital). «Haré lo que los médicos que llevan mi caso consideren que es mejor para mí», manifestó el paciente.

La estancia de Juan José en el Clínico, adonde fue trasladado gracias la intervención de ocho bomberos, ya que él no podía moverse, ha supuesto una mejora de su situación. La obesidad mórbida que padece este hombre lo había enclaustrado en su casa, de la que apenas salía. La llegada de la crisis supuso un mazazo para Juan José, que perdió el trabajo que tenía en Alicante. Al carecer de empleo regresó a Málaga, a casa de sus padres. «Al día siguiente de mi vuelta murió mi padre», recordó. A este golpe de la vida se unió que la depresión que sufría se acentuó al dejar de tomar el tratamiento prescrito. «Me sentía muy deprimido; estuve un año metido en la cama. Solo me levantaba a ratos para cuidar a mi madre; comía todo lo que quería. Tras la muerte de mi madre todo fue a peor y seguí engordando», dijo. En estos momento, Juan José está mucho más animado e ilusionado con la operación a la que se va a someter.

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