El paciente que llegó a pesar 300 kilos será operado mañana en el Clínico

Juan José hace ejercicio físico a diario para rebajar peso en su estancia en el hospital. /Francis Silva
Juan José hace ejercicio físico a diario para rebajar peso en su estancia en el hospital. / Francis Silva

El enfermo ha adelgazado unos 115 kilos en menos de seis meses para poder ser intervenido y reducirle el estómago

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

«Muy Ilusionado y a la vez algo asustado». Así entrará mañana viernes en un quirófano del Hospital Clínico Universitario Juan José, el paciente de 52 años que llegó a pesar 300 kilos. Casi seis meses después de que ocho bomberos tuvieran que participar en su traslado al Clínico, el estado de salud de Juan José ha mejorado y ha logrado adelgazar unos 115 kilos, condición indispensable para poder someterse una operación de cirugía bariátrica o de la obesidad. «Me encuentro bien; en el hospital me dan un trato excelente. Me están atendiendo unos profesionales maravillosos. Solo puedo decir cosas buenas del Hospital Clínico», manifestó ayer el paciente a este periódico.

«La operación consistirá en colocarme una banda gástrica, que es una goma que me apretará el estómago por fuera», explicó el enfermo. Por su parte, fuentes hospitalarias señalaron que, una vez controlada la situación de este paciente de obesidad mórbida, se ha programado el tipo de intervención de cirugía bariátrica que mejor se adapta a sus condiciones.

Juan José, que en estos momentos pesa 185 kilos, deberá pasar 24 horas en la unidad de cuidados intensivos (UCI) del Clínico tras la operación y de una semana a 10 días en planta hasta que reciba el alta y pueda marcharse a su casa. El paciente lleva en el Clínico desde el pasado 19 de marzo. En ese tiempo, a través de una estricta alimentación y de la práctica de ejercicio físico, ha logrado reducir su peso en unos 115 kilos. Ese adelgazamiento ha repercutido positivamente en su salud. «Tengo el colesterol y el azúcar bajos», señaló. Para él, lo más importante es que la pérdida de peso le ha permitido volver a andar con normalidad y sin necesidad de oxígeno.

«Estoy muy ilusionado y a la vez algo asustado por la operación a la que me voy a someter»

«Cuando me ingresaron en el hospital era incapaz hasta de darme la vuelta en la cama; tenían que levantarme con una grúa. Ahora me levanto solo y ando todos los días por la planta. También hago una serie de ejercicios en el gimnasio de fisioterapia del Clínico», expuso el paciente, que está cumpliendo a rajatabla las recomendaciones dietéticas fijadas por expertos en nutrición del hospital. Juan José ingiere tres tetrabrik al día, que contienen un compuesto con todo lo que necesita el cuerpo humano para su alimentación y que presenta muy poco contenido calórico, dos sobres con vitaminas (tres veces al día) y dos piezas de fruta diarias. Agua pueda beber toda la que quiera.

Si esa alimentación es un factor clave para haber podido adelgazar unos 115 kilos en menos de seis meses, la práctica de ejercicio físico, con la finalidad de ganar agilidad y fortalecer la musculatura, es un complemento perfecto para afrontar la operación de mañana con más garantías. Además de caminar por la planta un número determinado de pasos cada día, Juan José levanta pesas y hace sentadillas para poner en forma los pulmones y el corazón, además de ejercitarse en el gimnasio de fisioterapia del Clínico.

Enclaustrado en su casa

El casi medio año que Juan José lleva ingresado en el Clínico, adonde fue trasladado gracias la intervención de ocho bomberos, ya que él no podía moverse, ha facilitado una mejora de su estado de salud, que era muy delicado. La obesidad mórbida que padece este hombre lo había enclaustrado en su casa, de la que apenas salía y en la que engordaba cada vez más, ya que comía sin tasa ni medida lo que le apetecía.

La llegada de la crisis económica supuso un duro golpe en la vida de Juan José, que perdió el trabajo que tenía en Alicante. Al quedarse sin empleo regresó a Málaga, al piso de sus padres. «Al día siguiente de mi vuelta murió mi padre», indicó. Ese hecho luctuoso se unió a la depresión que sufría, que empeoró al dejar de tomar el tratamiento prescrito. «Me sentía muy deprimido; estuve un año metido en la cama. Solo me levantaba a ratos para cuidar a mi madre; comía todo lo que quería. Tras la muerte de mi madre todo fue a peor y seguí engordando», comentó Juan José, al que ahora se le abre una ventana de esperanza a través de la operación de reducción de estómago.

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