Las obras urgentes para arreglar y prevenir derrumbes en la Alcazaba y Gibralfaro tardarán meses

Sobre estas líneas, aspecto de la muralla sur de la Alcazaba que sufrió un desprendimiento la pasada semana. Al lado, socavón en el castillo de Gibralfaro, que también fue inmediatamente apuntalado. /SUR
Sobre estas líneas, aspecto de la muralla sur de la Alcazaba que sufrió un desprendimiento la pasada semana. Al lado, socavón en el castillo de Gibralfaro, que también fue inmediatamente apuntalado. / SUR

Las actuaciones dependen de un plan integral de recuperación y diagnóstico, actualmente en redacción, que deberá pasar numerosos trámites

Ana Pérez-Bryan
ANA PÉREZ-BRYAN

El debate sobre la necesaria conservación del conjunto monumental que integra la Alcazaba y el castillo de Gibralfaro lleva mucho tiempo sobre la mesa de las autoridades municipales –la (pen)última reclamación llegaba el martes de la mano de Ciudadanos–, pero dos acontecimientos recientes han terminado por poner en evidencia la urgencia de esta actuación: a finales del pasado mes de noviembre, las intensas lluvias provocaban el desprendimiento y el correspondiente socavón en un paño de la muralla norte del castillo de Gibralfaro; y la semana pasada el desmoronamiento tenía lugar en una parte de la muralla sur de la Alcazaba. Ambos espacios fueron rápidamente apuntalados, y a pesar de la urgencia que requiere la reparación en ambos casos no parece que la solución esté próxima en el calendario.

No en vano, ambas intervenciones, así como el trabajo de prevención para evitar que se reproduzcan nuevos episodios, tardarán aún unos meses debido a la compleja tramitación a la que se enfrenta cualquier actuación en el conjunto monumental. «Probablemente será este año, pero aún no se puede dar una fecha». Así lo confirmaba ayer a SUR el concejal de Urbanismo, Francisco Pomares, de cuyo departamento depende la redacción y tramitación posterior de este plan integral de recuperación y diagnóstico que permitirá no sólo reparar las parte de las murallas en la que se han producido sendos desprendimientos, sino también contar con una radiografía completa sobre los puntos débiles del conjunto monumental para acometer la necesaria labor de prevención. En este complejo camino administrativo que queda por delante, el edil avanzaba que ese plan ya está «redactándose» en el departamento correspondiente de la Gerencia Municipal de Urbanismo –en concreto a manos del arquitecto responsable, Luis Felipe González-Cebrián–, aunque también añadía que al tratarse de una actuación «muy delicada y compleja» no descartan contar con asesoramiento externo de profesionales en la materia. O lo que es lo mismo, que ni siquiera este primer paso tiene una fecha concreta de cierre.

Hasta que el proyecto reciba el visto bueno, Urbanismo ejecutará «en breve» mejoras por valor de 150.000 euros

Después de la redacción del informe se abre otro escenario: el de su remisión del plan a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía para su visto bueno, ya que la Alcazaba y Gibralfaro están catalogados como BIC (Bien de Interés Cultural) y cualquier modificación es examinada con lupa. Una vez superado este trámite deberá salir a concurso la ejecución de los trabajos. Hasta que llegue ese momento, la única intervención urgente que puede permitirse el Ayuntamiento es la de apuntalar las zonas afectadas, de modo que esa visión del conjunto monumental con los tablones y los puntales en dos de sus murallas se prolongará durante meses.

Pero al margen de este plan más ambicioso para conservar el castillo de Gibralfaro y la Alcazaba, la Gerencia Municipal de Urbanismo sacó a concurso el pasado mes de octubre un proyecto por valor de 150.000 euros para acometer mejoras en ambas fortalezas. La intervención –ya adjudicada a la empresa Hermanos Campano, pero aún sin firmar– incluye una treintena de pequeñas mejoras en ambos espacios (12 en la Alcazaba y 17 en Gibralfaro), entre las que se incluyen la reparación de los ladrillos de la entrada principal, de los muros de la torre junto a ese acceso o del tejado del museo del castillo. Este proyecto, elaborado en colaboración con el estudio Yamur Arquitectura y Arqueología, comenzará «en breve», en palabras de Pomares. Por su parte, Salvador García, uno de los arquitectos responsables de esta empresa externa, urgía ayer al impulso de un «análisis pormenorizado de la situación, porque hasta el momento no se han realizado labores de prevención, sino de acción sobre los problemas que van surgiendo».

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