Las obras sumen al Centro de Málaga en un atasco diario

Caravana registrada durante la hora punta de la mañana en el Paseo de los Curas de la capital. /Salvador Salas
Caravana registrada durante la hora punta de la mañana en el Paseo de los Curas de la capital. / Salvador Salas

La saturación de intervenciones convierte el Paseo de los Curas, el Muelle Heredia, el Soho, la avenidade Andalucía y La Malagueta en un embudo diario para los coches

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

Es la «tormenta perfecta». La definición, a vuela pluma, la hace Isabel Ruiz, vecina de Pedregalejo. Su coche está parado en un semáforo en la cola diaria del paseo de los Curas, en plena hora punta de la mañana. Está visiblemente enfadada por la situación. «Se ha juntado todo al mismo tiempo y no hay alternativas», se lamenta. Las obras públicas, ya sean para el metro, para peatonalizar la Alameda, para mejorar el barrio de La Malagueta o por arreglos puntuales (como ha ocurrido esta semana en la calle Cristo), entre otras, se agolpan en el mismo espacio –el Centro– y en las mismas fechas, hasta dejar un escenario caótico de colas y desvíos provisionales que cambian continuamente y se eternizan. Lo peor es que se siguen sumando tajos –la semana que viene se dará una nueva vuelta de tuerca a la Alameda– sin que se hayan terminado las anteriores.

El recorrido por la Málaga abierta en canal comienza en La Malagueta, uno de los barrios donde las quejas vecinales retumban con mayor intensidad. La Gerencia de Urbanismo está remodelando la conexión del paseo marítimo Ciudad de Melilla hacia Cánovas del Castillo, lo que permitirá eliminar las isletas y medianas y generar una plaza peatonal. Los trabajos empezaron hace dos semanas, con un plazo de seis meses, y responden a una demanda vecinal, según el Ayuntamiento. En cambio, la solución que se le ha dado a los desvíos provisionales no ha gustado a muchos. Desde el paseo se tuerce por las calles Pintor Martínez Virel y Reding. Aparte de ser un viario estrecho y lleno de vehículos en doble fila, de autobuses de cruceristas y coches de caballos, el problema es que el semáforo dura muy poco en fase verde para incorporarse a Cánovas (que es Red Básica), por lo que se producen embotellamientos en horas punta.

Andrés Gómez Wals, propietario de Frutas Andrés, en la calle Reding, lleva desde 1986 vinculado a La Malagueta. «Hay días que pasan por aquí más de 200 autobuses de los cruceristas. Tienen que darle a ese semáforo al menos diez segundos más. Antes había dos salidas y ahora sólo queda una. Hay días que la cola llega hasta el paseo Ciudad de Melilla».

«Es una locura», resume Charo Merino, vecina de la calle Vélez-Málaga, que tiene su aparcamiento en Reding. «Para llegar a casa con el coche tengo que entrar por la Farola y recorrer todo el paseo marítimo, por donde pasan muchos autobuses y camiones», se lamenta, y añade: «Siempre pasa igual, cuando llegan las elecciones se ponen las pilas, pero es un incordio». Para Colmo, Merino trabaja en labores de teleasistencia en el Parque Tecnológico de Campanillas, que es el mayor punto negro crónico en la capital. De manera que cada día sale de una cola para meterse en otra. Al tiempo, pide al Ayuntamiento que tenga consideración con la presencia de muchas personas mayores, con problemas de movilidad, en el barrio.

La ruta sigue por la Alameda Principal, que tiene múltiples frentes abiertos, más los que están por llegar. En el eje norte se eterniza el túnel del metro, donde no se termina de concretar la última fase, la que corresponde a la peatonalización, que tiene que hacer la Junta. Por su parte, Urbanismo ya hace lo propio para reformar el andén central, y ha anunciado que la semana que viene ocupará también el lateral sur, para empezar con el cambio de la solería. Ello supondrá el traslado de algunas cabeceras de la EMT a la plaza de la Marina y Atarazanas; así como la pérdida de otro carril en la parte central y ocupaciones por fases en la más cercana a la iglesia Stella Maris.

Por este eje ya circulan pocos vehículos particulares (sólo los que salen de la calle Córdoba y los del 'parking'), sino que se desvían en el paso habilitado entre la plaza de la Marina y el Parque. En cambio, ello no sólo ha saturado el eje paseo de los Curas-Muelle de Heredia, que es el único corredor litoral disponible; sino también la Alameda de Colón y el viario interior del Ensanche (Soho), que se ha convertido en un laberinto.

Salvador Salas

En ese punto, unos turistas en un coche alquilado se afanan por encontrar su hotel, visiblemente desorientados. Además, desde el 2 de octubre está cortado el tramo de la calle San Lorenzo que va desde Trinidad Grund a la Alameda, para la ejecución de un colector vinculado a la peatonalización. Allí están «de recreo» María López y Manuel Picón. Son estudiantes de administración y gestión informática en la academia Integral, viven en la zona de Castañón de Mena y acuden a las clases en autobús. La primera considera que es un fastidio encontrarlo todo levantado y con continuos cambios de direcciones, sobre todo cuando van a recogerla en coche: «No hay manera de quedar en ningún punto fijo», y añade: «Para llegar a la academia hay que sortear mil vallas, y con suerte no resbalar con la arena. Es una aventura diaria». Para Picón, «lo peor es el desconocimiento y la falta de información, continuamente cortan y abren tramos, y nos cambian el punto para cruzar sin razón aparente y sin previo aviso».

«Igual que en Madrid está el sistema Carmena, este es el sistema 'De la Torre' (en alusión al alcalde) para que utilicemos el autobús y la bicicleta y digamos adiós a los coches, por aburrimiento», bromea Pablo Cano, que trabaja en una gestoría en el Soho y se las ve y se las desea para llegar cada mañana puntual. En el principal paso de tráfico que ha quedado en la zona, la Alameda de Colón, tiene su negocio Gonzalo Parrado, propietario del quiosco Gonzalo. «Todos los días hay follón, hay que dar muchas vueltas y además el aparcamiento es imposible». Al menos, considera que, cuando terminen los trabajos, la reforma beneficiará a los comercios de la zona.

Carril cortado

Para rematar, en las calles Atarazanas y Prim, junto al mercado central, hay un carril cortado en sentido a El Corte Inglés, para la retirada de las plazas de aparcamiento y el ensanche de la acera. Y es que en esta vía se reubicarán algunas de las cabeceras de la EMT durante las obras en la parte sur de la Alameda. Los cambios para la circulación en esta concurrida parte del Centro también incluyen impedir el paso desde Atarazanas hacia el puente de la Esperanza y la calle Hilera, en sentido oeste. De este modo, la calle Prim pasará a ser de sentido único hacia el este, con lo que se espera reducir la circulación de paso actual entre las calles Córdoba y Puerta del Mar. SUR intentó sin éxito obtener la versión de los responsables municipales sobre estas quejas.

Otras zonas de la ciudad también están sufriendo atascos estos días, aunque por labores de un alcance más limitado. Es el caso de la céntrica calle Cristo de la Epidemia, donde Emasa está cambiando una tubería rota, lo que ha obligado a habilitar una ruta alternativa, con una curva muy cerrada que provoca embotellamientos, sobre todo cuando los autobuses tienen que maniobrar. Asimismo, en la avenida Sor Teresa Prat, a la altura de Tabacalera, se acaban de empezar las labores para un nuevo colector de pluviales, que ha supuesto ocupar un tramo de la calzada sur.

Las obras públicas como las descritas son necesarias, y cuando terminen supondrán mejoras para la estética y la sostenibilidad ambiental de Málaga, así como para la movilidad y el saneamiento, entre otros aspectos. Pero se impone la necesidad de más coordinación entre los proyectos, así como entre el Ayuntamiento y la Junta, para que este empeño no acabe por colapsar toda la ciudad.

Los desvíos de tráfico echan raíces en la avenida de Andalucía

Hace tanto que se implantaron, que los conductores jóvenes no han conocido otra cosa. Los desvíos para las obras del metro en la avenida de Andalucía ya son crónicos, y los conductores han aprendido a lidiar con ellos. Han pasado más de nueve años desde que la Junta inició los cortes de tráfico en la zona: en abril de 2009 se produjo la ocupación de Callejones del Perchel y, justo un año después, de la avenida de Andalucía, con la retirada de la fuente Las Tres Gitanillas. Entre finales de 2014 y principios de 2015 se le dio una vuelta de tuerca, con un refuerzo de los itinerarios alternativos, para permitir la ocupación del lateral norte de la Alameda Principal, donde todavía se trabaja en el túnel del suburbano.

Durante tres años, los trabajos han estado paralizados, debido a la decisión de la Consejería de Fomento de rescindir el contrato con la anterior contratista, Ortiz, y volver a adjudicarlo, en fechas recientes, a una Ute formada por Sando y Acciona. Ya una vez retomada la actividad, lo que se produjo el pasado verano, los últimos cambios viarios se produjeron la semana pasada, con la eliminación de uno de los carriles que había en sentido oeste en la avenida de Andalucía, en paralelo al tajo (ahora quedan tres); y la mejora del giro desde Armengual de la Mota hacia Hilera (sentido Centro). Todavía habrá que esperar hasta 2020 para que este tramo se termine.

La prueba de fuego para la convivencia entre los conductores y el tajo del suburbano se producirá durante las ya próximas fiestas navideñas, que es el momento de máxima saturación viaria en el Casco Histórico de la capital.

En el recibidor del edificio Loreto, en el número 1 de la glorieta Albert Camus, hay tertulia entre varios vecinos. Allí están José Luis Vicente, Antonio de la Mata y José Reyes. «Lo llevamos mal, pero hemos estado peor», comenta el primero, y añade: «A nosotros nadie nos ha preguntado si queríamos metro, cuando ahora al alcalde de repente le preocupa mucho lo que digan los vecinos de la zona del Hospital Civil. Aquí llevamos ocho años, y lo que nos queda».

Los residentes se muestran resignados sobre la situación de saturación permanente frente a sus hogares: «Lo llevamos padeciendo mucho tiempo, no es de ahora. Hay pitidos a todas horas y gente despistada con los desvíos». Tercia Reyes: «Siempre digo que si esto hubiera ocurrido en Sevilla, doña Susana (en alusión a la presidenta de la Junta) ya se hubiera preocupado de solucionarlo, no se puede mantener un litigio con una empresa durante tantos años». Y concluye: «Es nefasto que el centro neurálgico de la ciudad lleve así tantos años».

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