El bar, nueva vía para cerrar el grifo de La Casa Invisible

El Ayuntamiento se agarra al hallazgo de bacterias fecales en el agua del local para tratar de poner fin a un establecimiento que no tiene autorización

El bar se encuentra en el patio central. /FRANCIS SILVA
El bar se encuentra en el patio central. / FRANCIS SILVA
Francisco Jiménez
FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

El bar de La Casa Invisible se ha convertido en la última vía del Ayuntamiento de Málaga para tratar de poner fin a los once años de historia de este centro social y cultural alternativo que ha sabido aprovechar una ‘okupación’ para arraigarse en la ciudad cubriendo un hueco tanto de programación como de público que, sin este colectivo, quedaría huérfano en la oferta cultural de la reluciente Málaga de los museos. Sobre este espacio ubicado en la calle Nosquera han pesado varias órdenes de desalojo que no se han llevado a cabo, se ha permitido la organización de actividades abiertas al público pese a la directriz de Urbanismo que lo impide desde diciembre de 2014 por las deficiencias que presenta el edificio de titularidad municipal y, además, tampoco se han puesto reparos a que en el patio haya un bar/restaurante/cafetería sin autorización municipal. Todo ello en un intento de regularizar la situación mediante una negociación que arrancó en 2011 pero que a día de hoy no sólo no ha llegado a materializarse sino que se antoja complicada una vez que el equipo de gobierno del PP parece decidido a poner fin a años de connivencia a raíz de la presión ejercida por Ciudadanos, su socio de investidura.

Así ha ocurrido

De momento, ya ha iniciado los trámites para recuperar el edificio con la idea de sacar a concurso público su gestión amparándose en el «incumplimiento sistemático» de la citada orden de Urbanismo, pero en vistas de que el procedimiento se puede demorar y que el equipo jurídico de La Invisible mantiene que se hicieron las obras necesarias para acondicionar el patio de forma que «cumple con todos los requisitos vigentes para la celebración de actividades de libre concurrencia», la nueva estrategia municipal apunta al bar, que es la principal fuente de ingresos de este colectivo para sufragar sus actividades.

Casualidad o no, lo cierto es que la primera inspección de control de calidad del agua que los técnicos municipales han realizado en estos años ha dado como resultado la presencia de bacterias fecales en las dos muestras tomadas: una en el fregadero de la barra y otra en el grifo del aseo de señoras. Con este informe del Servicio de Vigilancia Sanitario-Ambiental en el que se concluye que el agua que se utiliza (ajena a la red de abastecimiento de Emasa) no es apta para el consumo, el Área de Comercio está ultimando un decreto de cierre de actividad, tal y como avanzó ayer SUR.

Comercio tramita el cierre

¿Cuándo se ejecutará? En el Consistorio no aciertan a ponerle fecha. Mientras tanto, en La Invisible aseguran haber resuelto ya el problema originado hace dos semanas que achacan a una filtración en el aljibe como consecuencia de las lluvias. «Ha sido algo puntual. Se detectó la filtración y ya está solucionada a la espera sólo de la emisión del certificado correspondiente que lo acredite. Hasta entonces, se mantienen las medidas preventivas, por lo que no se están sirviendo comidas y toda la vajilla es desechable», afirmaba su portavoz, Amanda Romero, quien calificó la acción municipal como «un nuevo pretexto» para intentar el desalojo. En cuanto a la calidad del agua, que proviene de un camión cisterna, Romero aseguraba ayer que de forma periódica se realizan análisis porque en situaciones de lluvia pueden producirse filtraciones al pozo debido a la antigüedad de las canalizaciones.

La respuesta le llegó de boca del concejal de Sostenibilidad Medioambiental, Raúl Jiménez, quien advirtió de que «La Casa Invisible ha pasado de ser un centro cultural a un establecimiento de restauración y hospedaje». Respecto a la cuestión del agua, el edil también precisó que al margen de la presencia de la bacteria E. Coli (indicador específico de contaminación fecal), «la analítica también advierte de que no hay cloro, por lo que el agua no ha pasado por ningún proceso de potabilización».

¿Por qué no se conecta a la red de Emasa? Según La Invisible, porque la empresa municipal de aguas «ha llevado a cabo repetidas actuaciones para impedir el abastecimiento del inmueble. Según Jiménez, porque «pese a las reuniones mantenidas el pasado verano para intentar regularizar la situación el colectivo no ha puesto sobre la mesa un plan de pago de la deuda que mantiene con Emasa por el presunto uso fraudulento durante años».

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