La novena a la Patrona de Málaga en la Catedral, una tradición de ocho décadas

La Archicofradía de la Pasión cedió en una ocasión el frontal del trono de la Virgen del Amor Doloroso y un lateral del cajillo de su Nazareno para componer las gradas del altar de la novena./Fondo Bienvenido-Arenas. Archivo CTI-UMA
La Archicofradía de la Pasión cedió en una ocasión el frontal del trono de la Virgen del Amor Doloroso y un lateral del cajillo de su Nazareno para componer las gradas del altar de la novena. / Fondo Bienvenido-Arenas. Archivo CTI-UMA

La celebración de los cultos a la Virgen de la Victoria en el primer templo de la diócesis reúne a un centenar de colectivos diocesanos y ciudadanos

Jesús Hinojosa
JESÚS HINOJOSAMálaga

El pasado jueves comenzó la tradicional novena (nueve días de culto) de la Patrona de Málaga, Santa María de la Victoria, que concluirá el próximo 8 de septiembre con misa solemne presidida por el obispo, Jesús Catalá, por la mañana, y la salida procesional de la imagen de regreso a su santuario y basílica, por la tarde. La celebración de la novena en la Catedral comenzó hace más de ocho décadas, en 1932, a raíz del traslado de la imagen al primer templo de la diócesispara evitar que desapareciera en la quema de iglesias y conventos de 1931. Hasta ese momento, estos días de culto a la Patrona tenían como escenario su santuario y solían comenzar en torno al día de su festividad del 8 de septiembre, si bien el historiador cofrade Alberto Palomo recuerda que «en las primeras décadas del culto a la imagen de la Virgen de la Victoria, en los albores del siglo XVI, su festividad era la del 15 de agosto».

«Con la consolidación de la fundación de la orden de los frailes mínimos y el auge de la devoción, se trasladó al 8 de septiembre», apunta Palomo, quien señala que la bajada de la Virgen hasta la Catedral «solo la motivaban acontecimientos extraordinarios».

Según la relación de predicadores de la novena recopilada por el también historiador cofrade Andrés Camino en el libro 'Speculum Sine Macula. Santa María de la Victoria, espejo histórico de la ciudad de Málaga', la novena de 1932 fue predicada por el canónigo de la Catedral Francisco Camacho Triviño. En 1936 fue suspendida por el estallido de la guerra civil (la imagen de la Virgen se salvó al ser escondida en un espacio tabicado de la Catedral) pero, según la información aportada por Camino, se retomó en 1937 con la predicación de Bienvenido Rodríguez, canónigo magistral de la Catedral de Astorga (León).

El palio y el manto de la Virgen del Rosario en sus Misterios Dolorosos, de la Cofradía de la Sentencia, fueron empleados como dosel del altar de la novena.
El palio y el manto de la Virgen del Rosario en sus Misterios Dolorosos, de la Cofradía de la Sentencia, fueron empleados como dosel del altar de la novena. / Fondo Bienvenido-Arenas. Archivo CTI-UMA.

El 8 de septiembre de 1940, las páginas de SUR recogen la noticia de que se le está dedicando a la Virgen de la Victoria una novena en la Catedral «con inusitado esplendor». «La imagen está en el altar mayor, adornada con delicado gusto, con profusión de luces y flores«, apunta la edición del periódico de ese día. El periódico del 12 de septiembre de 1940 vuelve a hacer alusión a que continúa la novena a la Patrona en la Catedral, por lo que es probable que comenzara el mismo día 8, como sucedía años atrás.

«Fue a raíz de la coronación canónica de la Virgen, en 1943, y la toma de posesión de Ángel Herrera Oria como obispo de Málaga, en 1947, cuando se estableció, en primer lugar, la permanencia de la imagen durante un prolongado espacio de tiempo en la Catedral y, posteriormente, la costumbre de celebrar la novena antes de la festividad, a modo de preparación«, comenta Alberto Palomo. »En esto último influyó en gran medida la intervención de Francisco Carrillo Rubio, canónigo y vicario de la ciudad, y muy devoto de la imagen«, apunta. »La primera novena en su formato actual, del 30 de agosto al 7 de septiembre, se celebró en 1956 y corrió a cargo de del padre jesuíta Ruiz Ayucar«, añade.

Durante varios años, el altar de la novena se situó en uno de los laterales del altar mayor de la Catedral. La imagen aparece en esta fotografía cobijada por un vistoso templete de madera dorada y arropada por el dosel que bordaran las monjas adoratrices, todavía sin finalizar. / Fondo Bienvenido-Arenas.
Durante varios años, el altar de la novena se situó en uno de los laterales del altar mayor de la Catedral. La imagen aparece en esta fotografía cobijada por un vistoso templete de madera dorada y arropada por el dosel que bordaran las monjas adoratrices, todavía sin finalizar. / Fondo Bienvenido-Arenas. / Archivo CTI-UMA

Hasta la segunda mitad de los años sesenta, la imagen se emplazaba para la novena en un lateral del altar mayor. Para su exorno se llegaron a utilizar como dosel palios y mantos de algunas Dolorosas de las hermandades de pasión, como la Virgen del Rosario en sus Misterios Dolorosos de la Cofradía de la Sentencia, y elementos de orfebrería, como los cajillos de los tronos de la Archicofradía de la Pasión. Una vez que fue confeccionado el actual dosel bordado, realizado por las monjas adoratrices según dibujo de Juan Casielles del Nido, y restaurado por el taller del bordador Sebastián Marchante el año pasado, la Patrona pasó a presidir el altar mayor para su novena.

Altar instalado junto al presbiterio catedralicio, en el que la Virgen aparece sin templete y con los bordados del dosel completamente terminados.
Altar instalado junto al presbiterio catedralicio, en el que la Virgen aparece sin templete y con los bordados del dosel completamente terminados. / Fondo Bienvenido-Arenas. Archivo CTI-UMA.

Durante varios años y hasta 1987, del exorno del altar de la novena a la Virgen de la Victoria se ocupó María Muñoz Gallego, quien reunió para esta labor a un grupo de jóvenes cofrades a los que se les llegó a conocer como la 'cuadrilla del arte', y que trajeron un soplo de aire fresco a la estética de las hermandades en lo relativo al exorno de sus cultos y tronos.

El exorno del altar de la novena de la Patrona alcanzó todo su esplendor cuando pasó a situarse en el centro del presbiterio de la Catedral. En el año de esta fotografía se emplearon para su iluminación los grandes candelabros de madera que flanqueaban el vestíbulo del hotel Málaga Palacio..
El exorno del altar de la novena de la Patrona alcanzó todo su esplendor cuando pasó a situarse en el centro del presbiterio de la Catedral. En el año de esta fotografía se emplearon para su iluminación los grandes candelabros de madera que flanqueaban el vestíbulo del hotel Málaga Palacio.. / Fondo Bienvenido-Arenas. Archivo CTI-UMA.

En la novena de 1987, coincidiendo con la celebración del quinto centenario de la llegada a Málaga de la imagen de la Virgen de la Victoria, las tallas de los Reyes Católicos, obras de Pedro de Mena, que se conservan en la Catedral, fueron situadas en el altar de la novena, escoltando a la Patrona, sobre dos pedestales. Desde 1990, en la base del templete de madera dorada en el que se sitúa a la Virgen, y que se utilizó durante varias décadas como trono procesional, se coloca una pequeña escultura de San Francisco de Paula realizada en terracota. Este año, esta imagen del fundador de los mínimos también ha acompañado a la Virgen en su trono de bajada a la Catedral.

Con motivo de la celebración del quinto centenario de la llegada de la imagen de la Virgen a Málaga, las tallas de los Reyes Católicos obras de Pedro de Mena que se conservan en la Catedral se situaron junto a la Patrona en el altar de su novena.
Con motivo de la celebración del quinto centenario de la llegada de la imagen de la Virgen a Málaga, las tallas de los Reyes Católicos obras de Pedro de Mena que se conservan en la Catedral se situaron junto a la Patrona en el altar de su novena. / Archivo SUR

Más de un centenar de colectivos diocesanos y ciudadanos, entre arciprestazgos, instituciones militares, profesionales, vecinales, empresariales y cofrades, son invitados cada año por la Real Hermandad de Santa María de la Victoria a participar en uno de los días de la novena, que suele estar predicada por un sacerdote escogido expresamente para esta labor. Este año, la predicación corre a cargo del párroco de San Miguel de Miramar, Guillermo Tejero.