Mobiliario urbano: de ceniceros y colillas

Papelera cenicero con soporte para depositar las colillas./
Papelera cenicero con soporte para depositar las colillas.

José Manuel Alday
JOSÉ MANUEL ALDAY

L a imagen de las colillas de cigarrillos tiradas por lo suelos no pasa desapercibida y hay ciudadanos que reclaman que el Ayuntamiento disponga de ceniceros en la vía pública para evitar estas situaciones. Claro que por mucho que el Ayuntamiento disponga de ese mobiliario siempre habrá que contar con el civismo de los ciudadanos, porque hay gente que va arrojando colillas de tabaco no ya de una en una, sino de veinte en veinte, al vaciar de forma totalmente reprobable los ceniceros de sus vehículos en la vía pública.

Aquí habría que apagar la colilla.
Aquí habría que apagar la colilla.

Sin embargo, hay posibilidad de no dejar las colillas de tabaco en la calle, porque según el Ayuntamiento, la gran mayoría de papeleras instaladas en Málaga, y en concreto del modelo antivandálico, –que es precisamente aquel que suele ser blanco de los vándalos–, tienen unas ranuras en la tapa donde se debe apagar el cigarrillo. La idea de este sistema es que una vez apagado el cigarrillo se tire en el interior de la papelera para que la colilla no quede en la vía pública. También se pueden ver papeleras en el paseo del Parque y en la Alameda Principal que disponen de una especie de cajón anexo para depositar las colillas. Una prueba piloto que hizo Limasa con una empresa externa para valorar su potencial como soporte publicitario, pero que finalmente no tuvo mucho éxito, según reconoce el propio Ayuntamiento.

Con todo, lo más higiénico y por supuesto más saludable sería dejar de fumar.

Obras en la zona.
Obras en la zona.

El Cantal: obras molestas y cuestionadas

Las obras de construcción de una promoción de viviendas que se vienen realizando en la zona alta de El Cantal, en la Cala del Moral, está causando problemas a los vecinos del entorno, uno de los cuales se queja por los ruidos que vienen sufriendo además de por el impacto visual que está ocasionado. «Es una verdadera barbaridad construir justo encima del cañón del Cantal, para cuyos cimientos llevan taladrando la roca cerca de un año con tres enormes máquinas, que generan un ruido atroz para todos los vecinos de la zona, de 8 de la mañana a 7 de la tarde», afirma Fernando Valverde, quien señala que «las consecuencia sobre las cuevas y el impacto visual es importante». «Que la empresa constructora cuenta con todos los permisos, no hay ninguna duda; lo que no se comprende es como se lo dieron», señala.

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