Al metro de Málaga le faltan tres millones de pasajeros

Viajeros esperan a la llegada del metro. /SUR
Viajeros esperan a la llegada del metro. / SUR

El anuncio del presidente de la Junta de paralizar el tramo al Civil y las dudas sobre la llegada al PTA obligarán a recompensar a la concesionaria, al menos, hasta que llegue a los 20,7 millones de viajeros al año

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

El metro de Málaga todavía no ha terminado las obras y ya se sabe que cuando lo haga le faltarán pasajeros. Unos tres millones, sin ir más lejos. El presidente de la Junta, Juanma Moreno, ha anunciado esta semana en Málaga que paralizará la licitación del tramo en superficie hasta el Hospital Civil; así como la decisión de su gobierno de que tampoco pretende acometerlo en subterráneo, lo que contradice su propia promesa electoral. En su lugar, ofreció el estudio para tratar de prolongarlo hasta el Parque Tecnológico (PTA). Esta no es más que la propuesta que el alcalde, Francisco de la Torre, defendió a finales de diciembre en el programa La Alameda, coproducido por la televisión local 101TV y SUR y que presenta el director de este diario, Manuel Castillo. El nuevo líder de la Junta no ha tardado en recoger el guante.

En este escenario, y con la vista puesta en el horizonte de finales de 2020, cuando se preveía completar toda la red, cabe preguntarse qué sucederá si se paralizan las obras para el ramal hacia el norte. El volumen de pasajeros estimado y acordado con la concesionaria, Metro de Málaga, a partir de ese momento (conforme al rediseño pactado en 2013) es de 20,7 millones. Con la base de esta cifra es con la que se calcula el canon que hay que abonar a los socios privados. De ellos, unos 2,7 millones eran los que debía aportar el Hospital Civil y su entorno. El coste medio por viajero (si se cuentan como personas que hubieran pagado su billete) se estima en torno a los 0,95 euros, y es producto de sacar una media entre los que usan el billete ocasional (1,35); la tarjeta monedero (0,82) y la del Consorcio de Transportes (0,82, aunque si el viaje es un transbordo desde un autobús público urbano o interurbano el precio es de 0,65).

El resultado es una cantidad cercana a los 2,6 millones de euros anuales. La Junta, que es quien ha roto finalmente el protocolo de intenciones de 2013 (en el que se aprobó esta solución) tendrá que pagar esta suma hasta el final de la concesión, en 2042, a los privados, en concepto de usuarios no captados. Esto se añadirá a lo que elGobierno andaluz ya tiene que abonar por el mantenimiento del servicio de las líneas 1 y 2 y el ramal de llegada al Centro, que son unos 70 millones de euros al año.

Ahora bien, la cuantía puede ser menor, en función de si sale adelante la propuesta –también anunciada por Juanma Moreno– de prolongar el tramo en superficie desde las cocheras hasta el PTA. En ese caso, habrá que estimar la demanda de clientes hasta el recinto empresarial, aunque esta será menor que la prevista para el Civil, por múltiples motivos:el uso se concentrará en dos franjas muy concretas, como son las horas punta de entrada y salida del trabajo. Los fines de semana tampoco tendrá apenas utilidad, ni durante el mes de agosto, por las vacaciones.

La única referencia oficial ahora mismo sobre la afluencia potencial es la que hizo la Empresa Malagueña de Transportes (EMT) sobre la hipótesis del 'metrobus'. Se trata de la solución intermedia que consiste en hacer transbordo del metro al autobús en la última parada de la línea 1 (Andalucía Tech, en la zona de la ampliación del campus), y que debería entrar en servicio tan pronto como se habilite el carril bus en la carretera de acceso a la Tecnópolis. Según los cálculos de la EMT, la confluencia de ambos sistemas puede llegar a generar 1,1 millones de viajeros anuales. Sobre esta base, fuentes técnicas consultadas estiman en unos dos millones los usuarios potenciales que tendría una línea completa de tranvía (sin transbordo, que siempre penaliza al transporte público). Cuando estuviera operativa, los ingresos por la venta de esos billetes (unos 1,9 millones de euros) se descontarían de la compensación a la que estaría obligado el Gobierno andaluz.

En cualquier caso, esta solución no se va a producir a corto plazo, y por supuesto nunca a tiempo para alcanzar el hito de finales de 2020. Los estudios de viabilidad y, en su caso, la redacción del proyecto constructivo se comerán buena parte de la actual legislatura.

Previsiones optimistas

Existe otro escenario, mucho más optimista, que algunas voces contemplan. Y es que el metro ha vuelto a batir récords y el año pasado movió a más de 6,3 millones de malagueños, casi un 10% más. Esta cifra está por encima de las previsiones para el periodo de explotación actual, con las líneas 1 y 2 conectadas en El Perchel, y por tanto, sin que llegue al Centro. Por esta regla, también es posible que se haya quedado corta la previsión de 18 millones de personas desplazadas para cuando estén operativas las estaciones de El Corte Inglés (Guadalmedina) y de la Alameda Principal (Atarazanas). De este modo, todo lo que suponga acercarse a esos 20,7 millones implicará menos gasto para las arcas autonómicas.

A partir de ahora se abren varias incógnitas que se tendrán que resolver en los despachos. La primera, que no tendrá mayores consecuencias, será la paralización del concurso para la construcción del tramo en superficie, al que concurrieron una docena de constructoras y grupos, y que tenía prevista la adjudicación en torno a mayo.

Más complicada se antoja la negociación que los nuevos responsables de la Consejería de Fomento tienen por delante con los ejecutivos de la sociedad concesionaria, Metro de Málaga, con los que tendrán que pactar una modificación contractual –que podrá ser sustancial o no– para eliminar la llegada al Civil del actual título de explotación; así como la cuantía definitiva de las compensaciones. Y todo ello, con el Banco Europeo de Inversiones (BEI), entidad responsable de la financiación, como referencia permanente en cualquier movimiento en torno al futuro del metro.