Menor de 13 años que consume bebidas energéticas, perfil del alumno expulsado

Menor de 13 años que consume bebidas energéticas, perfil del alumno expulsado

El plan municipal ha atendido a un centenar de estudiantes y en el 67% de los casos no hay nuevos partes por mal comportamiento en el instituto

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

El plan municipal para atender a menores expulsados de centros escolares ha tenido durante este pasado curso escolar a un centenar de estudiantes, de 23 centros educativos de toda la ciudad, tanto públicos como privados. Este plan, que se desarrolla desde hace ocho años por la Asociación Cívica para la Prevención, con el apoyo del área de Servicios Sociales del Ayuntamiento, atiende a los menores que son expulsados de sus centros como medida disciplinaria, presta atención psicosocial a las familias y trata de prevenir otros aspectos igualmente negativos en la evolución del alumno, como es el abandono escolar temprano y la exclusión social.

Raúl Jiménez, el concejal de Derechos Sociales, la directora del área, Ruth Sarabia, y el responsable del programa, Rafael Arredonda, han presentado los datos del informe de este último curso escolar. Este servicio ha atendido a 109 estudiantes en sus instalaciones de la zona de Cruz de Humilladero, un antiguo colegio que dejó de utilizarse. El Ayuntamiento prevé la apertura de una nueva sede, en este caso en la zona de Bailén-Miraflores.

Aumentan las agresiones físicas en un 17% y el porcentaje de chicas en un 22%

No hay datos sobre el número de alumnos que son expulsados de los institutos malagueños, porque la Consejería de Educación no los facilita. Tampoco presta atención específica a estos estudiantes, algo que criticó el concejal. El Ayuntamiento, a través de sus servicios sociales, asume así una responsabilidad por cuanto estos mejores no pueden estar en la calle. En muchos casos es la Policía Local la que alerta de estas situaciones, al encontrar en la calle a menores que debían estar en el instituto. Jiménez agradeció en este sentido la colaboración de los equipos directivos, que son los que les ponen en contacto para abordar estas situaciones.

Entre los datos más destacados que arrojan las estadísticas de este último curso indicar, por ejemplo, que el 76% son chicos y el 23 por ciento chicas, pero con un importante crecimiento de ellas respecto al año pasado, de un 22 por ciento. Las edades más frecuentes son entre 13 y 15 años, y corresponden a primer curso de la ESO, aunque la edad indica que en muchos casos se trata de alumnos repetidores.

El consumo de alcohol o drogas entre los estudiantes que resultan expulsados no es significativamente diferente al del resto de compañeros. Pero en este estudio se ha preguntado por otro tipo de consumos, y el resultado no deja de ser curioso: el 34 por ciento de los expulsados habían consumido las denominadas 'bebidas energéticas' antes de llegar a clase. En otro 20 por ciento de los casos reconocían el consumo diario de las llamadas 'cachimbas'.

La expulsión es un primer paso al abandono temprano y la exclusión social

Otro dato significativo del estudio estadístico es el que indica que en la mitad de los casos los menores pertenecen a familias de padres separados. Pero Ruth Sarabia matizó en en la mayoría de los casos se trata de familias normalizadas, que no tienen atención por parte de los Servicios Sociales municipales.

Crecen las agresiones

En este último curso han aumentado las agresiones a miembros de la comunidad educativa, en un 17 por ciento. Este mal comportamiento lleva aparejada la expulsión del centro educativo, entre 3 y 29 días. La media es de 14 días, y el programa atiende a los estudiantes con más de 5 días de expulsión, que es el tiempo mínimo necesario para desarrollar el programa de intervención socioeducativa.

En este panorama tan negativo hay no obstante algunos puntos para el optimismo. Por ejemplo, en el 70 por ciento de los casos los menores reconocen que tienen un problema de actitud, y el 92 por ciento, que tienen que cambiar su comportamiento. El trabajo de los psicólogos y educadores del proyecto PAMEX ha supuesto que el 67 por ciento de los menores no hayan tenido más partes por mal comportamiento en el instituto, y el 35 por ciento no han vuelto a ser expulsados. En los siete cursos que lleva aplicándose este programa, han atendido a unos 700 menores. PAMEX es un proyecto educativo, que tiene entre sus objetivos la intervención con menores expulsados temporalmente de los centros educativos, abordando diferentes facetas, desde la educativa y conductual a la familiar.

Falta de apoyo de la Junta

El concejal de Derechos Sociales ha lamentado la falta de apoyo por parte de la Consejería de Educación. «Se expulsa a los menores por su mal comportamiento, pero no se toman medidas para abordar el problema ni se actúa sobre las familias»; indicó. Es más, según Rafael Arredonda, Educación no facilita los datos del número de estudiantes que son expulsados durante el curso como medida disciplinaria, algo que dificulta el trabajo de la asociación. Raúl Jiménez señaló que el Ayuntamiento colabora en esta atención porque tienen constancia de que la falta de educación influye en el futuro de las familias. «Estos fracasados escolares se convertirán en excluidos sociales», afirmó. Además, suelen ser estudiantes abocados al fracaso escolar y al abandono prematuro (que en Andalucía se sitúa por encima del 20 por ciento). Y se combate un absentismo escolar encubierto, el que provoca el propio menor cuando fuerza su expulsión mediante un mal comportamiento consciente.

 

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