Málaga recuerda a Miguel Ángel Blanco en el 22.º aniversario de su asesinato a manos de ETA

Málaga recuerda a Miguel Ángel Blanco en el 22.º aniversario de su asesinato a manos de ETA
Francis Silva

Ester Aguayo, hija de un guardia civil tiroteado por la banda terrorista en 1984, ha leído el manifiesto en memoria del edil de Ermua

Francisco Jiménez
FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

La ciudad de Málaga ha recordado este viernes la figura Miguel Ángel Blanco, el concejal del PP en la localidad vizcaína de Ermua secuestrado y asesinado por ETA hace 22 años. Organizado por la Fundación Miguel Ángel Blanco, el acto convocado en la escalinata del Ayuntamiento ha consistido en la lectura de un manifiesto en el que además de realzar la figura del joven edil y condenar su asesinato se ha exigido «memoria, justicia, verdad y dignidad» para todas las víctimas del terrorismo. Además de miembros de la Corporación municipal, el homenaje a Blanco también ha contado con la presencia de Elvira Calvente, viuda del concejal malagueño asesinado por la banda terrorista el 15 de julio de 2000, José María Martín Carpena.

«Seis millones de españoles salimos a la calle para intentar salvar su vida. Calles y plazas de cientos de municipios se llenaron de ciudadanos reclamando la vuelta a casa de Miguel Ángel. Nos manifestamos juntos frente a la barbarie, entendimos que todos estábamos amenazados y nació una nueva conciencia ciudadana de lucha contra el terrorismo: el espíritu de Ermua», recoge el manifiesto que, en el caso de Málaga, ha sido leído por Ester Aguayo, hija de un guardia civil que fue tiroteado en 1984 mientras registraba un piso franco en Hernani. «Recibió 12 impactos de bala y tuvo que tirarse desde una tercera planta para poder salvarse», relata esta joven, que entonces tenía 5 años.

«Han pasado 22 años y necesitamos explicar a los más jóvenes quién fue Miguel Ángel Blanco y qué significó su secuestro y asesinato y cómo nos comportamos ejemplarmente», continúa el texto. El edil de Ermua fue secuestrado el 10 de julio 1997 cuando se dirigía a casa de sus padres para almorzar. ETA dio un ultimátum al Gobierno, que entonces presidía José María Aznar: o se acercaba a los presos etarras a cárceles del País Vasco o lo matarían en 48 horas. Ante la negativa del Estado, la banda terrorista cumplió su amenaza y tiroteó a Blanco en un descampado la tarde del 12 de julio, falleciendo la madrugada del día 13.