Málaga necesita doblar la superficie de espacios para oficinas si quiere competir en el gran mercado europeo

Málaga necesita doblar la superficie de espacios para oficinas si quiere competir en el gran mercado europeo
SUR

Un informe constata que la capital cuenta en la actualidad con un millón de metros cuadrados y la previsión en los próximos dos años es que sólo se amplíe en 100.000 metros cuadrados más

Ana Pérez-Bryan
ANA PÉREZ-BRYANMálaga

La estrategia política y económica de convertir la ciudad en una de las grandes locomotoras productivas no sólo del sur de España, sino del mercado global europeo, sólo será posible si Málaga afronta también un cambio profundo en el capítulo de la superficie disponible para oficinas o espacios de trabajos. Es decir, si del millón de metros cuadrados con los que se cuenta en la actualidad para este sector -de ellos, más de 600.000 para el mercado libre y el resto para instituciones- se pasa, al menos, a un millón y medio o dos millones de metros cuadrados. Sin embargo, este objetivo a medio y largo plazo de doblar la capacidad para oficinas capaces de albergar a las grandes empresas relacionadas con la energía y las nuevas tecnologías (las que más demandan este tipo de espacios con unas características concretas) choca con la realidad de los planes urbanísticos, que en el caso del PGOU arroja una previsión de suelo urbano con posibilidad de desarrollo de sólo 100.000 metros cuadrados más.

El dibujo de este escenario, además del análisis de la nueva realidad empresarial que cambia hábitos y espacios de trabajo, aparece recogido en un informe impulsado por Esesa en colaboración con Hcp Arquitecture&Engineering y Air Partners y presentado esta mañana ante un buen número de representantes del tejido económico malagueño. Que Málaga necesita más superficie para oficinas es una realidad conocida, pero el informe pone negro sobre blanco, con datos y estadísticas concretas, qué supondrá estar a la altura (o no) del reto que afronta la capital.

El titular principal lo enunciaban durante la presentación dos de los autores de este trabajo, Íñigo Molina y Patricio Palomar, quienes insistían en la necesidad de que Málaga entre en la 'liga' de las grandes ciudades europeas en lo que a mercado de oficinas se refiere: «Necesitamos unos planes (urbanísticos) más ordenados y ambiciosos para poder competir y atraer a todas las grandes empresas a las que aspiramos», sostenía en su análisis de la realidad malagueña Molina.

En su exposición, el especialista se ha referido a los nuevos espacios de crecimiento en el corto y el medio plazo, pero también al hecho de que esta futura superficie disponible está «muy dispersa» y por lo tanto se corre el riesgo de que las grandes compañías que aspiran a contar con zonas suficientemente amplias no las encuentren. En este sentido, Molina ha destacado las zonas de Tabacalera, el futuro parque de Repsol (donde habrá edificios para oficinas), la extensión del PTA, San Julián y el Puerto como nuevos escenarios de crecimiento, que aportarían 275.000 metros cuadrados más para el sector, sin embargo -ha alertado el consultor- «el desarrollo de muchos de estos espacios está aún sin tramitar».

Entre las propuestas y soluciones, el informe destaca algunas que tienen que ver con el centro histórico y con la zona considerada más periférica: en primer lugar, los expertos abogan por un PEPRI centro «más flexibilizado que no esté centrado únicamente en los apartamentos turísticos», sino que permita también la construcción de edificios de oficinas más allá de los requisitos que hoy se exigen. Igualmente, sugieren un crecimiento aún más amplio de la superficie en desarrollo en el Plan especial del Puerto (compatibilizando su uso con usos alternativos de oficinas), además de la reflexión en torno a espacios que consideran «desaprovechados»: como ejemplo, Molina ha destacado el recinto ferial de Cortijo de Torres, «que cuenta con 44 hectáreas magníficas para hacer oficinas». Y se ha preguntado en este sentido: «¿Podemos permitirnos tener 51 semanas al año eso vacío?». También se ha referido al futuro proyecto de Repsol: «¿Es el mejor? No lo sé, pero es el que hay, y está llamado a transformar toda esa zona».

Y en la gestión de este desafío al que se enfrenta el tejido productivo malagueño hay que tener en cuenta que las formas de trabajar, y con ellas la oferta y la demanda por parte de empresarios y empleados, no tienen absolutamente nada que ver con el panorama de hace un puñado de años. Sobre estos cambios ha hablado Patricio Palomar, quien ha destacado incluso que el concepto de «oficina» es ya hoy «un término que suena a rancio» y que la tendencia es referirse (y desarrollar) a «espacios de trabajo». El concepto, en esencia, se refiere a una nueva forma de entender lo laboral que mezcla «plantillas dinámicas, entornos cambiantes, oficinas que han de adaptarse rápidamente, cultura innovadora, tecnología aplicada a todos los ámbitos, capacitación continua por parte de los empleados o una política de 'wellness' que prime el bienestar de los trabajadores para que la productividad sea mayor», ha destacado Palomar. Con este panorama, Málaga es capaz de competir en varios capítulos, en concreto en el de «la calidad de vida, las infraestructuras y la capacidad de generar mano de obra cualificada», pero sin embargo está estancada en otros apartados no menos importantes: en concreto, los especialistas se han referido al coste de la energía, a los escasos incentivos en I+D+i y la poca disponibilidad de suelo industrial, otro de los retos este último que tendría que afrontar la capital más allá del referido al capítulo de oficinas.

En esta transformación profunda, Palomar se ha referido a los casos de éxito de otras ciudades que han sabido transformarse y dar una respuesta a los sectores que más demandan oficinas del futuro: entre ellas, se ha referido a los casos de Berlín, Lisboa, Marsella, París o Liverpool y también a la necesidad de que Málaga participe en esta 'liga'.

El análisis de los especialistas y consultores ha estado precedido por la reflexión del alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre, quien ha admitido su sensación «de no estar a la altura frente a la demanda (de oficinas)». En su intervención, el primer edil se ha referido al hecho de que los espacios productivos «cambian y se transforman» y se ha referido al caso concreto de Sillicon Valley, en San Francisco. «Hace unos las grandes empresas apostaban por el valle y hoy prefieren, sin embargo, trasladarse a la ciudad». Y ha añadido: «Permítanme la broma, pero si lo trasladamos, Málaga es San Francisco y Sillicon Valley el PTA y el entorno del Guadalhorce». Tras la comparación, De la Torre ha animado a los promotores a «construir más oficinas en la ciudad» y ha puesto el ejemplo de Repsol como nueva zona del futuro gracias a «sus edificios singulares y competitivos». «Esa es la línea en la que tenemos que ir avanzando», ha concluido el regidor.

 

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