Málaga se mira en Madrid y Almería para transformar el cauce del Guadalmedina
Los arquitectos de los proyectos para las riberas del Manzanares y la rambla almeriense destacan la evolución que supusieron para ambas ciudades
En pleno prólogo del esperado Plan Guadalmedina, con el que Málaga quiere integrar el cauce del río en su trama urbana, el Colegio de Arquitectos ... de Málaga ha acogido este jueves un foro en el que los autores de los proyectos de Madrid Río y de la Rambla de Almería han explicado la experiencia que supusieron estas ambiciosas operaciones urbanísticas para estas ciudades. En ambos casos, se trata de actuaciones con obras muy complejas pero que trajeron una notable evolución para estas dos urbes, que ya han hecho suyos los resultados.
El arquitecto Juan Gavilanes es el coordinador de esta primera jornada de un ciclo trimestral con el que la entidad colegial pretende abordar cuestiones urbanas de actualidad, con el lema 'Apuesta por la Arquitectura'. «Los problemas en las ciudades son complejos y algunos se enquistan; es bueno generar un foro de debate para tener una visión de conjunto», ha señalado Gavilanes, quien no ha ocultado su sorpresa por el hecho de que el Ayuntamiento, la Junta y la Diputación estuvieran dispuestos a desembolsar para la remodelación del estadio de La Rosaleda, para la fallida candidatura al Mundial de 2030, unos 300 millones de euros, el presupuesto que se estima para Plan Guadalmedina, centrado en el modelo de los 'puentes-plaza' y en el soterramiento del tráfico en las avenidas laterales.
Madrid soterró la M-30 en las riberas del Manzanares mediante túneles y desde 2011 cuenta con un enorme espacio verde junto al río en el que, una veintena de puentes, han cosido barrios que estaban separados. «El río era un canal enclaustrado por la autopista, con carriles en ambas orillas. Era una trasera, un lugar al que nadie iba», ha explicado el arquitecto Javier Malo de Molina.
Hoy Madrid Río es uno de los atractivos de la capital de España que comprende abundantes zonas lúdicas, deportivas y de paseo, 17 espacios de juegos infantiles, tres recintos acuáticos para el verano, y frondosos espacios verdes para descansar, tomar el sol, hacer pícnic, patinaje, yoga... «Lo utilizan todos los madrileños para todo tipo de actividades», ha relatado Malo de Molina.
Por su parte, Antonio Góngora, arquitecto del proyecto de la Rambla almeriense, que se inició en el año 1985 con un concurso de ideas, ha mostrado imágenes del 'antes' del proyecto que, salvando las distancias, recuerdan el estado actual del cauce del Guadalmedina en algunos tramos. «La presión ciudadana y la preocupación de las administraciones por las riadas llevó al concurso del año 85», ha señalado Góngora, quien ha admitido que «los tiempos administrativos de ayer y de hoy son muy distintos».
«Agravio comparativo» hace 40 años
Este arquitecto ha mostrado recortes de esa época del periódico 'La Voz de Almería' en los que se hacía alusión al «agravio comparativo» que sentía Málaga respecto al proyecto que nacía en Almería y que se llevó finalmente a la práctica, junto con la ejecución de ocho presas para contener las avenidas de agua. Las obras, a lo largo de más de cuatro kilómetros, finalizaron hace 25 años, y tuvieron un coste de unos 25 millones de euros.
«Las ramblas transformadas fueron ramblas transformadoras. Hoy son un lugar de referencia para actos culturales, exposiciones y paseos habituales, una presencia constante en los recorridos básicos de la ciudad, algo enraizado en la vida urbana», ha subrayado Antonio Góngora.
El foro ha terminado con un coloquio en el que uno de los arquitectos asistentes en el público ha calificado de «lamentable» que las administraciones públicas «no hayan tenido una voluntad real» de dar una solución al cauce del Guadalmedina en las últimas décadas pese a que sí se ha hecho en otras ciudades. «Allí había políticos dispuestos a ofrecer y mejorar la calidad de vida de la población», ha comentado. En esta última parte también ha intervenido el arquitecto local Rafael Reinoso, autor de un proyecto para el arroyo del Cuarto, quien ha apuntado que «el caso del Guadalmedina es diferente». Asimismo, ha puesto en valor que los autores de los proyectos de Madrid y Almería sean arquitectos de esas ciudades.
Por su parte, el arquitecto José Seguí, autor del proyecto ganador del concurso de ideas para el Guadalmedina en 2012 (un parque fluvial), ha intervenido para matizar que Málaga lleva «ochenta años planeando la actuación en el río», por lo que no comparte la crítica de que no se ha hecho nada en las últimas décadas. «Las 'plazas-puente' es un tema anacrónico, no existen plazas encima de un río», ha opinado Seguí.
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