Málaga, ciudad sin ley para los patinetes eléctricos

Varios usuarios de vehículos de movilidad personal junto al paseo marítimo./Francis Silva
Varios usuarios de vehículos de movilidad personal junto al paseo marítimo. / Francis Silva

Cada vez hay más vehículos de movilidad personal por las calles y su normativa sigue dejando a sus usuarios en un limbo bajo el que no saben cómo actuar

Jon Sedano
JON SEDANOMálaga

Es el vehículo de moda, pero pocos saben por dónde deben circular con él. «En la ciudad vamos siempre de prestado. Ni vas seguro en el carril bici, ni en la acera, ni en tramos donde solo puedes ir por la calzada», explica Alfonso Serrano, de 50 años. «Si vamos por la acera nos protestan los peatones y si vamos por el carril bici algunos ciclistas se molestan», indica Conchi Velasco, de 49. «Debería haber una normativa», apunta. Pero no la hay.

La situación de los vehículos de movilidad personal (VMP), o urbana (VMU) es difícil. Se han convertido en una 'patata caliente' que nadie quiere sostener. Valencia es el ayuntamiento más permisivo, con un borrador que los equipara a las bicicletas. Barcelona sigue una estela similar, con algunas limitaciones, mientras que Madrid es la ciudad más restrictiva del país. Su futura ordenanza merma mucho el uso de los VMP: solo pueden ir por calles residenciales y vías ciclistas, nada de carriles bici. Mientras tanto, Málaga espera a que la DGT mueva ficha. «Después de verano tenemos previstas un par de reuniones para elaborar un plan de normativa, que toma como referencia las directrices que la DGT publicó en 2016, aunque esperamos que saquen unas nuevas para que se apliquen en todos los municipios por igual», declara Elvira Maeso, concejala de movilidad de la capital.

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Ahora mismo, según la ordenanza vigente en Málaga, este tipo de vehículos debe ir por la acera a velocidad reducida, es decir, a unos 10km/h como máximo. Pero muchos usuarios de patinetes eléctricos, por evitar tener que ir esquivando a los transeúntes, optan por ir por los carriles bici. Y por el momento, no hay constancia de multas al respecto, ya que ante la falta de normativa, parece que la Policía Local entiende que es la zona por donde menos molestan.

Motos eléctricas tipo 'chopper' por Marbella.
Motos eléctricas tipo 'chopper' por Marbella. / Josele-Lanza

Quique San Miguel, presidente de la Asociación Malagueña de Empresarios de Turismo Sostenible y director de QQ Electric Bikes, indica que uno de los principales problemas son las motos eléctricas tipo 'chopper'. «Hay que pensar en la seguridad del peatón. Los patinetes eléctricos 'normales' están limitados, pero las chopper, además de ser grandes y pesar mucho, pueden llegar a alcanzar 50 km/h». San Miguel añade que cuando le llegaron hace dos años y las montó, al ver la masa y la velocidad que podían alcanzar, se deshizo de ellas.

Este temor también ha llegado al Ayuntamiento. El candidato del PSOE Dani Pérez, partido que en abril presentó una iniciativa para regular los VMP, apunta que hay que diferenciar entre patinetes pequeños, como el Xiaomi, de los grandes, que parecen motos: «Estos últimos invaden las aceras y ponen en peligro al peatón. Son prácticamente ciclomotores y no están regulados, porque no tienen matricula».

Pérez y San Miguel tienen claro que hay que regular la situación actual porque los VMP han llegado para quedarse. El empresario estima que una normativa óptima sería aquella que permitiera su uso en carriles bici y en zonas ciclables donde tiene prioridad el peatón, como ha hecho Marbella con su paseo marítimo, y no se superen velocidades de 10 km/h. «No podemos quitar a los turistas la demanda de este tipo de vehículos para visitar la ciudad porque son rápidos y dinámicos», añade.

Pero este tipo de regulaciones también pasa por un aumento de controles por parte de los ayuntamientos. Marbella clausuraba esta semana varios establecimientos de alquiler de vehículos eléctricos por carecer de licencias, pero el foco en ellos lo había puesto la peligrosidad de algunos de los VMP que alquilaban, como las mencionadas chopper. Según San Miguel, Torremolinos también está obligando a incorporar cláusulas en los contratos de varias empresas similares, como son la limitación de velocidad máxima o el que los usuarios deban priorizar a los peatones. «Aunque para mí sea un gasto extra, veo bien que se exija a los usuarios un seguro o que se deba registrar el vehículo. El peatón se sentiría más seguro y la policía tendría mayor facilidad para actuar en caso de que alguien haga el cafre», matiza el dueño de QQ Electric Bikes.

Conchi Velasco y Alfonso Serrano junto a sus vehículos.
Conchi Velasco y Alfonso Serrano junto a sus vehículos. / Francis Silva

Aun así, los que hacen uso de este tipo de vehículos en su día a día no suele ser por ocio. Alfonso Serrano explica que lo compró como alternativa a la bicicleta por los problemas que tenía con esta cuando tomaba el tren repleto de gente hacia el trabajo: «Lo uso a diario para ir al tren desde Portada Alta y luego desde la estación a mi trabajo en Fuengirola. No contamina y es fácil de transportar en los vehículos públicos».

Conchi Velasco es otra usuaria de un VMP. El primero que tuvo le costó cerca de 360 euros y no le daba la autonomía que necesitaba, los 8 kilómetros que recorre desde su casa hasta el trabajo en La Malagueta. El siguiente que compró, de precio similar pero de marca más conocida, ya le permite hacer hasta 20 kilómetros con una sola carga: «Tuve que vender mi coche porque estaba todo el día en el taller. Cuando salgo de noche de trabajar el autobús pasa cada media hora. Como tengo un problema en las rodillas y no puedo coger bicicletas, me decanté por un patinete y aunque tardo media hora en llegar a casa, es el tiempo que esperaba en la parada».

Ambos usuarios, como muchos otros que forman parte del grupo M365 Málaga de la plataforma Telegram, exigen al Ayuntamiento una normativa clara. En marzo de 2018 comenzaron a presentar una serie de quejas por escrito ante el Área de Movilidad, pero la situación sigue parecida. «Yo me conformo con ir lento por las aceras y poder utilizar el carril bici», indica el usuario Kitsu.

Mientras la normativa llega, España tiene que ir preparándose para el desembarco de un nuevo modelo de negocio: el alquiler autogestionado de patinetes eléctricos. Lime es la primera gran empresa en llegar a nuestro país, aunque lo ha hecho en la ciudad más restrictiva, Madrid. Se decantaron por este tipo de VMP por su reducido tamaño y porque su uso triplicaba al de las bicicletas. «Al ser un servicio y tecnología nuevos, creemos que la regulación debe existir una vez se compruebe su uso, no sobre el papel», esclarece Fran Valmaña, responsable de comunicación de la empresa.

Patinete eléctrico de alquiler de la empresa Bird en Los Ángeles.
Patinete eléctrico de alquiler de la empresa Bird en Los Ángeles. / Jon Sedano

Pero no son los únicos. Aunque ha retrasado su salida, la empresa valenciana Bbuho, que prevé llegar a Málaga, ofrecerá un servicio similar. En su caso, los usuarios recogerán y depositarán los patinetes en puntos concretos. Aquellos que lo deseen y hayan comprado sus vehículos en lugar de alquilarlos podrán incluso pagar una tarifa plana para poder depositarlos a modo de párking. Un nuevo modelo de negocio cuyo auge está marcado por un punto de inflexión según explica Gustavo Santana, CEO de la compañía: «La gente ha entendido que el patinete eléctrico no es un juguete y pasa a ser un vehículo».

Asimismo, Santana responde de forma tajante cuando se le pregunta sobre cómo van a luchar contra el robo de VMP: «No lo haremos. El patinete tiene un coste de más de 500€, por lo que al ser delito, se seguirá su proceso legal». Aun así, al igual que ocurre con los que hay en ciudades como Los Ángeles, estos patinetes, en apariencia similares a los comerciales, tienen varias características especiales: alarma sonora, bloqueo mecánico y electrónico, además de un sistema de GPS con batería independiente y una inhabilitación que salta cuando se intenta manipular a nivel software.

La situación actual, tanto en Málaga como en otras ciudades, sigue en el aire. Algunas se han atrevido ser pioneras, otras, como Málaga, parece que prefieren esperar a que la DGT dé el primer paso. Sea como sea, el número de VMP crece a pasos agigantados sin que sus usuarios sepan muy bien por dónde pueden circular.

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