Málaga, ciudad del paraíso... para los vándalos

La escultura que rinde homenaje a Emilio Prados en El Palo ha vuelto a aparecer repleta de pintadas vandálicas./Petri Muelas
La escultura que rinde homenaje a Emilio Prados en El Palo ha vuelto a aparecer repleta de pintadas vandálicas. / Petri Muelas

La escultura en homenaje al poeta Emilio Prados en El Palo, inaugurada en 2013, vuelve a aparecer repleta de pintadas

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Málaga, la ciudad del paraíso que describió Vicente Aleixandre, también es pasto de vándalos. La escultura en homenaje a Emilio Prados en el paseo marítimo de El Palo ha vuelto a aparecer repleta de pintadas. La obra, formada por dos paneles de hormigón armado blanco con toques de policromía, simula un libro abierto que contiene la proa de una jábega y la silueta del poeta malagueño, que enseñó a leer a vecinos y pescadores del barrio. Perteneciente a la Generación del 27, Prados visitaba con frecuencia la zona. Tras varias peticiones para levantar un monumento como agradecimiento a la labor del cofundador de la revista Litoral, y aunque los vecinos reclamaban la construcción de un monolito, el Ayuntamiento inauguró en 2013 estos paneles, situados junto a la desembocadura del arroyo Gálica.

A través de la jábega se ve el puerto deportivo de El Candado, mientras que por los ojos del poeta, también huecos, se asoman «el horizonte y el mar», según explicó el autor de la obra, Andrés Montesanto, durante su descubrimiento. En uno de los paneles ahora pintarrajeados figura la dedicatoria del libro 'El misterio del agua' a unos jóvenes paleños a quienes Prados enseñó a leer y escribir hace décadas: «A Juan Matías, José Gabriel y Pedro de la Cruz, / pescadores sin cielo en mi memoria».

El protocolo habitual ante estos casos pasa por una investigación de la Policía Local sobre la autoría de las pintadas. Esta actividad está expresamente sancionada por la ordenanza municipal de limpieza con multas que pueden oscilar entre los 1.500 y los 3.000 euros. El Ayuntamiento puede exigir a los autores, en caso de que logre identificarlos, que limpien las pintadas o pasarles la factura de su retirada. La escultura dañada fue realizada y donada por Montesanto, escultor argentino afincado en Málaga desde 1989. La obra mide 2,9 metros de altura por 1,75 metros de anchura en cada una de las caras del libro y está sostenida por cinco pilares de acero inoxidable.

El autor malagueño enseñó a leer y a escribir a pescadores y a vecinos del barrio

La revista Litoral, fundada por Prados junto a su amigo Manuel Altolaguirre, constituyó uno de los grandes hitos de la cultura española del siglo pasado. Por sus páginas pasaron García Lorca, Picasso, Dalí, Falla o Guillén, entre otros artistas e intelectuales de la época. Prados, siempre interesado por los colectivos más desfavorecidos, compaginó su labor creadora con un profundo compromiso social. Tras el estallido de la Guerra Civil, el poeta huyó de Málaga y se trasladó a Madrid, donde formó parte de la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Ganador del Premio Nacional de Literatura en 1938 por la recopilación de su poesía de guerra en la obra 'Destino fiel', Prados tuvo que salir de España en 1939. Exiliado en México, lejos de la dictadura, murió en abril de 1962, víctima de una embolia pulmonar.

Prados, una de las voces más poderosas del 27, bebió del cancionero popular y del romanticismo alemán. En uno de sus poemas, escribió: «Soy un templo / arruinado, desde que vino a mí: / farol vacío; / como puerta cerrada de lo eterno». No imaginaba entonces que su vasta labor poética, editora y social le valdría un monumento en uno de sus barrios favoritos de Málaga... ni que los vándalos se cebarían con ella con terrible frecuencia, tal vez ignorando su biografía.

Temas

Málaga

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos