Mahos calcula que la restricción de terrazas en Semana Santa en Málaga costará unos 450.000 euros

La calle Comisario es una de las afectadas, /SUR
La calle Comisario es una de las afectadas, / SUR

Los hosteleros esperan negociar con el Ayuntamiento para que la medida tenga un menor impacto en sus ingresos

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

La Asociación de Hosteleros de Málaga (Mahos) ha cuantificado en unos 450.000 euros las pérdidas que supondrían para sus negocios la reducción prevista por el Ayuntamiento de una serie de terrazas, por motivos de seguridad, durante la Semana Santa, una actuación que afecta a 17 calles del Centro de la ciudad en las que, en varios casos, se propone la disminución de la ocupación de la vía a una sola fila de mesas y, en otros, la supresión total de las terrazas. El presidente de Mahos, Javier Frutos, ha dicho a este periódico que esa medida originaría un grave perjuicio al sector hostelero, ya que, además de unas pérdidas de 450.000 euros, dejaría sin trabajo a unas 60 familias.

«Nos ha sorprendido mucho que el Ayuntamiento quiera reducir las terrazas. Creíamos que con el nuevo recorrido oficial de las procesiones habría más seguridad y sería más fácil el tránsito de las personas por las calles«, ha manifestado Frutos. Mahos espera reunirse con el Ayuntamiento para intentar que esa limitación de terrazas sea menor y, de ese modo, poder paliar las pérdidas económicas y la destrucción de empleo.

El presidente de Mahos ha destacado que los hosteleros viven de tres fechas claves en el año, Navidad, Semana Santa y Feria. Y ha añadido que la limitación de las terrazas en el Centro durante los días de procesiones traería consigo grandes pérdidas económicas y laborales para bares y restaurantes.

Frutos ha hecho esas declaraciones tras publicar SUR que de la labor conjunta del área de Comercio y Vía Pública y de los servicios de Policía Local y Protección Civil ha surgido un documento en el que se expone la reducción de terrazas necesaria para la seguridad durante la Semana Santa, una actuación que se contempla en 17 calles del casco antiguo en las que, en varios casos, se propone la disminución de la ocupación de la calle a una sola fila de mesas y, en otros, la retirada total de las terrazas.

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