«Si no llego a tener la tabla de surf se habrían ahogado»

El agente de la Policía Nacional que rescató a dos bañistas en la playa de la Misericordia reconoce que fue una situación «límite»

Los bañistas, la tabla de surf y el policía nacional los remolcó hasta la orilla./SUR
Los bañistas, la tabla de surf y el policía nacional los remolcó hasta la orilla. / SUR
FERNANDO TORRES

Lleva tres años practicando surf. Desde los primeros días de aprendizaje hasta ahora nunca había vivido ningún momento de riesgo salvo «algún susto» de los que da el mar cuando se pone más agresivo de la cuenta. El pasado martes se fue a la playa de la Misericordia junto a un amigo para aprovechar las olas que se habían levantado. «Hacía un día bastante regular, mi compañero ni siquiera se metió en el agua porque estaba muy revuelta», explica Francis Gálvez, un agente de la Policía Nacional que ese día se convirtió en un héroe pese a estar fuera de servicio.

Llevaba veinte minutos surfeando y salió a descansar a la orilla porque la fuerte resaca le exigía más esfuerzo físico del habitual. Fue entonces cuando vio a una pareja de jóvenes que se metió en el agua. «Cada vez estaban más mar adentro, me di cuenta de que la zona era mala, les tenía el ojo echado desde el principio». El agente decidió volver al agua. Instintivamente se fue aproximando a ellos hasta que vio que el hombre estaba haciendo señales y pidiendo auxilio. Remó en su dirección, aprovechando la corriente, hasta que los alcanzó.

Tras tranquilizarlos consiguió que se agarrasen a la tabla de surf y entre los tres empezaron a impulsarse para abandonar la zona de resaca. «En estas circunstancias el bañista tiende a nadar hacia la orilla, pero estas corrientes son circulares, hay que ir mar adentro hasta que la resaca tiene menos fuerza y luego ir en paralelo a la orilla hasta que se abandona la zona de peligro». Cuando ya estaban aproximándose a la orilla, hizo señales a los bañistas y a su amigo para que llamasen a emergencias. «Pensaba que la pareja necesitaría asistencia sanitaria, y yo estaba teniendo muchas dificultades… era una situación límite». Sin embargo, cuando tocaron tierra, el esfuerzo físico se dejaba notar, pero ambos estaban en buen estado de salud.

Fue entonces cuando el Gálvez se identificó como agente de la Policía Nacional. «Llamé directamente a emergencias, les dije que estaba fuera de servicio y que retiraran la ambulancia, que no iba a hacer falta». Los bañistas empezaron a darle las gracias por haber decidido ir en su rescate. Lo hicieron primero mientras descansaban en la arena de la playa, y repitieron su mensaje de agradecimiento durante una pequeña reunión en la que se tomaron la fotografía que ilustra esta información. «Él me dijo que pensaba que no iba a ir a por ellos, que cuando me vio remando en su dirección sintió un alivio tremendo».

Quizá por instinto profesional o porque la experiencia en el mar puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte, Gálvez actuó sin pensárselo dos veces y puso su vida en peligro para llevar a dos desconocidos a la orilla, a salvo. «Fue un susto muy gordo, si no llego a tener la tabla de surf se habrían ahogado».

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