Lina Gálvez: «Con plazas suficientes en una universidad pública, no veo la necesidad de una privada»

La consejera Lina Gálvez, en una reciente visita a Málaga./Francis Silva
La consejera Lina Gálvez, en una reciente visita a Málaga. / Francis Silva

La consejera de Conocimiento, Investigación y Universidad asegura que una de las fortalezas de la UMA es «su diálogo con el mundo empresarial»

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

El viernes se cumplieron tres meses de su toma de posesión como consejera de Conocimiento, Investigación y Universidad. Tres competencias muy presentes en el currículum de esta catedrática de Historia e Instituciones Económicas de la Pablo de Olavide de Sevilla, que trabajó durante 15 años fuera de España para volver a su ciudad natal. El mismo día que Ciudadanos anunció la ruptura del pacto de gobierno con el PSOE. Una decisión que no le sorprende y que no quiebra su entusiasmo por el trabajo.

Aún no se han cumplido los cien días de cortesía como consejera, pero le pediría un balance de este periodo...

–En lo personal, un balance muy positivo, creo que estoy haciéndome con la consejería y sacando algunos temas adelante, con mucho entusiasmo. Hay que reconocer que la administración es lenta, entre otras cosas porque es muy garantista, y así debe ser. Pero hemos dado un impulso a una serie de cuestiones importantes, como el Consejo Andaluz de Economía Social, vamos a poner en marcha programas de atracción de talento a Andalucía y hemos encargado un mapa de titulaciones para racionalizar la oferta de las universidades andaluzas.

«Es un ejemplo de sinergia entre empresas y mundo académico» sobre la uma

Bueno, y ahora con la ruptura del pacto de gobierno por Ciudadanos, el fin de la legislatura se ve más cercano...

–Desde que acepté el encargo de la presidenta sabía que la más larga de las opciones iba a ser corta, a lo sumo hasta marzo, así que de entrada era un tiempo corto. Pero esto no puede echarnos para atrás, debemos intentar gestionar lo mejor posible. Y si ahora entramos en un periodo electoral, haremos todo lo que se pueda: por lo que a mí respecta, no me voy a quedar con los brazos cruzados.

Como comenta, se ha encargado un mapa de titulaciones en Andalucía, ¿cree que la oferta está sobredimensionada?

–Es pronto para pronunciarme, hemos encargado este estudio para poder tener una opinión más informada y ponerla al servicio de los rectores. En todo caso, creo que se han desarrollado algunos grados poco generalistas, más propios de la formación de postgrado. Y yo soy más partidaria de grados generalistas y que la especialización sea por medio de un máster.

Por lo que ha podido conocer de la Universidad de Málaga, ¿cuáles cree que pueden ser sus puntos fuertes?

–La Universidad de Málaga es un ejemplo de sinergia entre empresas y mundo académico. Es la segunda universidad española en patentes, lo que muestra esta fructífera relación con el entorno empresarial.

«Soy partidaria de grados generalistas, y el máster para la especialización» mapa de titulaciones

¿Qué opina sobre las carreras de tres años, que ya están ofertando algunas universidades?

–Aquí tengo unos sentimientos encontrados, porque como vicerrectora de postgrado en la Pablo de Olavide 'sufrí' todo el proceso de transición al Espacio Europeo de Educación Superior (plan Bolonia). En ese momento fui muy partidaria de los grados de tres años, siempre que el precio del máster fuera similar al grado. Soy licenciada por una universidad francesa, y allí te permiten un diseño curricular más ágil, casi modular. Por esto, en un principio era muy partidaria de este modelo, que es también el que se sigue en casi toda Europa. Pero aquí se optó por carreras de cuatro años. Y diez años después, entiendo que es muy pronto para someter de nuevo a las universidades a una situación de estrés tan grande como supondría pasar al 3+2; en este sentido hay que ser muy prudentes.

En Málaga tenemos varios proyectos de universidades privadas, ¿cuál es su opinión respecto a las privadas?

–Habrá que estudiar estas solicitudes. Pero creo que mientras haya plazas en las universidades públicas, y los grados se impartan con calidad, no veo la necesidad de universidades privadas. No es que tenga nada en contra, pero nuestra apuesta es por el sistema público de universidades.

«Sabía que sería corta. Pero no me voy a quedar con los brazos cruzados» ruptura del pacto de legislatura

Como directiva de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas, ¿por qué cree que las chicas no se animan con las carreras de ciencias o ingenierías?

–Tienen muy pocos referentes femeninos, y los pocos que hay están ocultos. Animo a las chicas a estas disciplinas, y a ellos a que hagan carreras de humanidades, porque el talento está repartido de manera equitativa.

Usted se ha encontrado con el plan de bonificación de matrículas, ¿le parece equitativo que no paguen tanto hijos de familias con rentas altas como de rentas bajas?

–En ese sentido, podríamos decir que no es una medida de equidad, pues beneficia a todos por igual. Pero si se entiende la enseñanza universitaria como un derecho, la medida está justificada. En un hospital, por ejemplo, no se atiende a las personas en función de la renta, es un servicio público, para todos. Lo que sí tendríamos que hacer es buscar la manera de primar el esfuerzo, mecanismos que premien la excelencia de los alumnos con matrícula de honor, que antes eran los únicos que no pagaban los créditos como premio a ese esfuerzo.

«La endogamia no me gusta nada. Animo a completar la formación fuera»

–Usted estudió en la Universidad de Sevilla y se licenció en la de Lyon, y después trabajó en varias universidades europeas antes de regresar a Sevilla, ¿qué opinión tiene de la endogamia universitaria?

–No me gusta nada. Y yo animo a los que trabajan conmigo para que salgan fuera a completar su formación. En mi caso pude volver, después de 15 años fuera. El modelo normal hasta ahora ha sido formarte en una universidad y luego seguir tu carrera en esa misma. Pero el sistema actual obliga a realizar estancias fuera para poder hacer carrera académica.

–Comparte, como se hace en algunas universidades, que se prohíba contratar a un doctor formado en ese mismo departamento?

–He sufrido personalmente esa política, que la tiene la Carlos III. ¿Y sabe qué pasó? Pues que al final la plaza fue para una persona que se había formado en ese departamento. Así que, igual que han hecho la ley, se la saltan cuando les conviene. No soy amiga de las prohibiciones: nadie acusaría a las universidades británicas de endogámicas, y no prohíben que un alumno de Oxford llegue a catedrático. Lo que hay que procurar es que los procesos de selección sean transparentes y competitivos. Y sobre todo ser honestos: si alguien de fuera merece más esa plaza, pues para él, porque será bueno para ese departamento.

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