Investigadores demuestran la relación entre las bacterias intestinales y la diabetes tipo 1

Lidia Sánchez, María Isabel Queipo, Daniel Castellano e Isabel Leiva, ayer, en el Clínico. /Salvador Salas
Lidia Sánchez, María Isabel Queipo, Daniel Castellano e Isabel Leiva, ayer, en el Clínico. / Salvador Salas

El estudio, elaborado por profesionales de Málaga, abre una vía de terapia para prevenir o tratar la enfermedad a través de la flora intestinal

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

Investigadores malagueños del Hospital Clínico Universitario han demostrado la relación entre la microbiota intestinal (bacterias intestinales) y el riesgo de desarrollar diabetes tipo 1 (la infanto-juvenil). Los resultados, que han sido publicados en la prestigiosa revista de alto impacto, 'Diabetes Care', abre una nueva línea estratégica de terapia para prevenir o tratar la enfermedad a través de la flora intestinal. El estudio lo han dirigido María Isabel Queipo Otuño y José Carlos Fernández García y en él han participado Daniel Castellano y Lidia Sánchez. Los cuatro están vinculados al Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (Ibima) y al Centro de Investigación Biomédica en Red de Obesidad y Nutrición (CIBEROBN).

El equipo de investigadores, perteneciente a la unidad de endocrinología y nutrición del Clínico, dirigida por el especialista, Francisco J Tinahones, ha descubierto que la microbiota intestinal en niños con diabetes tipo 1 es diferente a la de los niños sanos. El estudio analiza el perfil de la microbiota intestinal, su capacidad funcional, la inflamación y la permeabilidad intestinal en una quincena de menores afectados con diabetes tipo 1, otros 15 con MODY2 (un tipo de diabetes monogénica de causa autoinmune) y otros 13 chicos sanos. Los pacientes fueron reclutados en el servicio de pediatría del Hospital Materno Infantil por la investigadora Isabel Leiva.

La doctora Queipo explica que «aunque estudios anteriores ya habían relacionado la microbiota con la génesis de algunas enfermedades autoinmunes, y también con el control glucémico, en esta ocasión los niños con diabetes 1 presentaron un perfil de microbiota intestinal con una menor diversidad y con una mayor proporción de bacterias proinflamatorias». Además, señala Queipo, «se asoció con una alteración de la integridad de la barrera intestinal y con un aumento de la inflamación de bajo grado y de la respuesta autoinmune comparados con los niños con MODY y con los sanos».

La función de la microbiota

Los expertos destacan que la microbiota intestinal constituye un complejo ecosistema de organismos que desempeñan una importante función en el estado de salud del ser humano. Tiene una función digestiva que contribuye a la síntesis de micronutrientes, a la absorción de electrolitos y minerales y a la digestión y absorción de determinadas sustancias indigeribles. Por otro lado, la microbiota también favorece la destrucción de toxinas y carcinógenos, evita la colonización por bacterias patógenas, facilita el desarrollo del sistema inmune y modula el estado inflamatorio.

Sin una microbiota equilibrada se altera todo el metabolismo, elevando el riesgo de sufrir enfermedades, debilitando el cuerpo y haciendo que las recuperaciones sean más largas. Así, María Isabel Queipo indica que en los últimos años se ha podido comprobar que la flora intestinal influye en la aparición de enfermedades metabólicas como la obesidad, la diabetes tipo 2, patologías inflamatorias y cardiovasculares y hasta en el riesgo de cáncer. La investigadora puntualiza: «Conocíamos la estrecha relación entre diabetes tipo 2, obesidad y cambios en la microbiota, pero este estudio relaciona en humanos cambios en la microbiota con la diabetes tipo 1».