La huella del botellón en Gibralfaro

La huella del botellón en Gibralfaro

Dar un paseo a primera hora de la mañana por las estribaciones del monte puede acarrear alguna que otra sorpresa

José Manuel Alday
JOSÉ MANUEL ALDAY

Dar un paseo a primera hora de la mañana por las estribaciones del monte Gibralfaro puede acarrear alguna que otra sorpresa. Como la que se llevó un ciudadano, Ignacio García, quien se encontró con restos de botellón en aquella zona. El primer encuentro lo tuvo en la carreterita que va de Mundo Nuevo hacia el mirador de Gibralfaro. Allí, en el suelo y junto a una barandilla se topó con bolsas de plástico, botellas de alcohol vacías y otros elementos propios del evento celebrado, que está muy bien para el que lo desee si no fuera por ese pequeño detalle de dejarlo todo tirado en medio de la carretera. Unos metros más allá, ya en el monte propiamente dicho, el mismo ciudadano se encontró con otros restos de otra reunión que aparecían allí dejados, como esperando que el servicio de limpieza los recogiera en un lugar por donde ni pasan ni existe tal servicio, y eso lo deben saber de sobra quienes allí lo dejan.

Nada nuevo, por otra parte, porque ya hemos recogido el testimonio de vecinos de Pinosol y de Barcenillas que dicen suelen encontrarse los fines de semana con bastante suciedad en la falda del monte Gibralfaro que da a estas barriadas. Algo que se está convirtiendo en demasiado frecuente, según denunciaba una vecina de aquella zona, quien denunciaba que sobre todo los viernes y los sábado noche hay jóvenes acuden al monte a hacer botellón y ponen música a un volumen tan alto que se escucha desde sus viviendas. Cada uno se divierte como quiere, siempre y cuando se respete la convivencia y el medio ambiente. Y estas dos cuestiones parece que no se respetan desde el momento en el que se está causando molestias a los vecinos y, además, no se tiene respeto por el medio ambiente al dejar las botellas y bolsas de plástico, además de otros desechos, tirados en el monte. Y así, frente a los jóvenes concienciados que salen al monte a limpiarlo de basuras, hay otros que lo ensucian con todo el descaro. Un mayor control y vigilancia parece necesario para evitar estas situaciones tan poco cívicas.

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