El Materno Infantil trasplanta su «corazón eléctrico» en una compleja operación
Un equipo de 40 personas renovó al completo el sábado 25 de octubre las celdas de entrada de media tensión del hospital, por donde llega toda la electricidad, sin que se viera afectada la atención y cuidado de los pacientes en un complicado operativo que duró más de 12 horas
El Hospital Materno Infantil de Málaga, que depende del Hospital Regional Universitario, se sometió a una complicada operación el pasado sábado 25 de octubre, ya ... que, según explican las fuentes consultadas, la intervención consistió en trasplantar el corazón eléctrico del centro: extraer el órgano, trasplantar el nuevo y volver a hacerlo funcionar. De esta forma, se renovaron al completo las llamadas celdas de entrada de media tensión del complejo, por donde llega toda la electricidad y, por tanto, una instalación vital para la salud de los pacientes que tienen que ser operados o sometidos a distintas pruebas.
La operación era de tal envergadura que implicó a 40 personas del Servicio de Mantenimiento del antiguo Carlos Haya, así como de la empresa especializada en este tipo de instalaciones, y se eligió un sábado para llevarla a cabo, pero todo fue un éxito, porque no hubo ni una sola incidencia, con el enorme volumen de actividad que tiene este hospital. «La dificultad de hacer esa operación con el hospital funcionando es mucha, porque es como operar a una persona a corazón abierto y ponerle uno nuevo. ¿Qué haces con una persona cuando le vas a trasplantar el corazón? Lo conectas a una máquina que se llama extracorpórea y bombea la sangre que suele bombear el corazón, hace de corazón mientras que al paciente le están haciendo el trasplante», explican fuentes sanitarias consultadas.
La operación duró más de doce horas, desde las siete y media de la mañana a las nueve de la noche, y se desarrolló previamente un meticuloso plan de contingencia para que nada fallara. En todo ese tiempo, la electricidad que llega al hospital fue sustituida por la aportada por dos grupos electrógenos externos que trajeron dos tráileres «enormes» que vinieron desde Valencia y que habían trabajado también durante la dana en la que murieron 225 personas, cada uno de ellos aportando 1.000 kilovoltiosamperios (kVA), es decir, 2.000 en total, «suficiente para el hospital». La operación fue complicada: «Primero, se corta la corriente exterior; en segundo lugar, entran en funcionamiento los grupos del hospital, pero estos no están diseñados para dar potencia a todo el hospital, solo a zonas críticas; en tercer lugar, entran en funcionamiento los grupos externos por el cableado normal de corriente de Endesa, por lo que, en cuarto lugar, los grupos nuestros se desconectan y ya estamos dando corriente externa de grupo electrógeno por el mismo cableado de corriente externa», añaden las fuentes.
Trabajando a destajo
Así, los técnicos pudieron trabajar durante esas casi 13 horas, aunque lo hicieron a destajo. Las fuentes consultadas, que atesoran una gran veteranía en estas lides, afirman que es la operación más importante en la que han tenido que trabajar en los últimos veinte años. Todo estuvo coordinado por el Servicio de Mantenimiento del Regional. Finalmente, se repite la operación anteriormente comentada a la inversa.
«Se hizo con cero incidencias, con el hospital lleno, con 400 camas operativas, y que nadie se enterara de que estábamos allí trabajando, cuando había 40 personas, ese es el mérito», recalcan.
Renovación del sistema eléctrico del Hospital Materno garantiza operatividad y evita obsolescencia en equipos críticos
¿Qué se hizo exactamente? En abril, tras el apagón, se hizo un chequeo para ver cómo funcionaban los grupos electrógenos y las instalaciones eléctricas del hospital. Así, se optó por cambiar el grupo de celdas de media tensión, «que es por donde entra la electricidad al Materno, porque estaba operativo, pero entrando en obsolescencia, es decir, si se daba una avería en una de las celdas, no había recambios. Es como hacer un trasplante de corazón a una persona. Esas celdas son como unos interruptores gigantes, una da a una transformador, otra a otro, a los componentes de medida donde nos factura Endesa, otro es el interruptor que corta todo el edificio, son siete celdas, las cambiamos todas y pusimos dos nuevas por las obras que vienen al Hospital Materno en los próximos años». Una de ellas es el interruptor frontera con Endesa, «si se corta, corta la electricidad de todo el edificio; después van las celdas donde están los transformadores de medida, y una celda para un transformador que tiene el hospital», cinco en total.
Protonterapia
Incluso, hubo otras dos celdas que se pusieron nuevas: una para dar electricidad a la instalación de protonterapia, un centro que acogerá uno de los equipos de protones donados a Andalucía por la Fundación Amancio Ortega para tratar tumores de niños y adolescentes (ya hay licencia de obra y tardará en torno a dos años en estar funcionando), y una segunda para surtir de fluido eléctrico a la central térmica del complejo. «Si tú quitas todo eso, el hospital se queda sin luz», explican. No hubiera podido funcionar, por ejemplo, el equipo de protonterapia, uno de los tratamientos más avanzado frente al cáncer.
El plan de contingencia previó que el hospital siguiera funcionando: lo primero que se decidió fue hacerlo en sábado para reducir el impacto en la actividad asistencial y también se optó por usar determinados quirófanos que estaban protegidos con Sistemas de Alimentación Ininterrumpida (SAI), dispositivos que proporcionan electricidad a los equipos conectados cuando se produce un apagón o una bajada de tensión y que tienen una autonomía de 15 minutos, tiempo más que suficiente para que cargaran los generadores. Fueron protegidas con estas máquinas, por ejemplo, la UCI, Neonatos y otras zonas «vitales», con lo cual no hubo ninguna interferencia«, además de habilitar los quirófanos de Ginecología y Pediatría para ello, »el tres arriba y el uno abajo«, recalcan las fuentes, para añadir: »Eran los que operaban«. »Todo bien coordinado, con un protocolo, y aproximadamente con cuarenta personas trabajando allí, se hizo ese trasplante y hubo cero incidencias en el hospital, nadie se enteró de que se estaba haciendo el trabajo«, agregan.
«Un corazón eléctrico nuevo»
Con ello se ha conseguido que «el hospital tenga un corazón eléctrico nuevo y dos salidas más para las próximas obras que vienen», añaden. El coste fue de 109.000 euros, aunque es la actuación que culmina una serie de actividades y adquisiciones previas, alcanzado los 604.000. Así, se adquireron SAI para la UCI Pediátrica, Neonatos y quirófanos, y nuevos generadores, porque de los dos que tenía uno databa de 1981 y estaba obsoleto.
«Si se monta la celda y uno de los interruptores, por lo que sea, no sube, ahí hubiera habido problemas, por eso han tenido que estar funcionando los grupos electrógenos, dos tráileres grandes que vinieron de Valencia, especialistas en la dana, se buscó lo mejor que había en el mercado: si no sube el interruptor, los habríamos tenido funcionando hasta arreglar el error, pero gracias a Dios, en cinco minutos se metieron las luces y todo funcionó», resumen el momento clave de la tarea, cuando de la electricidad aportada por los grupos electrógenos se pasaba a la electricidad de la línea tradicional.
Los responsables de mantenimiento del Hospital Regional buscaron los mejores grupos electrógenos del mercado: los trabajos se consumaron tras 13 horas sin incidente alguno
Este trabajo también permite continuar dando electricidad a la central térmica, donde se produce el agua caliente, porque faltaba una celda. Además, el fabricante de las celdas ya desinstaladas no trabaja en la actualidad, con lo cual «no se podía comprar, si no se llega a hacer bien el trabajo, hubiéramos tenido un problema».
Asimismo, se van a realizar operaciones similares, aunque de mucha menor envergadura y dificultad, tanto en el Civil como en el Hospital General, en la primera de las ubicaciones en 15 días y en la segunda, a finales de enero.
Los grupos electrógenos también se han adquirido para blindar al Hospital Regional Universitario de Málaga ante nuevos apagones como el protagonizado el pasado 28 de abril. Uno de ellos, por ejemplo, va a la cocina central, que surte de comida a todos los enfermos.
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión