Las historias tras los mostradores del Centro de Málaga

Un libro recopila las vivencias de 35 comercios del Centro que han superado los 50 años para reivindicar la importancia de los negocios tradicionales

La primera joyería. Aurelio Marcos abrió en el año 1942 en la calle Larios./
La primera joyería. Aurelio Marcos abrió en el año 1942 en la calle Larios.
Juan Soto
JUAN SOTOMálaga

En un Centro Histórico atestado de bares, restaurantes y franquicias de moda sin personalidad, aún quedan, cual reducto de la Galia, comercios que dan fama, tipismo y encanto a la ciudad antigua. El comercio tradicional, tan denostado en los últimos años y en claro riesgo de extinción, se agarra al mostrador para sobrevivir al temporal de turistas, alquileres desorbitados y competencia desigual que le azotan.

En este panorama tan complejo, el profesor de Educación Secundaria Fernando Alonso González acaba de publicar un libro que sirve de homenaje las varias generaciones de comerciantes que lucharon y siguen luchando por subsistir en la ciudad. 'Comercios históricos malagueños' (Ediciones del Genal) reúne las historias de 35 negocios del Centro que han superado el medio siglo de vida. Su autor explica que en la 'almendra' del casco antiguo quedan unos 20 comercios que superan los 100 años y unos 50 que han cumplido las bodas de oro.

El libro, que espera convertirse en manual de cabecera para el sector comercial de la ciudad, trata de ofrecer a los lectores la intrahistoria de cada uno de estos negocios sazonado con multitud de fotos históricas y anuncios aún en blanco y negro. ¿Sabía que el comercio más antiguo del Centro es una cerería que está a punto de cumplir 300 años?, ¿o que en la antigua farmacia Mamely se momificaban cadáveres? Alonso explica que detrás de cada uno de los 35 capítulos hay una investigación que bien pudiera dar para escribir un libro de cada comercio.

El libro

Título.
'Comercios históricos malagueños'. Ediciones del Genal.
Autor.
Fernando Alonso González, profesor de instituto
Sinopsis.
La obra recoge la historia de 35 comercios con más de 50 años. Tiene más de 400 páginas y 600 fotos
Precio.
27,90 euros.

Los comercios más antiguos del Centro son las cererías Ojeda y Zalo, cuya historia se remonta hasta el año 1720 tras tomar el testigo de la fábrica de velas y cerería La Custodia, situada en el entorno de la plaza de las Cuatro Calles, hoy plaza de la Constitución. Entre las numerosas «historias íntimas» que desgrana el autor en su libro de 400 páginas, recuerda que el negocio fue saqueado en el año 1809 cuando las tropas de Napoleón entraron en Málaga; o que contó con clientes ilustres como la reina Isabel II, que lo visitó en el año 1862.

Entre los negocios que más han resistido el paso del tiempo se encuentran las farmacias, ya que al menos cinco superan el siglo de antigüedad: Bustamante, Puerta del Mar, Bonifacio Gómez, Mata y Caffarena. La más longeva de todas es la actual farmacia Bustamante, en la plaza de la Merced (antigua botica de los Mamely), que abrió sus puertas en el año 1739 y en cuyo interior se embalsamaban cadáveres. Explica el autor que esta operación se le realizaba sobre todo a los turistas cuando fallecían y querían ser enterrados en otro país para que pudieran resistir un viaje de más de 20 días.

Personajes ilustres

Entre las historias curiosas y desconocidas que ocultan los mostradores del Centro se encuentran algunas como la de la joyería Aurelio Marcos, en la calle Larios, negocio fundado por el propio Aurelio Marcos en 1942 e inaugurado el mismo día que lo hizo el estadio de la Rosaleda. Madrileño y futbolista, Marcos llegó a jugar en el Real Madrid y fue compañero de equipo de Santiago Bernabeu, entre otros. También con una vida sorprendente destaca José de la Guardia, fundador de la Casa del Guardia, que fue amante de la reina Isabel II y obtuvo diferentes privilegios reales como ser nombrado gobernador de Segovia o recibir un permiso especial para exportar vinos sin pagar aranceles.

En este pormenorizado estudio, el autor, que es profesor de Lengua y Literatura, descubre otros detalles singulares como que el restaurante con más antigüedad del Centro apenas tiene apenas tiene 54 años (restaurante Tormes) o que el abuelo materno del actual alcalde, Prados González, era familia de los fundadores de la zapatería Hinojosa, la más antigua de cuantas se mantienen en el casco antiguo.

El profesor Fernando Alonso González descubre la intrahistoria de los negocios más antiguos en 'Comercios históricos malagueños'

El fundador de la Casa de Guardia fue amante de Isabel II y Aurelio Marcos, jugador del Real Madrid

Para desgracia del autor y de la ciudad, de los 35 comercios que se recogen en la obra ya ha cerrado uno: Calzados Alas, que abrió en 1935 y tuvo que bajar la persiana el pasado mes de mayo cuando la obra casi estaba en la imprenta. Alonso apunta que ellos más que nadie sufrieron en primera persona la Guerra Civil, ya que la caída de bombas en la zona fue continua. «Se cansaron de cambiar los cristales del escaparate y decidieron poner unas rejas», recuerda. «Han superado una guerra pero no han podido con la gentrificación», lamenta.

Otro de los que ya no está pero que también se han colado en el anecdotario de libro es la antigua joyería Ghiara, en la calle Granada. Aunque actualmente está ocupada por la tienda de gafas de sol Sunglass Hut, su caso es especialmente significativo porque es el único negocio que conserva frescos en los techos (en su interior se pueden ver las obras 'Amorcillos con relojes' y 'Triunfo de Cervantes', obras de José Ponce). «Eran negocios pensados para la burguesía, y eso daba un toque de distinción». Aunque había una decena de negocios que los tenían, en la actualidad sólo queda este porque los nuevos dueños los han ocultado. «Afortunadamente ya se han protegido y no se pueden tocar».

La calle Nueva era el verdadero centro comercial de la ciudad

En una época en la que el comercio tradicional hacía latir a la ciudad, la calle Nueva era el verdadero centro comercial de Málaga. Fernando Alonso González recoge en su libro 'Comercios históricos malagueños' que en el siglo XIX esta vía era la más importante de la ciudad y en la que se fijaron todos los empresarios que llegaban buscando riqueza. No en vano, en el año 1834 se instaló allí el primer alumbrado público de la ciudad, que consistía en unos faroles con aceite.

El profesor recuerda que la distribución de la calle y de los negocios hacía que el número de comercios fuera superior al actual. En la vía había 70 comercios con un máximo de tres metros de fachada y unos 20 metros cuadrados de superficie. Además, las tiendas eran también utilizadas como vivienda, ya que los comerciantes generalmente vivían en la alcoba. En aquella época, los comercios abrían pronto, a las ocho de la mañana, y no cerraban hasta altas horas de la noche.

En aquella época –relata– los comercios abrían todos los días de la semana y los trabajadores no tenían descansos, por lo que unos 30 empleados del comercio textil se declararon en huelga en julio de 1872 y lograron descansar los domingos, como ya se hacía en ciudades como Barcelona o Sevilla. Una de las curiosidades más sorprendentes es que los trabajadores no cobraban en mensualidades como ahora, sino que los propietarios les acumulaban el dinero durante años y se lo pagaban todo de golpe para que se pudieran instalar por su cuenta. «Eran otros tiempos», concluye el autor de la obra.

Aunque no le han cabido todos, ni siempre ha encontrado la colaboración necesaria, Fernando Alonso define el libro como «un recorrido subjetivo y sentimental con sus lagunas e imperfecciones». Después de 46 años viviendo en la calle Álamos, alerta de la triste desaparición de negocios tradicionales y pide a las autoridades un esfuerzo para protegerlos. «A este paso, ¿cuántos quedarán abiertos dentro de 20 años?», se cuestiona. El libro lo concluye con un apartado lleno de anuncios antiguos y con el primer directorio de teléfonos de Málaga, datado en el año 1888. Los abonados pagaban 300 pesetas de la época y tenían tarifa plana de llamadas. Aunque esa es otra historia.

Primer negocio. La cerería Zalo se remontan al año 1720. Romance. El fundador de la antigua Casa de Guardia fue amante de la reina Isabel II. Farmacia. En la antigua Mamely, hoy Bustamante, se embalsamaban cadáveres. / Fotos cedidas por el autor

El mejor conservado. En el interior de la antigua joyería Guiara aún se conservan frescos en los techos. La cerería Zalo se remonta al año 1720. Fernando Alonso, con el libro. / Fotos cedidas por el autor | Félix Palacios