Las Hermanitas de los Pobres reabrirán el miércoles su capilla tras la remodelación

En su reinauguración, se celebrará una misa con la que quieren agradecer las donaciones de los malagueños

AMANDA SALAZAR MÁLAGA.

Las Hermanitas de los Pobres reabrirán el próximo miércoles 8 de agosto la capilla de la casa que tienen desde hace 150 años junto a la Estación María Zambrano de la capital. Lo hacen después de varios meses cerrada debido a la reforma integral que han realizado en el edificio, tras reunir el dinero necesario para poder acometer las obras. La capilla del inmueble, que fue cedido por la familia Larios a las religiosas, era una de las zonas más afectada por las humedades. En su reinauguración, se celebrará una misa a las 12.00 horas, con la que quieren agradecer la generosidad de los malagueños que han realizado donaciones, así como el apoyo de Cáritas Diocesana, Obra Social La Caixa y Fundación Unicaja, que han aportado parte del importe de las obras, según explicó sor María Luisa, una de las hermanas que viven actualmente en la casa.

Además de la capilla, las religiosas han mejorado todas las instalaciones de su residencia, que acoge a unos 60 ancianos, adecuándose a la normativa. Unos trabajos, indican, que eran muy necesarios ya que no realizaban una reforma así desde hacía veinte años y, al ser un edificio viejo, tenía zonas muy deterioradas. «Hemos pintado todo el inmueble, instalado aire acondicionado en la zona de las habitaciones de los ancianos, donde en verano se alcanzaban temperaturas muy altas, y hemos cambiado todos los baños de los dormitorios, con duchas sin obstáculos como manda la ley», indica sor María Dolores Pérez, madre superiora del asilo.

Aunque los ancianos a los que acogen son los que no tienen otros recursos, las hermanitas defienden que en su vejez puedan tener la mejor atención posible. Por eso para ellas era prioritario arreglar la casa. «No por ser pobres se les puede tener en un sitio con carencias», afirma la madre superiora. «Hay que intentar que lo que les ha faltado en su vida no les falte en sus últimos días; con nosotras están atendidos, tienen cariño, cuidados cuando enferman y sobre todo acabamos con su soledad y se sienten más seguros», indica por su parte sor María Luisa. Ahora, tanto los ancianos como los visitantes volverán a tener acceso a la capilla.

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