Así se heredan los empleos en Limasa

Vehículo de Limasa en el paseo marítimo. /SUR
Vehículo de Limasa en el paseo marítimo. / SUR

Los puestos hereditarios, restringidos ahora a cónyuges e hijos, han facilitado la entrada de 200 trabajadores en la última década

Francisco Jiménez
FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

La gestión diaria en Limasa es puramente municipal. Además, el Ayuntamiento de Málaga posee el 49% de las acciones y es el único cliente con una factura anual que ronda los cien millones de euros, pero por mucho que la empresa de limpieza se mueva en la esfera pública, lo cierto es que a efectos jurídicos se trata de una sociedad anónima. Por ello, y por muy controvertidos que puedan llegar a resultar, los puestos hereditarios son perfectamente legales en Limasa, ya que como mercantil que es, la entidad no está obligada a ceñirse a los criterios de la administración pública a la hora de incorporar personal, que se rigen por los principios de igualdad, mérito y capacidad. Las recientes grabaciones del gerente, Rafael Arjona, dejando caer la posibilidad de un pacto de silencio para mantener esta vía de entrada incluso en el caso de que el servicio sea municipalizado (sería incompatible) han vuelto a poner en la picota las polémicas cláusulas del convenio colectivo que desde su privatización en 1989 permiten que el puesto de trabajo pueda ser heredado en caso de jubilación anticipada o parcial, invalidez o fallecimiento.

Desde entonces, los operarios que iban dejando la empresa podían delegar en familiares, amigos o conocidos, hasta el punto de que, como reconocía el propio Rafael Arjona en las mismas grabaciones, se llegaban a vender. «Se compraban los puestos, y yo lo corté cuando pillé a dos comprando uno por 40.000 euros», comentaba. En los últimos años, la aplicación de estos artículos se ha ido acotando a cónyuges e hijos, pero se sigue produciendo y sigue siendo uno de los conceptos que los trabajadores siempre se han resistido a perder. De hecho, la amenaza de huelga en plena Semana Santa de 2013 sólo se desactivó cuando el Ayuntamiento desistió de sus pretensiones de rebajar el sueldo y de suprimir «el articulado», que es como en Limasa se refieren a este asunto. ¿Podría hacerlo la empresa de forma unilateral? No, ya que al tratarse de un convenio colectivo validado por la autoridad laboral, cualquier cambio debe contar con el consenso de la parte social.

La entidad tiene pendientes de autorización una quincena de contratos de relevo

¿Cuántas veces se han aplicado estas cláusulas? Según los últimos datos que facilitó la propia empresa durante la comisión de investigación sobre la gestión de Limasa, entre 2007 y 2016 fueron 196 los trabajadores que pasaron a ser fijos en la plantilla por esta vía. En caso de invalidez, la vacante la cubre la persona propuesta por el propio trabajador sin mayor filtro. Si es por fallecimiento, el sucesor es designado por la comisión paritaria que conforman empresa y sindicatos;y si es por jubilación parcial o anticipada, es la empresa la que tiene la última palabra. Y a esto se ha agarrado la compañía para mantener en suspenso una quincena de contratos de relevo en los últimos dos años. Dos de ellos ya han sido llevados a los tribunales por los afectados, mientras que el resto están a la espera del último visto bueno de la compañía. Si finalmente se materializara la municipalización de Limasa, éstos serían los últimos que pasarían a fijos, ya que una vez constituida como empresa pública todas las vacantes deberían salir a concurso. Distinto sería el escenario de continuar en el ámbito privado.

Apellidos comunes

Pero al margen de estas polémicas herencias, lo cierto es que la familia siempre ha tirado mucho en Limasa, como lo demuestra el hecho de que un tercio de los 1.800 trabajadores tiene al menos a un compañero con sus dos mismos apellidos y en el mismo orden. Si les unen a todos algún lazo de sangre es difícil de demostrar, pero del análisis que realizó este periódico en 2016 con el censo de personal aportado en la citada comisión municipal de investigación se evidencia que en la plantilla hay padres, hijos, hermanos y primos. Según esos datos, hay una docena de combinaciones de apellidos que se repiten hasta en cuatro ocasiones, algunos de ellos entre apellidos compuestos que según el Instituto Nacional de Estadística (INE) sólo tienen 12 personas que residen en la provincia.

De la Torre respalda al gerente tras las grabaciones de los puestos hereditarios

Francisco de la Torre respaldó ayer al gerente de Limasa, Rafael Arjona, tras las polémicas grabaciones en las que durante una reunión con trabajadores insinuó la posibilidad de un pacto de silencio para mantener los puestos hereditarios incluso en el caso de que la limpieza viaria y la recogida de residuos fueran municipalizados. Cuestionado sobre si mantiene su plena confianza en Arjona, el alcalde aseguró: «Sigue teniendo mi confianza porque le he oído cómo piensa sobre el particular». De la Torre volvió a dejar claro que la posibilidad de heredar el puesto de trabajo que deja un empleado de Limasa en caso de fallecimiento, invalidez o jubilación no tiene cabida en el ámbito público, donde las incorporaciones se rigen por los criterios de igualdad, mérito y capacidad. «Siempre le he oído al gerente hablar en los términos de que no habrá puestos heredados y que igualdad, mérito y capacidad será el sistema de entrar en Limasa, en caso de que sea municipal, y eso es lo que siempre se ha hablado, algo que también comparte la concejala Teresa Porras», apuntó el regidor, quien pretendió restar valor a las palabras de Arjona. «No sé cómo se hizo la grabación en una reunión que duró un par de horas, pero estoy convencido, por lo que él me dice, que dijo que debían ser por igualdad, mérito y capacidad aunque en ese momento no se le oye».

Incidiendo sobre la supresión de los puestos hereditarios en una futura Limasa pública, De la Torre se mostró «convencido de que será así». En cuanto a la posibilidad de retomar los contactos con el comité de empresa para impulsar esa municipalización, el alcalde no terminó de cerrar la puerta, pero sí que advirtió del poco margen de maniobra que le queda al Ayuntamiento antes de las elecciones del próximo 26 de mayo. «Sinceramente, no lo veo», admitió el primer edil, antes de incidir en que el acuerdo con los trabajadores para pasar al ámbito público está condicionado a que la productividad sea variable en función de la eficiencia en el trabajo y a que «los ocho millones de euros anuales de ahorro no se dediquen íntegramente a las peticiones de los trabajadores».