Habemus estado de buena esperanza

Del Corral./Sur. Archivo
Del Corral. / Sur. Archivo

La edil de Cultura, Gema del Corral, ha empezado esta semana a comunicar a sus compañeros de Corporación que está embarazada de tres meses

Pilar R. Quirós
PILAR R. QUIRÓSMálaga

Hace menos de una semana nos desayunábamos con que la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, anunciaba públicamente su embarazo. Y, cómo no, tuvo que lidiar con las preguntitas de ‘rigor’ sobre cómo organizará su maternidad, sí esas que nunca les hacen a ellos como si la paternidad fuese menos importante. «No soy la primera mujer en hacer multitarea. No soy la primera mujer en trabajar al tiempo que va a tener un bebé. Sé que son circunstancias especiales pero hay muchas mujeres que han hecho esto, y muy bien, antes que yo», zanjaba radiante Ardern, la segunda primera ministra del mundo que tendrá un bebé durante su mandato tras la otrora mandataria de Pakistán Benazir Bhutto.

Los embarazos de las mujeres en puestos de responsabilidad política suelen ser escudriñados al milímetro. Si no recuerden cuándo la que fuera exportavoz socialista María Gámez lo anunció en época electoral (mayo 2011), y obtuvo críticas a favor y en contra. Si se cuenta, porque se cuenta, y si no se dice porque no se ha informado. En este complicado asunto, el de elevarlo a noticia, hay algo que no se puede esconder:que el abdomen crece y que dentro hay vida, por eso cuando las mujeres van a ser madres es inevitable que su estado pase a ser parte de la vida pública. No así, o con menos incidencia, en el caso de los que van a ser padres, que pueden llevar de forma más íntima este trance vital.

Lo que parece increíble es que un asunto tan mundano y tan inherente a la vida misma como tener hijos no tenga ya un ‘protocolo’ sencillo establecido para comunicarlo con suficiente quórum social, a excepción del caso de las que son reinas o se postulan a serlo. Como no existe ningún procedimiento reglado, y salvando las distancias con reinas, princesas y primeras ministras, la concejala de Cultura, Gema del Corral, contestaba ayer con una sonrisa a algunos que le preguntaban. Días atrás había hecho partícipes a los ediles populares de su nueva situación y al alcalde Francisco de la Torre. Pero ayer, el portavoz naranja Juan Cassá, que se encontraba con el edil socialista Sergio Brenes, le preguntaba por cuestiones costumbristas, que no vienen al caso, y ella le contestaba ufana que, bueno, que las mujeres a veces acaban engordando. A buen entendedor, pocas palabras bastan. Enhorabuena, que era lo que tocaba.

Los que no conocen aquello de la cosa municipal no entienden, o les cuesta, que más allá de los agrios debates del pleno, en los que a veces los ediles sacan lo peor de sí mismos, más allá de las cámaras, tienen relaciones personales, algunas más cercanas que otras, como cualquier ciudadano de a pie. Charlan e ironizan en los pasillos, se invitan a café, se critican por tal cosa u otra con retranca, se cuentan chistes, negocian...en fin, la vida misma.

Del Corral ha hecho lo que habitualmente se hace en este país, que es esperar a que el embarazo esté lo que se dice consolidado para dar la noticia, a los tres meses. La edil de Cultura está especialmente feliz porque, como cuenta, no es la primera vez que lo había intentado. De hecho, sí iba a ser la última. «Estaba encomendada al destino y a Dios, y si esta vez era, pues fenomenal y si no, satisfecha al menos de haberlo intentado», explicaba añadiendo que están muy contentos todos en casa porque el bebé es el primer nieto(a) de la familia. No dejaba de hacer bromas sobre el cumplimiento de sus deberes en el trabajo:«Como soy tan apretada, el parto sería en agosto, que es cuando no hay pleno, para no perderme nada», contaba ayer guasona. Hoy en la sesión plenaria no serán exactamente 31 los que se acomoden en las sillas de los munícipes. Habemus estado de buena esperanza.

Podemos. Espinosa presenta a hernández pezzi

Juanjo Espinosa.
Juanjo Espinosa. / P. R. Q.

Los dos concejales no adscritos de los dos últimos mandatos municipales, Carlos Hernández Pezzi (exsocialista) y Juanjo Espinosa (ex Málaga Ahora) se darán hoy cita en la Nave (calle Cerrajeros, 9), en un encuentro el que el segundo presentará el último libro que ha escrito el arquitecto, ‘La ciudad caótica’. Los dos díscolos, bueno realmente Espinosa nunca fue un disidente porque, aunque pertenecía a Málaga Ahora, nunca dejó su adscripción a Podemos, departirán esta tarde sobre los intríngulis del urbanismo en las ciudades europeas.

Además de sus etapas de no adscripción como concejales en el Ayuntamiento les une haber formado parte de una candidatura impulsada por Podemos. Recuerden que Hernández Pezzi, que sigue siendo «libre e independiente como las amapolas del campo», como decía ayer, fue cabeza de cartel en Málaga al Senado por Unidos Podemos (Podemos e IU) en las pasadas elecciones generales. Todavía se recuerda en los pasillos de la Casona el ingenio y el sentido del humor del arquitecto, que destilaba frases hilarantes en esas tediosas y, a veces, agrias sesiones plenarias.

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