La guardia pretoriana del alcalde: quiénes son sus acólitos

Porras, el alcalde y Del Río, en un aparte en el salón de los Espejos./SUR
Porras, el alcalde y Del Río, en un aparte en el salón de los Espejos. / SUR

Impresión de un edil popular ante el 'caso Villas del Arenal':«Se moriría de pena de pensar que no puede presentarse sin 'su Paco' y sin 'su Teresa'»

Pilar R. Quirós
PILAR R. QUIRÓSMálaga

Poco se ha hablado de las querencias del alcalde, de las más íntimas. De su núcleo duro. Ya abundó esta sección en la figura de su hombre fuerte, su gerente de Alcaldía, Manolo Jiménez, que está en todas las jugadas estratégicas de la Casona. Es más, días atrás se sentaba en la misma mesa en la que lo hacía también su cuñado, casualidades de la vida, el nuevo presidente de la Junta, Juanma Moreno. Por el alcalde, Jiménez y el portavoz popular Carlos Conde. Por Moreno Bonilla, el consejero de la Presidencia, Elías Bendodo; y la nueva delegada del Gobierno andaluz en Málaga, Patricia Navarro. En realidad, el bastión del alcalde está entre bambalinas. En él lleva años discretamente a su lado el director de Comunicación, Jesús Espino, que una vez esta sección apuntó que le iba a durar más que unos pantalones de pana al alcalde. Hoy podemos constatarlo: desde junio de 2011, fecha en la que empezó en estas lides, ya han llovido casi ocho años.

Tras el núcleo duro, en el que hay segundas escalas de colaboradores, sobre todo de prensa; está la guardia pretoriana del alcalde. Los ediles que son suyos. Los que él directamente ha colocado en la lista. Estos días, con el 'caso Villas del Arenal', y la posibilidad de que el juez llame a declarar como investigados a los concejales de Urbanismo y Fiestas, Francisco Pomares y Teresa Porras, respectivamente, uno de los populares hacía la siguiente reflexión:«El alcalde se moriría de pena de pensar que no puede presentarse sin 'su Paco' y sin 'su Teresa'».

Hace relativamente poco se celebraba la boda de un munícipe popular, y en la mesa del alcalde se sentaban, a su diestra, Pomares, y a su siniestra, Teresa Porras. Luego, circunstancialmente había otra concejal. Pomares, que venía de la Fundación Secretariado Gitano, entró siendo la cuota del Obispado, aunque no se sabe si tiene ya esa ascendencia. Porras es heredada de Villalobos y se ha ido haciendo su hueco defendiendo entre los suyos al alcalde a capa y espada. Una lealtad casi castrense.

Otro de los acólitos del regidor, que ahora está en menesteres internacionales, pero a costa del erario municipal, es Julio Andrade. Ahora no podrá acompañar a De la Torre de chófer en las elecciones –se entiende que no debiera siendo director de un organismo internacional como el Cifal–, pero en las pasadas lo hacía y el alcalde solía decir:«Es que Julio es tan servicial». Sus compañeros le llamaron una temporada con mucha guasa 'el galletita' porque siempre agasajaba al alcalde con aperitivos durante la campaña.

Aunque ahora está 'aparcado' o desplazado a Smassa, donde es, pese a todo, el gerente. Raúl López, siempre ocupó un lugar en el corazoncito del alcalde. De hecho, era el 'destroyer' cuando tocaba reunirse a tratar las cuestiones del metro con la Junta. Digamos que le hacía el trabajo sucio a De la Torre, el de 'poli malo', un papel que a Elvira Maeso no le encaja ni de lejos. De hecho, cuando se tratan asuntos del metro en el pleno, y toca criticar a la Junta –ahora parece que cambiarán las tornas– casi siempre ha sido el primer edil el que ha salido a torear. Cuando los temas son peliagudos y él no ve profundidad en el edil en cuestión, coge las riendas. De la Torre es previsible en este campo. Si López acabó en las elecciones municipales 2015 fuera de la lista fue porque el partido barruntaba que los resultados no serían de mayoría absoluta, como así fue, y no quería dentro a alguien que no fuera de confianza, que pudiera dejarles en la estacada, como pensaban que podía hacer López, y acabar siendo edil no adscrito (como actualmente Juanjo Espinosa tras dejar Málaga Ahora).

Por último, está José del Río, que en ese tira y afloja del alcalde con el partido acabó en el número 15 (la niña bonita, como el propio interesado decía), y se ve que era más bien Cenicienta y ha llegado muy tarde al equipo de gobierno, en abril del año pasado tras salir Andrade. Del Río, con una cartera deslavazada de Medio Ambiente (sin Limasa) iba en un principio a llevar Servicios Operativos también hasta... que se enteró Teresa Porras y cortó la operación de raíz. Desde entonces entre ambos corre dificultosamente el aire. Las cosas de intentar marearle la perdiz a la superconcejala. Ahora, Villas del Arenal la han puesto a ella y a Pomares en un brete, y al alcalde en otro porque si cuentan los nucleares, el regidor sólo tiene cinco. Así que le sobrarían dedos de una mano.

Con el resto, De la Torre tiene mejor o peor relación, pero la mayoría son del partido, generalmente bendodistas, como era el caso de Carmen Casero y Raúl Jiménez, por eso el consejero de la Presidencia ha tirado de ellos para la Junta. Seamos honestos:lo que sabemos es si el alcalde tiene un cuaderno azul como tenía José María Aznar cuando nombraba a su gabinete de ministros. ¿Se imaginan que debajo de las montañas de papeles de su escritorio estuviera el codiciado documento? Los ediles populares andan ya nerviosos con la lista. Empieza el temido sálvese quien pueda.

 

Fotos

Vídeos