La Guardia Civil desarticula los tres principales grupos dedicados a la pesca de inmaduros en Málaga

Tras una noche de capturas, cada una de estas bandas de 'bolicheros' podía poner a la venta hasta 100 kilos de pescado y obtener un beneficio de unos 2.500 euros

Alvaro Frías
ALVARO FRÍAS

Duro golpe de la Guardia Civil a los grupos que se dedican a la pesca ilegal de inmaduros y del chanquete. Los investigadores del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) han desarticulado por completo a las tres organizaciones más activas dedicadas a esta actividad ilícita en la provincia de Málaga, llevando a cabo la detención de 16 personas e investigando a otras siete.

Esta intervención ha sido la primera de la historia que se desarrolla por la vía penal contra las personas que se dedican a este tipo de pesca. Según explican desde el Instituto Armado, hasta el momento solo se enfrentaban a infracciones administrativas, pero el incremento de la actividad de estas organizaciones, así como su reiteración, son algunos de los aspectos que ha llevado al arresto de los sospechosos, convirtiendo a la bautizada como 'operación Diximus' en una actuación pionera.

Son los conocidos como 'bolicheros', un nombre que se deriva de las redes que emplean para esta pesca. Fueron expresamente prohibidas por la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía desde el año 1988, denominadas «boliches», por ser artes no selectivas, incapaces de discriminar especies y diseñadas para capturar ejemplares de muy pequeño tamaño.

Por ello, además de pescar de manera furtiva el codiciado chanquete, también daban captura a alevines de otras especies como el boquerón o la sardina, perjudicando seriamente el equilibrio biológico y los procesos de crecimiento de todas ellas.

La pesca y el consumo del chanquete, muy arraigado en las costas andaluzas, y durante años asociado a la cocina tradicional malagueña, ha supuesto un lucrativo negocio, que con las últimas restricciones y prohibiciones ha llegado a alcanzar importantes beneficios que asemejan la actividad ilícita de otros tipos delictivos, como el contrabando o el propio narcotráfico, según han explicado desde la Guardia Civil.

Al respecto, han indicado que la investigación ha determinado que el precio medio al que se venía pagando el kilo de inmaduros era de 20 a 25 euros en el primer escalón, precio que se multiplicaba por cinco cuando llegaba al consumidor final, que pagaba en torno a los 20 euros por una ración de pescado de 150 gramos. Así, en una noche de capturas, cada uno de estos grupos podía poner a la venta hasta 100 kilos de pescado y obtener un beneficio de unos 2.500 euros. Con una media de cinco salidas a la semana, los beneficios mensuales podrían llegar, en los mejores casos, hasta los 50.000 euros.

Imágenes de la operación.

A cambio, provocaban numerosos destrozos en el medio ambiente. Para cuantificar el daño que esta pesca furtiva ocasionaba, los investigadores han contado con la colaboración de científicos de instituciones como el Aula del Mar de Málaga o de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN en sus siglas en inglés).

Estas instituciones alertan del grave peligro de desaparición que corre el chanquete si no se erradica la pesca indiscriminada de las costas malagueñas, así como del estrés desmedido al que se ven sometidas otras especies de góbidos por estas prácticas y el uso de artes ilegales. Además, sobre el perjuicio causado a los pescadores legales y a las lonjas oficiales, los especialistas estiman que la captura de un kilo de inmaduros supone la pérdida de 15 kilos de ejemplares adultos, que no podrán ser pescados y distribuidos por los canales legales.

Por su parte, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) ha advertido de las posibles repercusiones para la salud de los consumidores que supone el empleo de grandes cantidades de formol. Desde el Instituto Armado se afirma que estos grupos criminales usaban sin ningún tipo de control este componente químico para la conservación de todas sus capturas. De hecho, los agentes han intervenido en los distintos registros efectuados más de 5 litros de este peligroso producto.

También suponían un peligro para el tráfico marítimo. En este sentido, desde la Benemérita han señalado que estos grupos pescaban de noche dentro del Puerto de Málaga y al abrigo del mismo en sus playas anexas. Así, llegaban a comprometer seriamente la seguridad de la navegación, al no respetar las mínimas normas de la seguridad en el mar, ya que realizaban esta actividad sin luces y en lugares no permitidos, lo que obligaba a los buques a realizar maniobras para evitar colisionar con las embarcaciones que estos grupos utilizaban.

La 'operación Diximus' ha culminado con la detención de 16 personas y hay otras siete investigadas por delitos contra la fauna, la pesca furtiva de inmaduros con artes de pesca expresamente prohibidas, el tráfico comercial de productos pesqueros sin control sanitario, el agotamiento de la población de diferentes especies marinas y pertenencia a grupo criminal.

En este sentido, desde la Guardia Civil han insistido en que estas tres redes delictivas tenían una estructura similar a la utilizada por otras dedicadas al narcotráfico, ya que estaban perfectamente jerarquizados y sus integrantes tenían una función específica dentro del grupo. En concreto, la investigación ha revelado que cada uno de los grupos desarticulados contaba con una media de 10 integrantes directamente implicados en labores de pesca, vigilancia, soporte logístico, distribución y venta al consumidor final.

En la operación también se han intervenido 16 redes prohibidas (boliches), algunas de ellas fondeadas en el lecho marino para ocultarlas a la vista de posibles embarcaciones de la Guardia Civil que pasaran por el lugar, lo que obligó a la participación para su localización y extracción de agentes del Grupo de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil.

Asimismo, los agentes han localizado media docena de motores fueraborda, cinco generadores y siete focos de luz (utilizados para atraer a los alevines a las redes durante la noche), dos embarcaciones y se han puesto a disposición judicial 15 vehículos. Los investigadores han hallado los locales donde ocultaban las artes y aparejos prohibidos, motores y demás material específico para cometer estos ilícitos, así como el lugar donde se atracaban las embarcaciones.