Gamarra: enseñar desde la alegría

Una imagen histórica del colegio, con el gran ficus en el patio. /SUR
Una imagen histórica del colegio, con el gran ficus en el patio. / SUR

El colegio del popular barrio malagueño, de la Fundación Educativa Jesuitinas, cumple 75 años

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

El 'árbol grande' da sombra y protección a los miles de estudiantes que han pasado por el centro. Después de 75 años, esta gran ficus sigue vigilando el día a día de alumnos y profesores. A su sombra han crecido varias generaciones de malagueños, formados en valores humanos y religiosos, una de las señas de identidad de las Hijas de Jesús. Los actos por este 75 aniversario, que se desarrollarán a lo largo de todo el curso, se han inaugurado esta misma semana con una conferencia de María del Pilar Linde Cirujano titulada 'Relatos del Árbol Grande' y una eucaristía de acción de gracias ayer sábado.

El colegio Virgen Inmaculada Santa María de la Victoria, conocido popularmente como Gamarra, tiene su origen en la fusión de dos centros, el Santa María de la Victoria, que comenzó a funcionar en 1943, y el Virgen Inmaculada, que data de comienzos de la década de los cincuenta. Las Hijas de Jesús llegaron a Málaga en 1943 y solicitaron al obispo Balbino Santos autorización para fundar un colegio para atender la educación de familias desfavorecidas. Es así como se instalan en una finca propiedad de la familia Lamothe. El colegio Santa María de la Victoria se inauguró el 7 de octubre de 1943 con 55 alumnos de pago y 250 gratuitos. En los años cincuenta, el Instituto de la Vivienda promueve el núcleo educativo social Virgen Inmaculada. En los años setenta ambos centros se unifican en un único colegio, el Virgen Inmaculada Santa María de la Victoria.

Antiguo alumno

Dirige el centro Alfonso Polo, que fue antiguo alumno. Recuerda que llegó al colegio en el curso 1981/82. Después de estudiar la carrera regresó como profesor de actividades extraescolares y en los noventa, como tutor. «Para mí es un orgullo dirigir el colegio en el que me formé; estoy muy agradecido, porque me han mimado todos estos años y estoy aquí como en mi propia casa», señala.

El colegio cuenta con todos los niveles educativos, desde Infantil (con tres líneas) hasta Bachillerato y los ciclos formativos. Cuenta en este curso con unos 1.650 alumnos, con casi un centenar de profesores y un total de 64 unidades, todas concertadas excepto Bachillerato y los dos ciclos de grado Superior.

El colegio tiene alumnos desde Infantil a ciclos de FP.
El colegio tiene alumnos desde Infantil a ciclos de FP. / SUR

Como principal novedad de este curso, el director señala que todos los colegios de las Hijas de Jesús han constituido la Fundación Educativa Jesuitinas, en la que desde este curso han quedado integrados todos sus colegios en España. Las Hijas de Jesús, conocidas como Jesuitinas en muchos lugares, es una congregación de religiosas fundada por Santa Cándida María de Jesús en el año 1871 en Salamanca. Actualmente están presentes en 19 países del mundo y cuentan en España con 23 obras educativas (colegios y colegios mayores).

Las Hijas de Jesús llegaron a Málaga en 1943 y se instalaron en una finca que había sido propiedad de la familia Lamothe

Este curso el colegio de Gamarra ha implantado dos nuevos ciclos de grado Superior, el de Administración y Finanzas y Márketing y Publicidad. Y otra novedad es el proyecto de voluntariado que se pone en marcha con los alumnos de primero de Bachillerato. «Tratamos de que tengan una experiencia de voluntariado con ONGs de Málaga». El colegio, señala el director, hace una apuesta por la integración de todo el alumnado. Desde hace unos 15 años cuentan con aulas de apoyo a la integración, tres en el curso actual. «Trabajamos y nos preocupa la inclusión de todo el alumnado, sean cuales sean sus necesidades específicas», afirma.

Tras 75 años de actividad, el colegio de Gamarra, las hijas de Jesús, mantiene el espíritu de sus primeras profesoras, educar desde la alegría, desde el corazón, con el objetivo de «formar a personas creativas, autónomas, solidarias, que estén al servicio de la iglesia y de la sociedad, comprometidos con el tiempo que les ha tocado vivir», afirma el director.

Taller de corte y confección creados en 1951, de la obra educativosocial del colegio. Una clase al aire libre. La Virgen de Nueva Esperanza sale desde las instalaciones del colegio de Gamarra tras ser bendecida. / SUR

 

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