Una fortaleza indefensa

Detalle de la grieta que se observa en las dos caras de uno de los muros de la fachada sur. /Francis Silva
Detalle de la grieta que se observa en las dos caras de uno de los muros de la fachada sur. / Francis Silva

El deterioro del castillo de Gibralfaro se hace evidente en las grietas y pérdidas de piedras de sus muros

Jesús Hinojosa
JESÚS HINOJOSAMálaga

La aparente consistencia y rotundidad de sus muros que se divisa desde el Centro contrasta con las numerosas deficiencias que se aprecian en el recorrido por sus murallas que realizan las casi mil quinientas personas que lo visitan todos los días. Con diez siglos de historia a sus espaldas, el castillo de Gibralfaro es una de las principales señas de identidad de la ciudad y, sin embargo, un gran desconocido para muchos malagueños que no saben de sus orígenes ni de la envergadura de su estructura. Tras el derrumbe de parte de su muralla norte en la mañana del pasado día 24, cuando ya habían pasado varios grupos de turistas por ese tramo de la fortaleza, SUR ha realizado un recorrido por este monumento en el que ha podido detectar numerosas deficiencias que demandan un proyecto global de reparación, como ha planteado ya el alcalde, Francisco de la Torre, y como defienden expertos en esta fortificación.

Los primeros síntomas de deterioro se aprecian en el pasillo de acceso al interior de las murallas, donde las paredes han perdido parte del revestimiento. Una vez iniciado el circuito por los caminos habilitados sobre los muros exteriores –excepto por la parte acotada por el mencionado desprendimiento– llama la atención el mal estado en que se encuentran las almenas de la cara norte. La pérdida de material pétreo es más que evidente en algunas de ellas. En algunos huecos se puede meter una mano sin dificultad. «Esto necesita un arreglo, y de los grandes», apunta una de las visitantes al monumento al pasar junto a los desconchones de los muros.

Pérdida de revestimiento

La pérdida del mortero que reviste las murallas y la existencia de vegetación en ellas es nota común en la construcción, de la que llama igualmente la atención el estado de la cara exterior del muro existente junto al escenario que acoge varios eventos a lo largo del año, un tanto abombado.

Un poco más hacia el sur, se observa una gran grieta que, en uno de los recodos del camino, recorre buena parte de esa cara de la muralla y llega hasta la interior. En algunos puntos de la fisura se han colocado unos testigos para detectar su movimiento.

El Ayuntamiento va a acometer un proyecto de pequeñas reparaciones, pero los expertos abogan por una puesta a punto global del monumento

Junto al bar que existe en el centro de la fortaleza, un lugar muy agradable para tomar un aperitivo, el abandono vuelve a ponerse de manifiesto en dos antiguas garitas que se mantienen en pie a duras penas. Una de ellas ha sido reparada provisionalmente con ladrillos de obra, por motivos de «seguridad», como señala el cartel que cuelga de ella.

En la zona norte de los jardines interiores, otra garita se encuentra apuntalada y del perfil metálico que sostiene su entrada pende otro cartel con el mismo mensaje: «Obras provisionales de seguridad». Justo al lado de esta otra garita, se aprecia que se ha venido abajo recientemente parte de un muro de contención del terreno ajardinado. Se observa el agujero abierto y las piedras caídas.

Cabe una mano en una de las brechas de las almenas.
Cabe una mano en una de las brechas de las almenas. / F. Silva

La Gerencia Municipal de Urbanismo está a punto de contratar un proyecto de 150.000 euros para acometer reparaciones tanto en la Alcazaba como en Gibralfaro, y desde el Área de Cultura se asegura que el arreglo puntual de daños es constante, pero queda claro que no resulta suficiente para garantizar la correcta conservación de un conjunto monumental que, como han puesto de manifiesto recientes informes técnicos, tiene «daños en las estructuras» por las inclemencias meteorológicas a las que está sometido. Al margen de la reparación del muro caído, falta, a juicio de expertos como el arquitecto Salvador García, de Yamur Arquitectura y Arqueología –empresa que ha elaborado los últimos estudios sobre el castillo y la Alcazaba–, un plan global que haga un diagnóstico del castillo y priorice las medidas para proceder a su correcta rehabilitación. Es decir, dejar de poner parches y atajar el problema de forma integral.

Deteriorado aspecto de algunas de las garitas que se conservan.
Deteriorado aspecto de algunas de las garitas que se conservan. / F. S.

Ciudadanos exige una rehabilitación completa y general

El grupo municipal de Ciudadanos ha presentado una moción a la próxima comisión de Ordenación del Territorio en la que exige al equipo de gobierno que realice de forma urgente un diagnóstico integral del castillo de Gibralfaro para determinar su estado y acometer a continuación las obras que sean necesarias de consolidación y rehabilitación.

«No tenemos una joya como es el castillo de Gibralfaro a la altura de la ciudad», remarcó ayer el portavoz de la formación naranja, Juan Cassá, quien incidió en que «hay que apostar por lo nuestro» y poner remedio a las deficiencias que presenta el castillo. La moción también pide al equipo de gobierno local que coordine con la Junta de Andalucía un plan de mantenimiento y mejora continuado para la fortaleza, y que repare el socavón producido por el desprendimiento del pasado día 24, para el que ya se han iniciado los preparativos para su apuntalamiento provisional con la instalación de unos andamios. Asimismo, Ciudadanos pide al Gobierno andaluz que ofrezca su «apoyo financiero a este proyecto estratégico para la ciudad», que se incremente el servicio de seguridad de que dispone esta antigua edificación, y que se impulse el plan de mejoras para adecuar el monte como parque urbano.

 

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