La forma de generar y consumir la electricidad cambiará radicalmente los próximos cinco años

Foto de familia de los asistentes. /Salvador Salas
Foto de familia de los asistentes. / Salvador Salas

Málaga tiene un gran potencial en el nuevo ciclo de expansión de la energía renovable, pero con el escollo de las deficientes redes de evacuación

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

La provincia en particular y Andalucía en general tienen la oportunidad de convertirse a medio plazo en uno de los grandes polos energéticos de Europa, especialmente en fotovoltaica, al igual que el Mar del Norte lo será por la eólica. La Junta, Endesa –como principal distribuidora–, empresarios y especialistas en energías limpias del mundo académico son optimistas sobre las oportunidades de la comunidad para afrontar los retos del cambio climático y la reducción de emisiones de CO2. Tanto es así que el avance del autoconsumo doméstico y la microgeneración, así como la electrificación de la movilidad van a cambiar radicalmente la forma de generar y consumir en los próximos cinco años.

En paralelo, también se tendrá que producir un abaratamiento del elevado coste actual del suministro para los usuarios. Así se puso de relieve ayer en la mesa técnica sobre energía renovable, organizada por SUR y patrocinada por Endesa. En este encuentro también salieron a relucir los retos a los que se enfrenta esta nueva realidad, en especial, los cuellos de botella para la gran distribución, que está condicionando la llegada de proyectos de centrales de generación renovable.

La eólica y la fotovoltaica han llegado a un nivel de desarrollo tecnológico que ya no necesita primas, sino que puede competir en el mercado liberalizado por la alta demanda. En ello coinciden los ponentes invitados: Pilar serrano, viceconsejera de Empleo, Empresa y Comercio, y responsable de la política energética de la Junta; Francisco Arteaga, director general de Endesa en Andalucía; Mariano Barroso, empresario y líder histórico de la patronal de las renovables, además de presidente del clúster Andalucía Smart City; Carlos Rojo, director general de la asociación de empresas productoras Claner, y Mariano Sidrach, catedrático de Física Aplicada de la UMA, investigador y vicepresidente de la fundación Renovables. El debate estuvo moderado por José Vicente Astorga, adjunto a la dirección de SUR.

«La fotovoltaica es la historia de una invento de éxito, la curva de aprendizaje de la tecnología hace que sea la fuente de energía que produce el kw/hora más barato», apunta este último. «Afortunadamente, este momento coincide con la madurez de las renovables, el coste ha bajado mucho y la eólica también ha evolucionado, lo que hace más viable las instalaciones», añade Arteaga, quien recuerda que la mala reputación viene de «decisiones del pasado», con primas a las renovables que se expandieron y crearon una «hipoteca» para los ciudadanos. Aunque aquello también sirvió para su desarrollo. «Hoy por hoy la fotovoltaica es muy competitiva y se compra más barata a largo plazo».

Existe plena coincidencia en que Andalucía puede convertirse en uno de los principales productores y exportadores de electricidad, «uno de los dos grandes graneros de energía de la UE», según Arteaga. Pero para ello hay que crear las infraestructuras de distribución necesarias, a cargo de Red Eléctrica Española. Ahora se producen cuellos de botella que condicionan la llegada de nuevos proyectos e inversiones. Para Pilar Serrano, la paralización de las nuevas instalaciones los años anteriores se ha debido precisamente a los problemas de evacuación, y cita el desbloqueo del eje Baza-Caparacena como uno de los principales logros recientes.

«La Junta ha liderado esa causa, y gracias a ello se ha cambiado la planificación y se han incluido ejes claves. Eso va a suponer una eclosión de las grandes plantas de generación, pues el reto es tan grande que necesitamos todas las fuentes de energía», asegura el director de la compañía energética. Mariano Barroso ilustra que se van a desbloquear ahora 500 megavatios de potencia que estaban planificados desde 2008, y muchos otros proyectos. Para Carlos Rojo, las políticas de Estado a largo plazo y la seguridad jurídica son vitales para que lleguen las inversiones.

Un momento del encuentro celebrado en la sede de diario SUR.
Un momento del encuentro celebrado en la sede de diario SUR. / Salvador Salas

Otro de los ejes del debate fue el autoconsumo, en el que nuevamente hay consenso en la necesidad de impulsarlo y de superar el freno que supuso el impuesto al sol por parte del anterior Gobierno. La viceconsejera pone el acento en que este es un eje central de la política energética de la Junta, que el pasado junio aprobó un decreto que simplifica y fomenta el autoabastecimiento, elimina las barreras administrativas y reduce los plazos para este tipo de instalaciones domésticas de hasta 10 kilovatios. Además, recuerda que existen líneas de ayudas a las energías renovables en el hogar, tanto solar como minieólica.

Para el director general de Claner, «no hay marcha atrás para las renovables en la transición energética», y augura que el ciudadano participará cada vez de forma más activa en la producción. «La sociedad se enfrenta a una nueva época para mantener las condiciones de bienestar», indica. El catedrático de la UMA considera «vergonzoso» que Escocia, donde apenas hay horas de sol, tenga más instalaciones de este tipo que Málaga, con una de las mayores insolaciones de Europa, con 2.000 horas de radiación anual. El director de Endesa reconoce que la compañía está promocionando el autoconsumo, pues «todas las fuentes van a ser necesarias».

Y todo este movimiento genera oportunidades para la reindustrialización de Málaga en particular y de Andalucía en general. Este es uno de los principales caballos de batalla para Mariano Barroso. «La industria es la única que puede reducir el paro, la Junta tiene que fomentar la cultura industrial en energías renovables, en Málaga hay mucho talento joven trabajando en garajes», y destaca facetas como las redes inteligentes y la movilidad. Sidrach recuerda que Europa ha perdido la batalla de la industria frente a países asiáticos porque no es capaz de competir en costes, y recuerda el caso de Isofotón. En cambio, es posible un acuerdo entre empresarios, administración y Universidad para generar oportunidades de empleo. «Los universitarios de hoy trabajarán en la transición energética», y pone de relieve que ya existen líneas de investigación en uno de los principales retos, como es la mejora del almacenamiento de electricidad.

 

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