La flota no podrá vender a partir de hoy chirlas y coquinas del litoral andaluz sin depurar

Bolo, almeja tonta, chirla, búsano, cañaílla, concha fina y coquina son las especies afectadas. /Agustín Peláez
Bolo, almeja tonta, chirla, búsano, cañaílla, concha fina y coquina son las especies afectadas. / Agustín Peláez

La Junta publicó ayer en el BOJA la orden en la que se crean las nuevas zonas de producción, siendo Málaga la provincia con más áreas de exclusión en las que se prohíbe la pesca de moluscos bivalvos

Agustín Peláez
AGUSTÍN PELÁEZ

El objetivo, según la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, es garantizar la protección de los consumidores y la seguridad alimentaria. Con esta finalidad, marcada por las normas de higiene comunitarias, la Junta publicó ayer viernes 11 en el BOJA la Orden de 27 de Abril de 2018 por la que se adaptan las zonas de producción de moluscos bivalvos y otros invertebrados marinos de la Comunidad Autónoma de Andalucía.

Esta orden, que clasifica las nueve zonas de producción del litoral malagueño como zonas de clase B, obliga a que los moluscos bivalvos procedentes de estos caladeros sólo puedan destinarse al consumo humano tras un tratamiento previo en un centro de depuración o tras un proceso de reinstalación o transformación.

Esto significa que los mariscadores malagueños no podrán vender sus capturas en las lonjas de la provincia, ni en ninguna otra de Andalucía, sin haber previamente depurado las mismas en un centro debidamente autorizado. La flota pesquera que se ve afectada por esta medida en la provincia es la del marisqueo, integrada por 126 embarcaciones de un total de 249.

Clasificación sanitaria

Las zonas de producción -141 en todo el litoral andaluz, desde Huelva a Almería- se clasifican en tres categorías (A, B y C) de acuerdo con su grado de contaminación microbiológica. El litoral malagueño ha pasado de ser zona de clase A (se pueden destinar al consumo humano directo las capturas de bivalvos) a zona clase B, que exige un tratamiento previo en un centro de depuración. Existe además una zona clase C cuyas capturas sólo podrán destinarse al consumo humano tras un proceso de reinstalación o transformación.

Una de las novedades de la orden andaluza es el establecimiento de zonas de exclusión. Se trata de puntos en los que no se pueden capturas ni moluscos bivalvos ni otros invertebrados marinos.

En concreto, se establecen 165 puntos de exclusión en todo el litoral andaluz, que coinciden con puntos de vertido de aguas residuales continuas o intermitentes, o de purines de animales o zonas de mezcla de estos, así como zonas dentro de puertos y marinas activos, así como una zona de 300 metros de radio alrededor de los mismos.

107 puntos de exclusión

De los 165 puntos de exclusión, 107 están el litoral malagueño (Huelva tiene 28, Cádiz, un total de 35; Granada, dos, y Almería, sólo tres). Esto significan 32.100 metros en los que la flota del marisqueo de la provincia, dentro de las nueve zonas de producción, no puede faenar.

Para el sector pesquero malagueño, la culpa de este empeoramiento de la calidad de nuestras aguas de pesca y de la contaminación microbiológica que presentan no se le puede atribuir a la flota, sino a los municipios que vierten sus aguas fecales al mar, por lo que exigen a las mancomunidades de municipios occidental y oriental que sufraguen los gastos que conlleve la depuración. Al menos, así lo asegura el presidente de la Federación de las Cofradías de Pescadores de la provincia, Miguel Ángel Carmona. Hasta la fecha no ha habido ningún contacto para alcanzar un acuerdo.

Las especies afectadas por la Orden de la Junta y que se pueden capturas en las nueve zonas de producción del litoral malagueño son: bolo, almeja tonta, chirla, búsano, cañaílla, concha fina y coquina. Asimismo, la obligatoriedad de depuración afecta también a especies procedentes de la acuicultura como: mejillón, vieira, volandeira y zamburiña. Existe además una especie para la que la clasificación sanitaria es la de clase C que es el corruco, y que en el caso de la provincia se destina siempre a la transformación.

La norma establece además que cuando el resultado de los análisis sanitarios oficiales ponga de manifiesto que la comercialización de los moluscos bivalvos constituye un riesgo para la salud humana, la Delegación Territorial de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural cerrará las zonas de producción para las especies afectadas y sólo se podrán reabrir cuando lo resultados de los análisis se ajusten a los límites sanitarios reglamentarios.

La orden sorprende a buena parte de la flota del marisco de parada voluntaria

La orden entra en vigor hoy sábado, justo un día siguiente de su publicación en el BOJA, lo que significa que ya desde hoy mismo los moluscos bivalvos y otros invertebrados marinos (marisco) que se capturen en los caladeros de la provincia deberán venderse depurados. Sin embargo, la normativa sorprende a la mayoría de la flota de parada biológica voluntaria. Las embarcaciones que no se han acogido a esta parada se dedica a la captura de conchas finas. Además la chirla y la coquina están de veda durante los meses de mayo y junio.

Uno de los problemas no resueltos por el sector es que al día de la fecha no existe ninguna depuradora autorizada en la provincia. Se están haciendo gestiones para abrir la que había en el puerto de Málaga y está pendiente de autorización sanitaria una que se acaba de construir en Fuengirola. Así las cosas, la depuradora más cerca está en Algeciras.

Las cofradías de pescadores (Estepona, Marbella, Fuengirola, Málaga y Caleta de Vélez) se quejan de que aún quedan muchos otros flecos por aclarar, como son las tasas portuarias que hay que abonar cada vez que se desembarcan capturas o se llevan a un puerto transportada desde otro punto, como puede ser un centro de depuración. Si esta norma se mantiene los pescadores deberán pagar dos veces las tasas, según asegura el presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores.

El temor de los mariscadores y armadores de la flota radica en que los comercializadores y la restauración no quieran asumir el aumento de los costes que supondrá el transporte de las capturas hasta los centros de depuración, la propia depuración, que puede rondar en torno a un euro el kilo en el caso de las chirlas y coquinas, y las tasas portuarias.

Hasta que estas cuestiones no se aclaren y se conozca las posturas de las mancomunidades de municipios, el sector no quiere avanzar ninguna postura.

 

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