Flor de Torres: «No podemos combatir la violencia de género sin activismo»

De Torres, fiscal delegada de Violencia a la Mujer de Andalucía, junto a Pablo Aranda. /Francis Silva
De Torres, fiscal delegada de Violencia a la Mujer de Andalucía, junto a Pablo Aranda. / Francis Silva

La fiscal delegada de Violencia a la Mujer de Andalucía comparte su radiografía del maltrato en la apertura de la nueva temporada del Aula de Cultura de SUR

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Flor de Torres emplea nombres propios para hablar de víctimas. Tras cada inicial hay una historia y un caso en el que ha tratado de evitar que se diluyan los derechos de quienes ya lo han perdido todo. La fiscal delegada de Violencia a la Mujer de Andalucía, reconocida internacionalmente por su alta especialización en la materia, inauguró ayer la temporada del Aula de Cultura de SUR aportando su particular radiografía de «la vergüenza social» que supone el maltrato. De Torres mostró en el Museo Carmen Thyssen los planos de su «edificio para la igualdad», un camino que todo el país debería emprender y que cuenta con un elemento estructural:«No podemos combatir la violencia de género sin activismo».

Este punto, el de la acción, significa «reaccionar» ante las injusticias como sociedad, más allá de la connotación clásica del término:«Cada uno, con sus actos, debe contribuir y protestar». A ojos de De Torres, esa actitud debería enraizar en lo más profundo del conjunto de la sociedad e impregnar cada paso que se de en contra del maltrato, poniendo un gran acento a la educación. Este punto es, además, la primera planta del 'edificio de la igualdad' que defiende la fiscal –los cimientos pasan por «derruir y demoler el actual patriarcado»–. «La educación es clave en esta lucha, no solo en los colegios y las escuelas;en casa y en la calle por igual». Para la fiscal, esta reflexión choca con los datos «demoledores» que se recogen en los últimos informes de la Junta de Andalucía, según los que más de la mitad de los jóvenes de la región creen que la mujer puede tolerar el maltrato.

La segunda planta de esta sede de la igualdad está construida por la intolerancia general y estructural como sociedad a los actos que envuelven la violencia de género. La tercera, y quizá la que más sorprende es la atención a los hombres que ejercen la violencia de género:«Si dejamos a un hombre a merced de sentencias condenatorias y sin rehabilitación, volverá a delinquir, volveremos a encontrárnoslo en los juzgados». De Torres cree firmemente en la necesidad de revertir el alto grado de reincidencia que existe en este tipo de condenados, en primer lugar para «cumplir con la función del código penal», que pretende devolver a los individuos a la sociedad alejados de conductas delictivas. Pero además, esa rehabilitación supone «invertir en igualdad», ya que el maltratador volverá a tener pareja tras su paso por prisión. «Me sigo negando a abandonarlos a su suerte».

El edificio continúa con la necesidad de «empatizar» con las víctimas. «Lo peor que se les puede hacer es poner en duda su situación», añadió. Además, De Torres recordó la importancia de quitar el halo de invisibilidad que envuelve a los menores como «víctimas directas» de la violencia de género.

Durante la sesión del ciclo, que cuenta con el apoyo de Obra Social 'la Caixa' y está dirigido por el escritor Pablo Aranda, la fiscal no pudo esquivar la polémica que envuelve en estos días a la titular del Ministerio de Justicia, Dolores Delgado. En las grabaciones de un encuentro entre Delgado, el exjuez Baltasar Garzón y el excomisario Villarejo –a quien negó conocer–, difundidas por el medio digital Moncloa.com, la ministra llamaba «maricón» a su ahora compañero de Gobierno Fernando Grande Marlaska (Interior). Al respecto, De Torres evitó hacer comentarios sobre una «compañera y amiga» y zanjó la polémica señalándola como parte del problema: «Hoy (por ayer) han sido asesinadas dos menores y una mujer víctimas de la violencia de género, y en los informativos se habla de una vieja conversación sin importancia».