Fernando González, más que un profesor

Fernando González (en el centro de la imagen) junto a algunos de sus alumnos./SUR
Fernando González (en el centro de la imagen) junto a algunos de sus alumnos. / SUR

Alumnos del también editor gráfico y fotógrafo de SUR le dicen adiós con unas emotivas palabras

SUR

El periodista malagueño Fernando González Aranda, fotógrafo y editor gráfico de SUR y profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Málaga, falleció este lunes a los 51 años a causa de una enfermedad que se le diagnosticó hace unos meses.

Fernando González Aranda comenzó muy joven a hacer fotos, incorporándose a la Redacción de SUR en el año 1988. En 2000 se incorporó a la nómina de profesores de Periodismo como profesor asociado, plaza que desarrollaba en la actualidad, y que compaginaba con su trabajo en la Redacción de SUR. La noticia de su fallecimiento fue un un duro mazazo y no solo para los trabajadores del rotativo y del mundo del Periodismo. Algunos de sus alumnos han decidido escribirle, a modo de despedida, unas emotivas palabras que reproducimos a continuación.

Ana Somavilla Morilla: «Seremos esas personas que saben sacar lo mejor de los demás, como tú hiciste con nosotros»

«Unos gorros de navidad, una radio, un par de zumos, polvorones... Ese fue el día en que nos confirmaste que eres más que un profesor. Aquel 22 de diciembre de 2017 pusiste la radio porque «el gordo era de rigurosa actualidad». Cada día estoy más convencida de que solo era una excusa para pasar lo que fue la mejor hora del curso. Aunque este fuese de los momentos más bonitos, no podemos dejarlo ahí, porque como he dicho, eres más. Cuando venías con tus anécdotas de Indiana Jones o cuando nos quejábamos de la tarima, nos hacías más divertida esa asignatura.

Pero no solo quedó aquí, a titulo personal, te preocupaste por cómo hicimos los exámenes, te ofreciste acompañarme a fotografiar en el Martín Carpena, nos invitaste a la redacción de Diario SUR y nos enseñaste lo que ocurre «si se cae la Catedral». Te he visto luchar hasta al final y créeme cuando te digo que te quedas con nosotros, porque has calado tan profundamente que nos encargaremos de ser esas personas que saben sacar lo mejor de los demás, como tú hiciste con nosotros.

Gracias por todo, Fernando».

Francisco Javier Zambrana Durán: «Era capaz de poner una sonrisa a toda una semana de apuntes, trabajos o nervios»

Había pocos profesores que nos hablaban de tú a tú, aunque estuvieran dirigiéndose a treinta personas. Él buscaba nuestro contacto, siempre lo hacía. Él se comunicaba contigo sin ni siquiera mirarte, porque todos deseábamos que lo hiciera. Él y solo él fue capaz de poner una sonrisa a toda una semana de lunes a jueves machacada por apuntes, trabajos o nervios. Porque allí habíamos llegado como niños de instituto, y por su experiencia podríamos salir como periodistas. Y no unos cualquiera, sino unos a los que había formado como personas.

Juan de Dios Toral Fernández: «Eres un ejemplo como profesional y como persona»

Fernando, muchas gracias por habernos contagiado esa felicidad que tenías todos los días, esas ganas de aprender cosas nuevas y de hacer las cosas con todo el amor del mundo, que son como mejor salen. Has sido un gran ejemplo tanto para mí como para todos mis compañeros. Un ejemplo como profesional y como persona. Gracias por aportarnos sabios consejos tanto para lo laboral como para la vida en general, que jamás olvidaremos y siempre tendremos en cuenta. Te has ido antes de tiempo, pero siempre permanecerán con nosotros todos los buenos y bonitos recuerdos que hemos creado contigo. Gracias Fernando.

Paula Tejada Fuerte: «Siempre te llevaré en mi corazón y nunca te olvidaré»

Fernando, esa persona que llegaba a clase un viernes a las 8:30 horas de la mañana con una sonrisa de oreja a oreja dispuesto a explicarnos Lasswell, Neumann o lo que quisiera en ese momento. Alegraba el día a quien le veía, nos trataba como nadie nos había tratado en esas cuatro paredes hasta entonces. Alguien que siempre llevaré en mi corazón y que nunca olvidaré.

Marta Rubio Barceló: «Nos acogió y nos hizo sentir la pasión que tenía por la profesión»

Antes de llegar a la universidad escuché que los profesores de allí eran más distantes, entonces me topé con Fernando. Desde el primer momento nos acogió y nos hizo sentir la pasión que tenía por la profesión. La asignatura que impartía no era la más interesante, sin embargo, siempre salíamos del aula con una sonrisa. Fernando nos atrapó a todos e hizo que madrugar los viernes para ir a sus clases fuese fácil. Ppara mí era la mejor hora de la semana. Se involucraba con sus alumnos como ningún otro profesor lo hacía. Cuando nos veía por los pasillos se paraba a hablar con nosotros, feliz, siempre sonriendo.

Ya no podrás tomar fotografías, pero nos has grabado tu imagen en el pecho. Gracias por habernos dejado conocerte. Ahora ya puedes descansar, incluso si se cae la catedral.

Gabriela Teixeira da Rocha: «Es enorme el hueco que dejas»

Las buenas personas como Fernando no deberían irse porque es enorme el hueco que dejan. Su carisma y presencia se echarán en falta en las aulas de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, en Diario SUR, en este mundo y en nuestras vidas. Pero, aunque no sea físicamente, él siempre estará con nosotros, inmortal en nuestros recuerdos.

Rodrigo Soriano Palomo: «No es solo un profesor, es un amigo»

Fernando no es solo un profesor, es un amigo. Es ese compañero por el que merece la pena entrar a clase a las ocho y cuarto de la mañana. Es ese compañero que, pese a que está cansado a final de curso como todos, sigue demostrando que ama lo que hace. Es ese compañero que te apoya cuando te ve mal, porque sabe que a veces una sonrisa puede hacerte afrontar el día de forma distinta. Y digo es y no era, porque Fernando sigue aquí. Porque cada vez que redacte un artículo, o transcriba una entrevista o haga una fotografía me acordaré de lo mucho que él me ha enseñado a amar esta profesión.

M. a Cielo Scotto di Fasano: «Dejaste una huella en todos»

Cuando tienes la suerte de tener profesores que no solo aman su trabajo, sino que también saben transmitir esa pasión, comprendes lo realmente mágico de la enseñanza. No se trata de inculcar la mayor cantidad de conocimientos posible, ni de ser el que más sabe sobre una materia. Se trata de que en cada alumno y alumna nazca el deseo de seguir estudiando, luchando por lo que quieren sin desanimarse. Se trata de formar lazos entre personas que tal vez no tienen nada en común salvo su interés por la profesión para la que se están formando. Se trata, en definitiva, de dejar algo bueno de ti en la gente con la que interactúas a diario. Tú dejaste esa huella en todas y todos nosotros. Muchas gracias por siempre, Fernando.

Julia Solano Plaza: «Personas como él son las que hacen descubrir tu vocación y amar tu profesión»

Se ha caído la catedral. Esa frase que tanto repetía hoy ha cobrado sentido. Se han caído las ilusiones de llegar a cuarto y tener a Fernando como profesor de fotoperiodismo, la ilusión porque nos tutorizara el TFG o por visitar la redacción de la que hablaba como su casa y la nuestra en un futuro. «No soy tu profesor, soy tu colega», repetía una y otra vez durante las clases o cuando nos encontrábamos en cualquier sitio. Y agradezco haberme encontrado a un colega como él en el primer año de carrera, porque ha marcado el resto de mi vida. Porque personas como él son las que hacen descubrir tu vocación y amar tu profesión. Y él la amaba y compartía ese sentimiento con todos.

Beatriz Tocón Reyes: «Me siento tan afortunada de haber sido tu alumna que hoy no puedo decirte adiós»

«Dicen que los ojos de una persona muestran cómo de grande es su corazón. También dicen que el brillo de esos ojos muestra la importancia sobre lo que está hablando y yo siempre los veía brillando cuando hablaba sobre la fotografía y sobre el periodismo. Sólo tres meses me sirvieron para conocer la gran persona que era y la pasión que transmitía por el periodismo. Él fue una de las personas que me ratificaron que esto era a lo que me quería dedicar. Hasta que la vida decidió que era suficiente. Me siento tan afortunada de haber sido tu alumna que hoy no puedo decirte adiós, no puedo olvidar a personas como tú. Gracias Fernando por todo. Hasta luego».

Laura Rodríguez Ruiz: «Gracias a él hemos conocido mejor cómo funciona la vida y, sobre todo, cómo aprovecharla»

«Como alumna de Fernando, he aprendido a apreciar lo que realmente significa amar lo que haces y le doy las gracias por hacer todo lo posible para que los demás también pudieran conseguirlo. Gracias a él hemos conocido mejor cómo funciona la vida y, sobre todo, cómo aprovecharla. Siempre nos recibía con una gran sonrisa, tanto en las aulas como fuera de ellas. Siempre atento, siempre intentando ayudar. Creo que hablo en nombre de todos cuando digo que Fernando dejó en nosotros una huella de felicidad».

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