Los expertos piden que la obesidad sea declarada enfermedad

El exceso de peso resta calidad de vida y provoca enfermedades./SUR
El exceso de peso resta calidad de vida y provoca enfermedades. / SUR

Especialistas en endocrinología y nutrición defienden que la sanidad pública financie fármacos que ayudan a adelgazar

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

La obesidad es una enfermedad crónica. Esa es la conclusión de los expertos españoles en endocrinología y nutrición que participaron en la primera cumbre sobre la obesidad celebrada en España recientemente. En ese encuentro, los especialistas defendieron que el exceso de peso sea considerado un padecimiento crónico y que, por tanto, la sanidad pública financie un tratamiento farmacológico que logra que los obesos adelgacen hasta un 15 por ciento. Los expertos consideran que las autoridades sanitarias deben dar a la obesidad el grado de enfermedad crónica como ya han hecho la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Sociedad Médica Americana. En torno al 23 por ciento de la población española es obesa. Si a esa cifra se suma el sobrepeso, más de la mitad de las personas de 18 a 65 años sufren un exceso de kilos.

Sin embargo, sigue sin haber una conciencia real de que la gordura es una enfermedad peligrosa y de que los obesos deben ser tratados como pacientes y no ser marginados por sus kilos de más. La obesidad, que se ha convertido en un problema de salud pública, es la responsable en muchos casos de la aparición de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial (tensión alta), dislipemia (alteraciones de las grasas), apnea obstructiva del sueño, problemas en la vesícula biliar y dolencias en las articulaciones. Además, se asocia con la aparición de algunos tipos de cáncer (mama, colorrectal, riñón, páncreas, esófago, próstata, tiroides y endometrio, entre otros). Un dato que evidencia la magnitud de la cuestión es que la gordura acorta la vida entre cinco y diez años.

Casi el 25 por ciento de la población española sufre obesidad y, si se suma el sobrepeso, la cifra de personas con exceso de peso llega al 55 por ciento

Los expertos en endocrinología y nutrición defienden que hay que poner fin a la estigmatización que soportan los obesos. Igualmente, sostienen que hay ideas relacionadas con la gordura que no se ajustan a la realidad. En ese sentido, ponen de manifiesto que hay personas que están obesas, pese a que no comen de forma desaforada. 

Uno de los expertos que asistió a la cumbre en la que se abordó el problema de salud que representa el exceso de kilos fue el presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), Francisco Tinahones, que es el director de la unidad de gestión clínica de endocrinología y nutrición del Hospital Clínico de Málaga. «La obesidad es la hermana pobre de las enfermedades», dijo el doctor Tinahones a SUR. A su juicio, la gordura no es tenida como enfermedad por la sociedad y ni por la clase política.

Este endocrinólogo explicó que hay medicamentos eficaces contra la obesidad que deberían ser financiados por la sanidad pública en determinados pacientes igual que hace con los de padecimientos como la hipertensión o el colesterol. Tinahones indicó que con un tratamiento farmacológico se puede llegar a perder hasta un 15 por ciento de peso. A ese respecto, este experto mencionó el Liraglutide 3 mg, un medicamento inyectable que desarrolla dos mecanismos. Uno, a nivel central, inhibe el apetito y quita el hambre de modo suave. El segundo produce una sensación de saciedad persistente en el paciente que le ayuda a soportar mejor una dieta a largo plazo.

La obesidad provoca una serie de enfermedades que acortan la vida de cinco a diez años

El obstáculo para que la sanidad pública financie ese tratamiento es coste (unos 300 euros al mes por paciente). No obstante, el presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad matizó que, si se hace un análisis coste-beneficio, se aprecia que habría un ahorro, ya que la pérdida de peso de los enfermos supondría una mejora de su estado de salud y de su calidad de vida y no tendrían que tomar medicamentos que combaten las patologías provocadas por su exceso de kilos. En España, los costes asociados a la gordura representan el siete por ciento del gasto sanitario total.

«La obesidad tiene que dejar de ser considerada una actitud, ya que presenta muchos factores que no son voluntarios. Entre ellos, unos mecanismos biológicos por los que quienes los padecen experimentan una menor sensación de saciedad. Por tanto, es esencial que recurran a los profesionales sanitarios», señaló Javier Salvador, consultor del departamento de endocrinología y nutrición de la Clínica Universidad de Navarra.

Según los expertos, el tratamiento farmacológico de la obesidad está demostrando también su utilidad como complemento de la cirugía bariátrica, sobre todo en dos momentos: antes y después de la operación. Antes de pasar por el quirófano, el paciente debe perder peso. Ese adelgazamiento se logra de modo más rápido con fármacos que solo con dieta. Después de la intervención, los medicamentos pueden ayudar a controlar el apetito.

La Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad alerta del riesgo que significa para la población no combatir la gordura. El escollo es que la mayoría de los obesos no reconoce esa situación y no fija medidas para hacer frente a una situación que incide de forma directa en su estado de salud. Una encuesta llevada a cabo por la SEEDO reveló que solo el 17,8 por ciento de las personas con gordura lo admite. El resto, según expresó, no creía que el exceso de peso le perjudicase.

El doctor Tinahones precisó que el 20 por ciento de los obesos es metabólicamente sano, pero el 80 por ciento restante se enfrenta a enfermedades que quitan calidad de vida y son peligrosas para la salud. La señal de alarma es el sobrepeso. A partir de que este aparece, y antes de que se engorde más, hay que cambiar el estilo de vida, llevar una alimentación saludable (la dieta mediterránea es la recomendable) y realizar ejercicio físico de forma regular. La obesidad es un padecimiento poco valorado por quienes lo soportan, una actitud que es necesario cambiar. «Los datos confirman que la percepción que se posee sobre la obesidad es tan baja que resulta difícil impulsar medidas para atajar el problema», afirmó el presidente de la SEEDO.

El sedentarismo y una mala dieta son factores que conducen a la gordura

Para conseguir una pérdida de peso, lo primero es asumir que se tienen muchos kilos de más. «Siempre hay una solución para adelgazar. Lo que hay que hacer es dar con ella y aplicarla», recalcó el doctor Tinahones. Este endocrinólogo apuesta por cambiar los estilos de vida en una doble vertiente. Por un lado, seguir una alimentación saludable y, por otro, practicar ejercicio físico de forma regular. Con una restricción calórica (comer menos y mejor) y dando la espalda al sedentarismo se logra disminuir los kilos. Tres cuestiones clave para alcanzar esa meta son dormir bien (el sueño reparador previene la obesidad), evitar el picoteo y hacer ejercicio (caminar, nadar o montar en bicicleta). La obesidad se puede contrarrestar, pero para ello es imprescindible que la persona no se vea delgada, apostilló Tinahones.

El sedentarismo se ha instalado en la vida de muchos individuos de manera tan arraigada que es gente que apenas se mueve. Ese hecho repercute negativamente en su organismo. La ausencia de ejercicio unida a una alimentación rica en grasas y productos precocinados conduce inexorablemente a la gordura. La encuesta que elaboró la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad sacó a la luz que más del 30 por ciento de las personas obesas pasan sentadas más de cinco horas de su tiempo libre. Ese hábito se asocia a un sedentarismo extremo y es una pauta de conducta que favorece coger cada vez más kilos al no quemarse las calorías suficientes.

Los expertos recomiendan dar de 8.000 a 10.000 pasos diarios, el equivalente a 70-80 minutos de caminata

Los expertos, para luchar contra los encantos del sofá o de un cómodo sillón orejero, recomiendan caminar. Lo aconsejable es dar a diario de 8.000 a 10.000 pasos, es decir, el equivalente a una caminata de 70-80 minutos. «Hay que procurar dar un millón de pasos en cien días», especificó Francisco Tinahones.

Aparte de andar a paso rápido, otros hábitos deportivos saludables son montar en bicicleta, nadar y los ejercicios de musculatura. Los expertos hacen hincapié en que hay que elegir la modalidad que más se ajuste a las condiciones físicas de cada ciudadano. Junto al ejercicio deportivo, una alimentación de bajo contenido calórico, basada en cereales, verduras, legumbres y frutas, ayuda a adelgazar.

Por contra, un factor que favorece la obesidad es el picoteo entre comidas. Está comprobado que más del 60 los obesos picotean y suelen tomar alimentos de alto contenido energético. En cambio, menos del 30 por ciento de las personas que no están gordas picotean. Si el hambre acucia antes de las comidas, lo aconsejable es recurrir a las frutas, las zanahorias o las hojas de lechuga.

El 40 por ciento de los niños de Málaga pesa más de lo que debería

El de la obesidad es un camino que en muchos casos comienza en la niñez. El exceso de peso no afecta solo a los adultos, sino que ha crecido de modo alarmante en la infancia hasta el punto de haberse triplicado en las dos últimas décadas. En la provincia de Málaga, aproximadamente el 40 por ciento de los menores tiene lo que se denomina sobrecarga ponderal (sobrepeso u obesidad) y está por encima del peso que le correspondería, explicó a este periódico el endocrinólogo pediátrico Juan Pedro López Siguero, que ejerce su trabajo en el Hospital Materno Infantil.

Este especialista indicó que, pese a las medidas puestas en marcha en los últimos tiempos para combatir la obesidad en la infancia, la situación no ha experimentado una mejoría significativa, puesto que los avances en este campo son de evolución lenta. En el caso de Málaga, la obesidad infantil oscila entre el 10-12 por ciento, mientras que el sobrepeso supone entre el 25 y el 30 por ciento.

El crecimiento de la gordura en la etapa infantil es imprescindible atajarlo para evitar problemas de salud. Está demostrado que tener un exceso de kilos en la niñez aumenta el riesgo de padecer en la edad adulta enfermedades como diabetes tipo 2, colesterol alto, hipertensión arterial, grasa en el hígado, infarto agudo de miocardio y problemas en el aparato locomotor, entre otras patologías.

Dos son los factores principales que están detrás del incremento de la cifra de menores obesos o con sobrepeso. Por un lado, la mala alimentación, con un abuso de la llamada comida rápida o basura y, por otro, el sedentarismo, es decir, la falta de ejercicio físico. Para contrarrestar ambas cuestiones, los médicos recomiendan la dieta mediterránea, que es rica en verduras, legumbres, frutos secos, aceite de oliva, pescado azul, frutas y cereales, y hacer ejercicio. Además de la mejora de la alimentación, el otro consejo es aumentar la práctica del deporte entre los niños, ya que a través de él queman calorías y eliminan la grasa sobrante.

El doctor López Siguero señaló que los menores comen muy rápidamente y a veces no lo hacen con la familia, si a eso se le añade el sedentarismo que suele haber en sus juegos, el resultado es que están abocados al sobrepeso o la obesidad. Por eso, los expertos defienden que los niños practiquen más ejercicio en su vida diaria en vez de pasar tantas horas sentados delante de la televisión, la videoconsola, la tableta o el ordenador.