Un exedil popular impulsa la medalla de la ciudad para Manuel del Campo

Manuel del Campo/
Manuel del Campo
La Casona del Parque

El pianista, académico y crítico musical de SUR recibe en días más de una treintena de adhesiones de instituciones y personalidades

Pilar R. Quirós
PILAR R. QUIRÓSMálaga

Nunca es tarde si la dicha es buena. Refrán español donde los haya. Pero, a veces sí que es tarde, y lo hemos visto en algunas medallas de la Ciudad que se han entregado a título póstumo, por ejemplo las de el exalcalde socialista Pedro Aparicio; el empresario Enrique Van Dulken, el pintor Dámaso Ruano, y ahora, la del humorista Gregorio Sánchez 'Chiquito de la Calzada', a la que aún no le han puesto fecha. Por eso, el exedil popular y administrador de fincas Francisco Lucena, quiere que esto no vuelva a pasar con un primera figura de la música clásica en Málaga como es Manuel del Campo, académico de San Telmo, crítico musical, pianista, profesor y compositor, como dice casi de retahíla. Este malagueño de pro ya impulsó con éxito la Medalla del Club Mediterráneo, y ahora desde la humildad hace lo mismo con Del Campo, del que siempre ha sentido una grandísima admiración, ya que cuando era joven, años 50, participaba y cantaba con la Asociación de Amigos de la Ópera, y ya conocía el buen hacer del profesor que quiere homenajear.

Con sólo tres semanas de empezar a movilizar a las instituciones y a la sociedad civil, Lucena ya ha conseguido más de una treintena de importantes adhesiones, entre ellas la Academia de Bellas Artes San Telmo, así como la OFM, que no sólo se ha sumado a esta petición, sino que la prodiga a través de su web, donde también se puede descargar un formulario para unirse a la causa. De hecho, la Filarmónica explica que es un acto de justicia que el Ayuntamiento le otorgue la medalla de la Ciudad. También han hecho causa la historiadora Rosario Camacho, catedráticos de la UMA, entre ellos Pedro Rodríguez Oliva; abogados, periodistas, tenores y barítonos. Todos los que quieran sumarse, pueden hacerlo a través de medallaparadonmanuel@60ymas.eu

En la carta que Lucena envía para recibir apoyos se nota que ha puesto toda la carne en el asador, y cuenta, con mucho fundamento, la vida de este músico. Manuel del Campo y del Campo –todos lo que le conocen bien sabe que duplica su apellido– nació en Málaga en 1930, por lo que no hay que hacer cuentas para saber que tiene 88 prolíficos años. El maestro, que es toda una institución en lo suyo, recibió un reciente homenaje de la Sociedad Filarmónica de Málaga, el pasado 11 de mayo en la sala Unicaja de Conciertos María Cristina, jornada en la que Del Campo hizo uso de una memoria prodigiosa y una extraordinaria lucidez para recordar cómo se dedicó a la música, al tiempo que hizo un repaso de los comienzos de la Sala María Cristina.

Del Campo fue Premio Nacional Fin de Carrera de piano en el curso 1952/1953, y profesor en la Escuela de Magisterio de Málaga, de la que fue director.

De hecho, en su largo bagaje, destaca haber sido fundador y director de la Orquesta Sinfónica de Málaga, académico de al Real Academia de San Telmo, de la que fue presidente, y e la actualidad también es presidente de honor. Hay un detalle en su biografía, que a los que le conocen se le puede escapar; y es que llegó a ser vicerrector de la Universidad de Málaga, como explica Lucena, secretario del Ateneo de Málaga, premio Málaga de Investigación en 1969, y Premio Ciudad de Málaga a la mejor labor musical del año, en 1989. Entre sus múltiples galardones, cuenta con la Encomienda de la Orden de Alfonso X el Sabio y la Medalla de Oro de la Cruz Roja.

Cuando Lucena finaliza exhausto, y leyendo (claro está) todos los méritos de este músico malagueño, se hace una pregunta retórica:¿Por qué promover una Medalla de la Ciudad y el reconocimiento de Hijo Predilecto para Del Campo? «Porque creo que los reconocimientos hay que hacerlos en vida, y porque hemos sido numerosísimos los malagueños que hemos aprendido a amar la música gracias a sus enseñanzas y a sus críticas en diario SUR, y porque don Manuel, además de un brillante profesional, es una persona sencilla y entrañable donde las haya».

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