Una estudiante de Málaga, en el Pre-Sínodo de los Jóvenes

Clara Colmenero dice que la experiencia le ha dejado «un sabor muy dulce». / SUR
Clara Colmenero dice que la experiencia le ha dejado «un sabor muy dulce». / SUR

Clara Colmenero, alumna de Matemáticas en la UMA, ha participado en el encuentro de preparación de la reunión que la Iglesia Católica celebrará en octubre sobre juventud y discernimiento vocacional

ANA MEDINA MÁLAGA.

Junto a otros seis jóvenes españoles ha tenido la oportunidad de participar en el encuentro preparatorio del Sínodo de la Iglesia Católica sobre juventud y discernimiento vocacional que se celebrará el próximo mes de octubre. «No nos hemos quedado callados y hemos hablado con libertad», asegura Clara Colmenero, de 18 años, que estudia Matemáticas en la Universidad de Málaga. Esta jiennense afirma que los jóvenes anhelan «una Iglesia que sea auténtica».

-¿Cómo ha sido su participación?

-La participación de los jóvenes ha tenido muchísima relevancia en el Pre-Sínodo. El objetivo era hacer sonar la voz de la juventud. Por eso, nos reunimos 300 jóvenes llegados de los cinco continentes. Íbamos en representación de las conferencias episcopales, movimientos internacionales, congregaciones religiosas, procedentes de la realidad universitaria, del mundo de la cultura, y también jóvenes pertenecientes a distintas Iglesias Cristianas Protestantes, de otras religiones: musulmanes, budistas, hinduistas... y también jóvenes no creyentes. Mi elección se produjo mediante sorteo y fui en representación del movimiento ACIT, del área de jóvenes de la Institución Teresiana, de la que soy antigua alumna.

«El problema de los jóvenes en España es que tenemos miedo a expresar que somos cristianos, para evitar que nos juzguen»

-¿Cómo se desarrolló el Pre-Sínodo?

-Trabajábamos por grupos reducidos, donde nos expresábamos acerca de los desafíos actuales, la fe, la vocación, la Iglesia... Te puedo asegurar que no nos hemos quedado callados y hemos hablado con libertad. Luego compartíamos actividades lúdicas, en las que también estaban los cardenales, como uno más. Ante el Papa, jóvenes de diferentes continentes y creencias expusieron sus realidades, inquietudes y demandas. De ahí salió el 'Instrumentum laboris', el documento final que centrará el diálogo de los obispos participantes en el Sínodo de octubre, y que refleja fielmente todo eso. Los jóvenes anhelamos una Iglesia que sea auténtica.

-¿Qué sabor le ha dejado la experiencia?

-Un sabor muy dulce. Algo parecido al encuentro con familiares lejanos con los que descubres que tienes muchas cosas en común. Me ha enriquecido a nivel cultural, conociendo personas de todo el mundo; a nivel personal, compartiendo con personas generosas, acogedoras, que combaten con realidades duras como el narcotráfico y la persecución y que son verdaderos luchadores; y también a nivel de fe, porque he aprendido a respetar muchísimo. El problema de los jóvenes en España es que tenemos mucho miedo a expresar que somos cristianos, para evitar que nos juzguen. En el Pre-Sínodo había católicos, ortodoxos, protestantes, hindúes, musulmanes, ateos, agnósticos... Todo el mundo se respetaba y podías expresarte libremente. Tampoco había 'malos rollos', nadie se sentía ofendido por nadie. Solo éramos jóvenes que veníamos a compartir nuestra experiencia.

Conocer al Papa

-¿Qué momento ha sido el más impactante?

-Todos, desde un rato de charla hasta conocer personalmente al Papa. Recuerdo una conversación con una chica colombiana en la que me contaba la dureza del país, cómo había crecido entre armas y había visto morir a su mejor amiga acribillada. Tú ves la serie 'Narcos' en la tele, y no te das cuenta de que es una realidad que vive una chica de 21 años a diario.

-Tuvo la oportunidad de estar muy cerca del Papa...

-Sí, él participó en la apertura y el último día participamos en la Misa del Domingo de Ramos en la plaza de San Pedro, donde me tocó llevar ofrendas al altar. Fue muy bonito. De él lo que más me impresionó fue su fuerza. Lo quieres desde el primer momento. Hablaba claro y con autoridad. A los jóvenes que estábamos participando en el Pre-Sínodo nos dijo que no podíamos ser simples espectadores, sino que debíamos implicarnos en la vida de la Iglesia. Ha sido una gran oportunidad para los que estábamos allí, y también para los que se unieron a través de internet. ¡Los españoles éramos los más numerosos siguiendo el encuentro por la red!

-¿Qué le gustaría decirle al Papa y a los cardenales que se reunirán en octubre?

-Todo está en el documento, donde salen temas de todo tipo, también cuestiones difíciles que los jóvenes queremos poner sobre la mesa. Pero si tuviera que añadir algo les pediría que piensen en los jóvenes que hay detrás de ese texto, también de los que buscan a la Iglesia y no la pueden encontrar porque nadie ha apostado por ellos. Les doy las gracias por esta oportunidad y les pido que apuesten por nosotros.

-¿Qué frutos espera?

-Me encantaría que del Sínodo de los Jóvenes saliera un documento revolucionario, que demuestre que la Iglesia no es aburrida y que no está formada solo por curas y obispos, sino por muchísimas personas como nosotros, los jóvenes. La Iglesia somos todos.

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