«Se equivocaron de pueblo, aquí nos protegemos los unos a los otros»

Tienda en la que se originó la persecución /Fernando Torres
Tienda en la que se originó la persecución / Fernando Torres

Juan, uno de los vecinos que persiguió a los delincuentes en Ardales, cuenta a SUR su historia

FERNANDO TORRES y ALVARO FRÍAS

Era un martes cualquiera. Juan se levantó para ir a trabajar a la obra en la que él y su equipo llevan varios meses enfrascados. En su cabeza rondaban los pensamientos de siempre: los plazos o qué iba a hacer para comer ese mediodía. Nunca se habría imaginado que aquella tarde su actuación iba a impedir la fuga de uno de los dos sospechosos de atracar a mano armada un negocio de los de toda la vida de Ardales. Juan es uno de los vecinos que consiguió frenar la huida del primero de los sospechosos que fueron detenidos junto al campo de fútbol, y uno de los primeros en enfrentarse cara a cara con el sospechoso. Cuando le pidió que dejase de correr, se dio la vuelta, le mostró la navaja y le advirtió: «Como te acerques, te mato».

Juan recuerda aquellos momentos con claridad. La adrenalina y el sentido del deber le empujaron a hacer frente al miedo que amenazaba con bloquearle las piernas. «Sabía que, como mostrase debilidad, me podía hacer daño, así que decidí no amedrentarme». Dejó claro al ladrón que no le iba a dejar ir y que estaba dispuesto a enfrentarse si no esperaba a que se personase la Guardia Civil. Justo entonces llegó su jefe, que les seguía los pasos. Al ver la navaja decidió arrojarle el metro de la obra, que llevaba en el bolsillo, por lo que el ahora detenido comenzó a correr por las calles del pueblo hasta que Juan le acorraló y llegaron más vecinos.

«Mi pareja dice que para qué me metí, todavía tiene el susto en el cuerpo, pero yo es que ni lo pensé». Desde el martes, los amigos y compañeros de trabajo no hacen más que comentar lo sucedido. «Entre la broma y el cachondeo dicen que no sabían que había un héroe en la cuadrilla». Su hijo también está impactado por lo sucedido y no deja de repetir que su padre es «un héroe». Pero Juan explica que no se siente así. «Una persona tiene que hacer lo que tiene que hacer cuando le toca, es algo que habría hecho cualquiera, no soy nadie especial». El obrero conoce a la trabajadora agredida desde que ambos eran pequeños. «Se equivocaron de pueblo, en Ardales nos protegemos los unos a los otros».

Juan no utiliza su nombre real, porque, como la mayoría de los que participaron para evitar la fuga, prefiere no desvelar su identidad. Muchos tienen miedo a posibles represalias y quieren seguir con sus vidas dejando atrás lo sucedido. Su valor y arrojo representan a las decenas de personas que decidieron actuar en vez de quedarse mirando, una determinación que ha conseguido evitar que los atracadores escapasen de la justicia.