Entierran de forma simbólica a la última vecina del Centro

Entierran de forma simbólica a la última vecina del Centro
MIGUE FERNÁNDEZ

Los residentes representan una capilla ardiente para denunciar la proliferación de apartamentos turísticos en la capital

Juan Soto
JUAN SOTOMálaga

Ataúd, plañideras, ramos de flores... los vecinos del Centro han enterrado de forma simbólica a la última residente del barrio, que falleció a causa de la «invasión de apartamentos y viviendas turísticas, exceso de especulación y dejadez municipal». Medio centenar de personas participaron ayer en la plaza de Uncibay en la representación de una original capilla ardiente organizada por la asociación de vecinos Centro Antiguo en donde no han faltado las plañideras y en la que se han repartido folletos con forma de esquela tanto en español como en inglés.

En el documento se explicaba que todo empezó cuando recibió un folleto en el que se le invitaba a vender su piso al precio que quisiera y poco a poco fue comprobado cómo el ultramarino de la esquina cambió por una tienda de alquiler de segways o la pescadería por un restaurante se sushi. «Así poco a poco le iba subiendo la fiebre hasta que una mañana una llamada le subió el alquiler asestándole el golpe definitivo», concluye.

Los participantes en esta convocatoria han animado a todos los asistentes a compartir sus experiencias en redes sociales con los hasthags #LasCasasNoSonHoteles o #VecinosEnPeligroDeExpulsión y han recordado que en la capital el número de plazas en viviendas destinadas a uso turístico ha pasado de 2.000 a 10.000 en apenas 15 meses. El acto ha contado con el apoyo de los vecinos del Soho, Lagunillas, Centro Histórico, El Bulto y Malagueta y concluyó con la lectura de un manifiesto a cargo del periodista Guillermo Busutil. A la conclusión del acto algunos participantes han portado el féretro por diferentes calles del Centro para llamar la atención sobre dicho problema.

Desde el colectivo vecinal consideran que es importante realizar este tipo de actos porque «toda la ciudad sufre una emergencia habitacional y de alquiler», que ya que la proliferación de apartamentos turísticos provoca problemas de convivencia en los bloques y aumenta considerablemente el precio de los alquileres hasta el punto de expulsar a los vecinos. «No se puede competir con los turistas», lamentan.