Francisco de la Torre: Donde dije digo, digo diego

Francisco de la Torre. /SUR
Francisco de la Torre. / SUR

El alcalde apunta ahora que entendió mal el intercambio del convento de la Trinidad después de que la Diputación lo 'desmintiera'

Pilar R. Quirós
PILAR R. QUIRÓSMálaga

«Son las cosas de Paco», que dice siempre que estima el presidente de la Diputación, Elías Bendodo, cuando los plumillas le preguntan por algún asunto del alcalde que le puede poner en una difícil tesitura.

Pues bien, como el regidor tiene esas cosas, pues anteayer hizo una de las suyas. Vaya por delante que como buen prestidigitador a veces le han salido estas jugadas. Pero esta vez se ha estrellado con todo el equipo porque el principal cómplice, que debía ser el presidente de la Diputación y de su partido, no le ha dado el visto bueno al trueque.

Vamos por partes. Como bien contaba el miércoles Ángel Escalera, el alcalde enredaba con el siguiente cambio de cromos para el que no se había encomendado a nadie: decía De la Torre que era partidario de que la Diputación cediese los suelos del aparcamiento del Hospital Civil a la Junta para construir el tercer hospital de Málaga, y que a cambio, el Ayuntamiento recibiría como contrapartida el convento de la Trinidad. Más tarde, la Diputación, sin hacer mención al primer edil, dejaba claro en una nota de prensa que no compartía su criterio. Explicaba que se ponía a disposición de la Junta para ceder los terrenos para el nuevo centro hospitalario sobre parcelas de titularidad provincial y recordaba asimismo su compromiso, al tiempo que añadía que la comisión técnica creada al efecto estudiaba la posible ubicación en dos parcelas propiedad de la Diputación, una detrás del Materno Infantil y otra, ubicada frente al Hospital Civil. Lo más concluyente:la Diputación afirmaba que facilitaría su cesión a la Junta sin renunciar a las posibles compensaciones que se produjeran que «repercutirían directamente en la administración titular de los terrenos al tratarse de un bien de carácter provincial y propiedad, por tanto, de todos los malagueños». Blanco y en botella.

Ayer no le quedaba otra al alcalde que escurrir el bulto, dando a entender que pudiera haber un «malentendido de una información» que recibió en su día de Bendodo. Como el que no quiere la cosa, y sin despeinarse, añadía que le parecía muy bien que la Diputación fuera en esta línea. Juzguen ustedes el galimatías. Las cosas de Paco.

Habilitados nacionales

Los que le conocen saben que su cabeza inquieta no para, ni de trabajar, ni de estudiar, aprender, enseñar o escribir… y ahora también saca tiempo el secretario general del Ayuntamiento de Málaga, Venancio Gutiérrez Colomina, para supervisar las prácticas de dos futuros habilitados nacionales, que aprenden la profesión estos días en la Casona. La primera, Blanca Requena, aprobó sus oposiciones en 2009 de secretaria-interventora, y actualmente trabaja en la Diputación en Tesorería de técnica, y en esta ocasión ha aprobado las que se llaman de secretaria de entrada, que es una escala superior.

El segundo, Álvaro Cortés, que se ha sacado la oposición de secretario-interventor. Cuando se les pregunta que por qué han elegido el Ayuntamiento de Málaga para aprender, los contestan al unísono: «Para nosotros el mejor secretario de Andalucía es Venancio, y a nivel estatal también», subrayan. El aludido se sonríe. Como explica Gutiérrez Colomina, el proceso de selección para los habilitados nacionales es arduo. Los que vigilan el buen hacer en los ayuntamientos como habilitados nacionales, es decir secretarios, interventores y tesoreros (del que ahora hay una plaza en concurso en el Ayuntamiento, por ejemplo) pasan por un sistema de selección nacional, que consiste en aprobar la oposición, y más tarde ingresar en el Instituto Nacional de Administración Pública (INAP), en Madrid, donde inician unas prácticas de adecuación, que duran de cuatro a ocho meses, según las subescalas. En este tiempo, desarrollan clases presenciales y teóricas en Madrid, un proceso autónomo en la comunidad que se elija, y prácticas en corporaciones locales.

Pero, ¿cómo les enseñan estos días en la Secretaría General? Asisten a reuniones de funcionamiento de órganos colegiados, comisiones de pleno, juntas de gobierno local; hacen revisión de expedientes parecidos a los que luego tendrán que darles el visto bueno cuando obtengan su plaza. Gutiérrez Colomina les puntuará por la disposición, el interés y la asistencia, y se completará con una evaluación del INAP. Cuando se les pregunta que dónde quieren ejercer, ambos contestan que, siendo malagueños, lo interesante sería hacerlo en Andalucía, y ya el summum, Málaga. Pues nada, lo que se dice en estos casos: que haya suerte.

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