Así son las diferencias entre los chalecos antibala de mujer y los de hombre

Pedro J. Quero

El Sindicato Unificado de Policía dice que en Málaga hacen falta un millar de estas protecciones para que cada uno de los 3.000 agentes que hay en la provincia cuente con uno propio

Alvaro Frías
ALVARO FRÍAS

Desde el Sindicato Unificado de Policía (SUP) denuncian que todavía son necesarios mil chalecos antibala en Málaga para que cada uno de los 3.000 agentes que hay desplegados en la provincia cuenten con uno propio. Faltan chalecos de hombre y de mujer, dos prendas de protección completamente diferentes.

La representante del SUP en Andalucía, Mariló Valencia, explica que aunque la reivindicación de un chaleco para cada agente es anterior, en 2014 se intensificó tras la muerte de un policía en Málaga, que fue apuñalado cuando detenía a un sospechoso, y de una compañera suya en Vigo en un tiroteo. Fruto de esa lucha, en 2015, después de un acuerdo en la Comisión Nacional de Seguridad y Salud de la Policía, también se dio luz verde a la fabricación de un chaleco específico para la mujer.

Valencia insiste en que, desde enero de 2018, no ha llegado ni un solo chaleco a Málaga, y recuerda que, pese a que se anunció que este año el Ministerio del Interior iba a realizar una compra de 5.200 unidades de esta prenda de protección, aún no se ha hecho efectiva. De ahí que, según denuncia, de los 3.000 policías nacionales que hay en la provincia, un diez por ciento de ellos no cuentan con chaleco.

La representante sindical, que participa en las elecciones del próximo 19 de junio al Consejo de la Policía para defender los intereses de la escala básica, tal y como viene haciendo como vocal; concreta que, en el caso de los agentes hombres –2.650–, tres de cada diez no tienen esta protección.

Esta situación es aún «más grave» si se pone la vista en las mujeres que integran el cuerpo. Valencia afirma que faltan por adquirir unos 215 chalecos antibalas para las 350 policías que hay en Málaga. Explica que sus compañeras que tienen ya esta prenda de protección no es un chaleco femenino, sino uno de hombre al que añaden unos velcros en la zona del pecho para que ellas lo usen: «Es una mala solución que se dio mientras se alcanzó el acuerdo para el femenino, por incomodidad y porque se deja la zona desprotegida», apunta.