Detenido en Málaga por conducir de forma temeraria para publicarlo en Instagram

Sucesión de imágenes en las que se ve al individuo subido al capó de un coche en marcha, en su moto y grabando el velocímetro del coche a más de 180 kilómetros por hora./Policía Local
Sucesión de imágenes en las que se ve al individuo subido al capó de un coche en marcha, en su moto y grabando el velocímetro del coche a más de 180 kilómetros por hora. / Policía Local

La Policía Local también le imputa distintos delitos de odio al grabar a agentes e insultarles desde el coche: «Guarro, cerdo, no me mires»

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Llegó a tener 3.000 seguidores en Instagram. Su forma de ascender en esta red social era sencilla: buscaba generar el máximo impacto posible subiendo vídeos en los que se mostraba conduciendo de forma temeraria, llegando a superar en algunos casos el límite de velocidad de la vía en más de cien kilómetros por hora. Sus 'proezas' fueron difundiéndose entre cada vez más usuarios, pero el joven no contaba con que al otro lado había un equipo de la Policía Local de Málaga, tomando nota de todas y cada una de sus infracciones.

El ahora procesado, de 22 años, fue detenido y puesto a disposición judicial por posibles delitos contra la seguridad vial, conducción temeraria y delitos de odio. El primer oficio que dictó el juez estuvo dirigido a la Policía Local de Málaga, pidiendo al cuerpo que requisaran el único vehículo que el investigado tenía en propiedad en ese momento, un ciclomotor (con el que también se exhibía en su cuenta de Instagram haciendo caballitos en mitad de la calle), prueba, en opinión de los agentes que han participado en la detención, de que se trata de un «peligro para todos».

El operativo lo inició el oficial de la Policía Local de Málaga, a través del sistema de fuentes abiertas en internet, que lleva funcionando desde hace tres años para controlar en las redes las mismas acciones que el cuerpo vigila en la calle (tráfico, mobiliario urbano y graffitis y delitos de odio, entre otros). «A raíz del auge que cogieron las redes sociales decidimos especializarnos en esta materia», explica el oficial este miércoles en una comparecencia ante los medios de comunicación para desgranar los detalles de esta delicada intervención. «Hace un año detectamos mucha actividad de un chico que, para ganar seguidores en Instagram, subía muchos vídeos exhibiendo lo que podían ser, a nuestro entender, delitos». La reiteración en la conducción temeraria y las expresiones de odio hacia los agentes hicieron que el equipo se pusiera a trabajar.

En la investigación de fuentes abiertas se utiliza «un programa específico» que genera un acta cada vez que se descarga un contenido, documento que sirve para acreditar la pertenencia a un usuario del material obtenido, además de la fecha y la hora en la que los agentes lo han intervenido. Con las imágenes, Andrade y sus compañeros generaron un informe de inteligencia amparado en un total de 28 vídeos que llegó a las manos del Grupo de Investigación deAccidentes y Atestados (GIAA), en funciones de policía judicial.

Asumió las riendas del operativo el agente José Luis Carrasco, policía del GIAA, que comenzó a analizar el informe para poder determinar exactamente qué delitos se estaban perpetrando de cara a la detención del individuo. «En 19 vídeos se aprecian conductas delictivas contra la seguridad vial o por conducción temeraria», explica. El más claro de todos ellos fue grabado en Avenida Velázquez, limitada a 80 kilómetros por hora, en la que el posteriormente detenido se grabó circulando a 184. Además, según destaca Carrasco, en casi todos los vídeos con infracciones graves es él mismo el que registra las acciones, cogiendo el volante con una mano y sujetando el teléfono móvil con la otra.

En otros clips se aprecian de forma «clara» una serie de delitos de odio contra agentes de la Policía Local de Málaga y contra efectivos de la Guardia Civil y Policía Nacional a los que insulta «siempre sin que le escuchen» desde el interior del vehículo. «Les llamaba guarros, cerdos y toda clase de calumnias».

Los vehículos utilizados para sus vídeos fueron un Fiat Stilo y un Mercedes C220, además de la motocicleta incautada. La identificación de los coches, que fueron de su propiedad para luego ser vendidos en el mercado de segunda mano, fue crucial de cara a que los agentes pudieran constatar en su informe que se trata de la misma persona, titular de los vehículos, la que comete los hechos delictivos. Además, en muchas de las imágenes se le ve la cara, ya que enfoca el espejo retrovisor mientras conduce.

Cuando fue detenido reconoció ser el autor de los vídeos y se mostró «cooperante» con los agentes. Una vez finalizó el arresto publicó una nueva historia en Instagram, explicando que iba a retirar los clips y actualmente está a la espera de juicio.

El oficial Andrade explica que a lo largo de estos tres años trabajando con fuentes abiertas han constatado que la mayoría de este tipo de exhibiciones delictivas están motivadas por el ego o por fines económicos –a partir de determinados seguidores se obtienen beneficios–. «En este caso creemos que lo hacía por ego», comenta, aunque en los informes se refleja sin lugar a dudas que las acciones publicadas tenían como fin «aumentar» el número de usuarios vinculados a su cuenta.