Las despedidas de soltero empiezan a ser un problema en Málaga

En el caso de Granada, numerosos restaurantes y bares han decidido no atender a las despedidas con disfraces «soeces» /SUR
En el caso de Granada, numerosos restaurantes y bares han decidido no atender a las despedidas con disfraces «soeces» / SUR

Los actos incívicos han obligado a reforzar la seguridad en los AVE, y los vecinos del Centro, donde se juntan decenas cada fin de semana, lanzan una campaña en redes para denunciar los perjuicios que causan

IGNACIO LILLO , JUAN CANO y ALVARO FRÍASMálaga

No son ni las once de la mañana del sábado pasado y en la calle Cristo de la Epidemia, que está más bien en la periferia del circuito turístico del Centro Histórico, hay dos despedidas de soltero en sendos bares. En un lateral, la de los chicos, desayunan cervezas. En el otro, la de las chicas –más moderadas– tostadas y cafés. La estampa ilustra el 'boom' que se está viviendo desde la pasada primavera en Málaga y la Costa del Sol, que se han puesto de moda como destino para este tipo de eventos, lo que ha dado lugar a la creación de empresas especializadas en la organización de actividades. Pero también a problemas sociales con los vecinos, que denuncian el vandalismo y los ruidos que ocasionan algunos de estos grupos, que incluso han obligado a reforzar la vigilancia policial en los AVE con destino a la estación María Zambrano los fines de semana. Además, los afectados denuncian que este momento de auge está en buena parte motivado por las restricciones que han impuesto otras ciudades andaluzas que suelen estar entre las más demandadas, caso de Granada, Sevilla y Conil.

La respuesta

Una primera clave es la disponibilidad de buenas infraestructuras de transporte. Muchos grupos nacionales llegan en el AVE, casi siempre los viernes por la tarde. Y ahí se producen los problemas. Algunos –la minoría– empiezan la fiesta en el vagón bar y se desmadran. Ocurrió el pasado viernes, cuando la Policía Nacional tuvo que intervenir para desalojar a los integrantes de uno de estos en Córdoba por su actitud incívica. Normalmente no hay problemas y los que hay se suelen solucionar, según fuentes de Renfe, que reconocen sólo tres casos graves en los últimos dos años.

«Estamos recogiendo el turismo basura que por ahí no quieren, en otras ciudades lo han controlado» Alfonso Miranda. Vecinos del Centro

En cambio, la brigada móvil de la Policía Nacional ha tenido que reforzar su presencia en el AVE de Madrid con destino a Málaga, y la causa principal son las celebraciones por el fin de la soltería, según confirman fuentes consultadas por este periódico, que ponen de relieve que en varias ocasiones han tenido ya que bajar a viajeros desmadrados en Córdoba. El refuerzo está activo desde mayo, coincidiendo con la temporada alta de celebraciones. «Cuando ven a los policías nacionales, que van uniformados, les disuade de sus comportamientos y saben que tienen que ir tranquilos hasta Málaga». De hecho, la presencia de los agentes de la móvil ha sido demandada por los gestores del tren rápido.

La Costa del Sol tiene la particularidad de ser también un destino internacional para estas fiestas. Todos los viernes a mediodía se les puede ver en los bares de la zona de llegadas del Aeropuerto, tomando las primeras cervezas mientras esperan a que las furgonetas los recojan para llevarlos a sus destinos, sobre todo Puerto Banús (Marbella), Benalmádena y Torremolinos. Son sobre todo ingleses y vienen a lo largo de todo el año, no sólo en verano. También suelen ser más chicas que chicos. «Se les distingue por los peinados, los disfraces y las bandas, y se van el lunes con todo caído y torcido, señal de que se lo han pasado bien», bromea Fernando Barba, trabajador de handling de la terminal.

«Esta no es la imagen que queremos y por eso muchos restaurantes ya se niegan a atenderlos» Javier Frutos. Hosteleros de Málaga

El caso es que los vecinos, especialmente los del Centro Histórico de la capital, ya están cansados de los actos vandálicos, el ruido y las imágenes soeces que acompañan a algunas de estas cuadrillas. Sólo el fin de semana pasado contaron 18 despedidas, y como medida de protesta la asociación de vecinos se está dedicando a grabarlos en vídeo y colgarlos en las redes sociales. Alfonso Miranda, presidente de este colectivo, tiene su propia teoría acerca del éxito de Málaga: «Estamos recogiendo el turismo basura que por ahí no quieren. En otras ciudades lo han controlado, en Granada por ejemplo. Y luego hablamos de turismo de calidad», exclama. El dirigente vecinal ilustra sus palabras con referencias a los vídeos de actitudes soeces que recabaron el pasado fin de semana. «La calle es un circo barato, la calidad y las despedidas no caben en el mismo tarro, el resto de ciudadanos y visitantes no tenemos por qué aguantar esto, la calle es de todos». Miranda advierte de que el Ayuntamiento ya va con retraso. «No se hace nada y como tardemos diez minutos más, en vez de 18 tendremos 180».

Para los vecinos del Casco Histórico de Málaga, la ciudad de la Alhambra ha sido ejemplar en el tratamiento de este tipo de turismo. Javier Barrera, periodista del diario Ideal y vecino del barrio del Realejo, explica que el cambio se ha producido gracias a la aplicación a rajatabla de la ordenanza de convivencia, que ha hecho desaparecer los disfraces soeces y la mayoría de las actitudes incívicas, que están controladas por la Policía Local. A ello, se añade el hecho de que algunos bares directamente anuncian que no atienden a las despedidas, con lo que se produce un «efecto antillamada». Con todo, sigue habiendo muchos grupos de novios y novias que eligen la ciudad para celebrar el cambio de estado civil, aunque ahora se mimetizan más, con menos componentes groseros y disfraces más comedidos. «Granada es fantástica para pasarlo bomba sin molestar a los vecinos», concluye.

Difunden las salvajes despedidas

Las despedidas salvajes y sus consecuencias en el Centro de Málaga han saltado a la escena mediática nacional. Varias cadenas han recogido los vídeos realizados por los vecinos desde sus balcones, entre los que se aprecian a grupos de jóvenes en actitudes incívicas y vandálicas en pleno casco histórico, a la luz del día y con total impunidad. Entre otras cuestiones, los residentes se quejan del ruido, los orines en las puertas de las viviendas y la inseguridad que algunos provocan tras el abuso del alcohol. De esta forma, tratan de llamar la atención para que el equipo de gobierno municipal tome medidas.

El empresario Javier Frutos, presidente de la asociación de hosteleros de Málaga (Mahos), coincide con los vecinos en el rechazo a los uniformes «indecorosos», y pone de relieve que cada vez más propietarios prohíben que la gente entre de esta forma en sus negocios. «Esta no es la imagen que queremos y por eso muchos restaurantes ya se niegan a atenderlos, en aplicación del derecho de admisión», explica.

Al tiempo, pide «hilar fino» para que no paguen justos por pecadores. «Una camiseta no hace mal a nadie, es un error ir en contra de las despedidas en general, la mayoría de la gente va bien». Además, Frutos recuerda que la hostelería es una parte de la solución, pero el Ayuntamiento también tendrá que aprobar una normativa para controlarlas, «porque se pasean por la calle, aunque yo no les deje entrar. Es un trabajo de todos».

Esta última frase es el principal punto de coincidencia de los dirigentes y expertos consultados. «Hay que tomar medidas globales, invito a los hosteleros, el Ayuntamiento con su policía y los establecimientos de ocio nocturno a que vayamos todos a una», afirma el concejal de Seguridad, Mario Cortés. «Si estamos todos alineados eliminaremos estas conductas en poco tiempo, abogo por un pacto con el sector contra las conductas incívicas: que el local no le deje entrar, la policía multe y el restaurante no le sirva». A su juicio, vienen a Málaga porque hay servicios acordes con este tipo de fiestas. «Tenemos que plantearnos todos si queremos este tipo de clientes, empezando por la restauración y el ocio nocturno».

«Si estamos todos alineados eliminaremos estas conductas, abogo por un pacto con el sector» Mario Cortés. Concejal de Seguridad

El Ayuntamiento de la capital, al contrario que otros, como Marbella, no se plantea una acción específica para frenar el fenómeno. Cortés cree que las despedidas no son peores que otras conductas que traen consigo problemas de convivencia, como las celebraciones deportivas u otras fiestas. «A nivel policial se persiguen todo tipo de conductas incívicas que afectan a los vecinos, no se mueve por modas ni está sujeta a la problemática mediática de cada momento». Apunta a la videovigilancia como herramienta de control en el Centro y advierte: «Estamos grabando y esas imágenes se pueden utilizar de una forma penal». El responsable de seguridad no es partidario de poner «trabas morales» a los disfraces, siempre que no afecten al derecho de los demás y al decoro.

El concejal socialista Daniel Pérez ya pidió el control de las despedidas salvajes en sus propuestas para la pasada feria de agosto. Al calor de los últimos acontecimientos anuncia que volverá a exigir medidas al equipo de gobierno. «El problema no son las despedidas en sí, sino la falta de control del incivismo y la impunidad de las actitudes indecentes y los desnudos. Eso hay que regularlo porque se nos va de la manos y es incompatible con el turismo de calidad. Hay que tomar medidas ya porque es un turismo que daña nuestra imagen».

«El problema no son las despedidas en sí, sino la falta de control del incivismo y la impunidad» Daniel Pérez. Portavoz socialista

Pedro Marín Cots, director del Observatorio de Medio Ambiente Urbano (OMAU) apunta también al sector alojativo. «Hay que concienciar a los hoteles y apartamentos turísticos para que no permitan desmadres que molesten a otros usuarios, y echar a la gente que se pase. No pueden desentenderse de los problemas que crean estos clientes». El investigador coincide con la mayoría de los consultados en que esta debe ser la actitud también de los bares y restaurantes, con el apoyo de la policía en la calle.

Marín Cots concluye: «El problema no son los disfraces sino que no dejan dormir, no es una cuestión de imagen, sino de divertirse sin molestar. Es un tema de orden público y sobre todo de educación, pero no me meto en que la gente lleve penes en la cabeza y minifaldas». A modo de conclusión, es razonable pensar en un pacto global de los agentes sociales y económicos implicados para que decir adiós a la soltería no se convierta en un problema en Málaga.

Jóvenes extranjeras de despedida en Marbella.
Jóvenes extranjeras de despedida en Marbella. / Josele-Lanza -
Marbella endurece las medidas para ponerles coto por pérdida de imagen

Marbella ha sido el primer municipio de la provincia que se ha tomado en serio el control de las despedidas y sus efectos sobre la imagen turística. La ciudad se ha convertido en un destino internacional preferente para los grupos de jóvenes que celebran aquí el final de su soltería. El Ayuntamiento está tramitando una ordenanza municipal para prohibir determinados comportamientos que son muy comunes en este tipo de eventos. El texto está en fase de exposición pública y ha sido aprobado inicialmente en el pleno. Ahora mismo está dentro del plazo de un mes para alegaciones. Cuando termine, y una vez resueltas estas, irá otra vez a pleno para su aprobación definitiva.

A la espera de que el texto entre en vigor, ya este verano los hoteleros, los hosteleros y la Policía Local han decidido unirse para ponerle coto a las actitudes poco civilizadas de manera coordinada. Como primera medida, se van a repartir folletos e informar a los turistas de que esos comportamientos van a estar prohibidos. ¿Qué tipo de actitudes? Tanto ir descamisados como llevar «ropa, complementos que representen los genitales o zonas íntimas del ser humano; o con muñecos, aparatos, símbolos o elementos de carácter sexual por la vía pública». Cuando se apruebe la norma, las sanciones económicas por lucir semejantes atuendos pueden ir de 300 a 750 euros.

La campaña municipal, que ya está en marcha, tiene como objetivo informar a los ciudadanos sobre las principales normas de convivencia en los espacios públicos recogidas en la ordenanza municipal. El concejal de Vía Pública, José Eduardo Díaz, precisó que la iniciativa se va a desarrollar a través de 20 mupis, instalados en distintos puntos del municipio; y 80.000 folletos en español e inglés, que se distribuirán en las oficinas de turismo y los hoteles de Marbella y San Pedro Alcántara. «El objetivo no es poner trabas o coartar libertades, sino conservar los estándares de calidad que han situado a la marca Marbella en lo más alto del panorama internacional».

El edil estuvo acompañado en la presentación por el presidente del Centro de Iniciativas Turísticas (CIT), Juan José González; el vicepresidente de la Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol (AEHCOS), Fernando Al-Farkh, y el jefe de la Policía Local, Javier Martín. Según explicó, la iniciativa es fruto de las reuniones que se han mantenido con los distintos sectores para elaborar la nueva normativa.

Los mensajes se centran en ocho puntos que conforman la ordenanza: la prohibición de circular en segway en zonas no autorizadas; hacer grafitis; realizar necesidades fisiológicas en la vía pública; hacer ruido excesivo; transitar desnudo total o parcialmente en espacios públicos; beber alcohol en la vía pública; romper mobiliario urbano y el consumo o posesión de drogas. También se explica que el incumplimiento de alguna de estas normas está sancionado con multas que llegan hasta los 3.000 euros.

Al-Farkh agradeció la demostrada sensibilización del Ayuntamiento a las demandas de AEHCOS para prevenir y minimizar unas actitudes que «dañan la imagen de la ciudad», y destacó el respaldo de la asociación empresarial a la iniciativa. Del mismo modo se manifestó González, quien resaltó que el objetivo del CIT es que la ciudad se mantenga como «un referente de calidad y de excelencia turística».

Como parte de este plan, ya en junio se desarrolló una campaña de concienciación a través de cursos de formación impartidos a los agentes de la Policía Local de Marbella, al que se unirán otras medidas, como el proyecto de videovigilancia o la instalación de una oficina adscrita al Servicio de Atención al Turista Extranjero (SATE) en Puerto Banús.

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