«El descanso nos lleva al encuentro con los necesitados»

José Luis Fernández Orta, en un momento de la entrevista. :: sur/
José Luis Fernández Orta, en un momento de la entrevista. :: sur

El docente sostiene que el trabajo es «fuente de vida y dignidad» y reflexiona sobre el valor teológico de descansar José Luis Fernández Orta Profesor de los Centros Teológicos de la Diócesis

ENCARNI LLAMASMÁLAGA.

José Luis Fernández Orta es profesor de los Centros Teológicos de la Diócesis de Málaga, además de subdirector del Colegio Diocesano Cardenal Herrera Oria y miembro de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC). Afirma que el trabajo es «fuente de vida y dignidad» y reflexiona sobre el valor teológico del descanso.

-¿Es de verdad el trabajo fuente de vida y dignidad?

-Lo cierto es que las personas solemos dedicar la mayor parte de nuestra vida al trabajo, por lo que es muy

importante que prestemos atención a esta dimensión de nuestra existencia. Hablar de trabajo y dignidad

implica crear condiciones decentes para que las personas puedan desarrollar ese gran espacio de su vida.

-¿Y así está siendo?

-En realidad, las condiciones de trabajo no están siendo las más decentes posibles, debido al sistema económico en el que nos movemos. No hay más que ver las rupturas que se viven en las relaciones laborales: sustitución de contratos de trabajo por relaciones mercantiles entre autónomos, sustitución del trabajo fijo por un trabajo eventual, consolidación de forma brutal de la flexibilidad laboral...

-La Iglesia, ¿tiene algo que decir ante esta situación?

-Desde la primera encíclica social que publicó el 15 de mayo de 1891 el papa León XIII, 'Rerum novarum', hasta la encíclica publicada el 14 de septiembre de 1981 por el papa san Juan Pablo II, 'Laborem exercens', los papas han desarrollado un importante magisterio sobre el trabajo. Además, yo subrayaría la encíclica firmada el 29 de junio de 2009 por el papa Benedicto XVI, 'Caritas in veritate', en la que expone una maravillosa síntesis de la aportación de la Doctrina Social de la Iglesia al mundo laboral, con nuevos argumentos.

-Cuéntenos algunas de estas aportaciones.

-Benedicto XVI destaca que el trabajo es fundamental para la autorrealización de la persona. Tiene dos grandes dimensiones: una objetiva, el trabajador produce bienes que son fundamentales para satisfacer sus necesidades, proceso en el que intervienen las estructuras económicas, sociales y políticas; y la subjetiva, es decir, cómo el trabajo ayuda a la persona a realizarse a lo largo de toda su vida. En esta segunda dimensión hay que tener en cuenta el aspecto social y moral, la justicia, el bien común y la solidaridad.

-Y del salario, ¿qué nos dice la Doctrina Social de la Iglesia?

-La Iglesia subraya que todo trabajo merece un salario que tiene que ser suficiente para satisfacer las necesidades, no solo de quien trabaja, sino también de su familia. En este sentido, la justicia no hay que entenderla solo como aquello que se nos debe, sino como aquello que nos posibilita llegar a ser personas. No se trata solo de cubrir las necesidades básicas de alimentación y vivienda, sino posibilitar las relaciones entre personas, el tiempo libre, la espiritualidad...

-Hablando del descanso, ¿qué lugar ocupa en nuestras vidas? Usted hablaba sobre la perspectiva teológica del descanso, ¿cuál es?

-Propiamente no hay una reflexión realizada sobre el descanso. El derecho al mismo se ha contemplado siempre para la recuperación de las fuerzas para poder seguir trabajando. Romper la rutina y la monotonía de cada día hace que la vida sea maravillosa, porque puedo hacer otras cosas que no sean trabajar. En el libro del Génesis, Dios, cada día, al terminar su tarea, ve que lo que hace es bueno. Al terminar el día sexto, después de haber creado al hombre («varón y mujer los creó») ve que es muy bueno; y el día séptimo descansó. Dios contempla las obras de la creación, se para a ver que lo que hace es bueno o muy bueno. En la creación los periodos de trabajo y de descanso se suceden necesariamente.

-Y en el Nuevo Testamento, Jesús y el sábado tuvieron sus más y sus menos.

-Las señales del Reino de Dios, los milagros, suelen realizarse en el día del descanso. El mismo texto bíblico nos refiere que «el sábado está hecho para el hombre y no el hombre para el sábado», porque podemos convertir el sábado, el descanso, en una esclavitud para el hombre. Las curaciones en sábado hay que conectarlas con la teología de la creación y el descanso de Dios. La irrupción de Dios en medio de los hombres en el descanso supone la culminación de las obras de sus manos, la planificación de toda la tarea de Dios. El descanso nos lleva a una dimensión nueva: la del encuentro con la creación, la de la liberación de nuestras tareas, la de la ruptura con las nuevas esclavitudes, la del encuentro con aquellos que más lo necesitan, la del encuentro con la dimensión trascendente de nuestra existencia, la experiencia de amar y de sentirnos amados, en definitiva.

-Entonces, ¿el trabajo tiene un gran valor?

-Así es, y para los cristianos, el culmen está en la Eucaristía.