Denuncian una presunta agresión homófoba en una caseta del Real de la Feria

Denuncian una presunta agresión homófoba en una caseta del Real de la Feria

La reclamación realizada al local asegura que se negó la entrada a dos jóvenes y que uno de ellos fue agredido

MARINA G. PEDRAZAMÁLAGA

Dos jóvenes de 24 y 25 años han denunciado una supuesta agresión homófoba en el real de la Feria de Málaga por parte de un trabajador en la caseta El Palmeo, al que acusan de propinar un golpe en la cara a uno de ellos. Los responsables del local aseguran que fue un acto «independiente» del propio empleado, que ya ha sido despedido.

El suceso ocurrió alrededor de las tres de la madrugada de este viernes cuando los denunciantes cogidos de la mano y acompañados por unos amigos fueron a la caseta El Palmeo. Tras llegar a la entrada, aseguran que el portero «miró descaradamente nuestras manos cogidas» y dijo que no podían entrar porque no eran el perfil de público que busca el local. Asimismo, insisten en que les indicó que no iban vestidos de forma adecuada, algo que ellos han negado, señalando que llevaban «camisas como todo el mundo».

Uno de los jóvenes asevera que contestó al portero sobre el código de vestimenta: «El trabajador se acercó a un centímetro de la cara de mi pareja cara y declaró: ¿tienes algún problema?».

Tras contestarle afirmativamente, los denunciantes indican que hubo un cruce de insultos y que, entonces, el portero le habría dado un guantazo con la mano abierta a uno de los dos. Al parecer, el compañero sentimental los separó, tras lo cual llamaron a la Policía Local y dos amigas del grupo procedieron poner una reclamación al local.

Desde la caseta El Palmeo aseguran a SUR que el jefe de seguridad dice que los jóvenes no cumplían con el código de vestimenta decretado por el Ayuntamiento, ya que llevaban chanclas. Según especifica Carlos Pérez, uno de los responsables del local, tras el incidente, les pidió disculpas a los jóvenes desde el establecimiento además de invitarles a varias consumiciones que los jóvenes aceptaron, permaneciendo así en la caseta hasta las seis de la madrugada.

Por otro lado, los jóvenes niegan esta versión, afirmando que estuvieron «35 minutos poniendo la reclamación y nadie vino por allí». «El portero se lio a puñetazos a los diez minutos de lo que ocurrió con nosotros, lo vimos mientras esperábamos», añade uno de los jóvenes.

Según los datos de la reclamación realizada contra la caseta El Palmeo a la que ha podido tener acceso SUR, se indica que el trabajador tuvo una actitud «muy violenta delante de testigos».

«Treinta segundos después de llamar a la policía llegó un furgón, no estoy seguro si por la llamada que hizo mi pareja o si era porque el portero estaba agrediendo a otra persona. Le expliqué a los agentes lo que había pasado. Ellos nos mandaron a la caseta de la Policía Nacional», afirmó la pareja sentimental del denunciante.

Los jóvenes relatan que uno de los agentes les recomendó ir a comisaría con un parte de lesiones. Tras lo ocurrido pidieron ayuda en el punto Arcoíris en la caseta de Andalucía Diversidad, donde se ofrecieron a tramitar la denuncia una vez tuvieran el parte de lesiones. «Fuimos a un centro de urgencias de El Palo alrededor de las cinco de la madrugada y estaba cerrado. Intentamos hacer todo lo que pudimos», declara la pareja del joven.

Este joven, además, ha escrito un post de Facebook denunciando lo ocurrido mencionando al Ayuntamiento y la caseta en cuestión.

Por su parte, Carlos Pérez declara a este medio la comunicación que la actuación que tuvo el trabajador de la caseta fue ajena a las directrices dadas por la empresa, el cual tuvo una actitud inadecuada en su horario laboral. Minutos antes de lo ocurrido el jefe de seguridad le recriminó por estar con su pareja y amigos en su puesto de trabajo. «Al portero no le sentó bien y al rato, por lo visto, tuvo el problema con estos dos clientes», detalla Pérez.

«No teníamos constancia de la actuación de este portero hasta esta mañana. Hoy se le ha despedido a primera hora. Su acción fue ajena a nosotros y totalmente independiente. Como caseta contratamos a una empresa de seguridad que es la que nos proporciona a los controladores de acceso. Éstos tienen unas directrices a la hora de trabajar, pero nosotros nunca hemos dicho que no dejen pasar a una pareja homosexual o a una persona de color», expone el empresario.

Desde la caseta se disculpan por la actuación del trabajador, del que dicen que obró por su propio criterio e invita a los jóvenes a volver al local para poder hacer una rectificación presencial por el agravio ocasionado: «Estaremos encantados en que estos clientes nos llamen y poder pedirles perdón personalmente».