Dentro de Cabriel 27, el bloque de La Palma que el Ayuntamiento de Málaga va a desalojar

Una vecina contempla el estado de un rellano. /Francis Silva
Una vecina contempla el estado de un rellano. / Francis Silva

Vecinos del edificio exigen al Consistorio la entrega de una vivienda a cambio de desalojar el inmueble

ALVARO FRÍAS y JUAN CANOMálaga

En el número 27 de la calle Cabriel no se habla de otra cosa. Los vecinos que viven en el bloque situado en esta dirección debaten una y otra vez sobre qué será ahora de sus vidas, después de que el Ayuntamiento de Málaga haya informado de que la Gerencia Municipal de Urbanismo ha dispuesto proceder en el menor plazo posible al desalojo de estos pisos tras el incendio acontecido hace unos días y de que, después de realizar diversas inspecciones, se haya concluido que el inmueble no es apto en sus condiciones actuales para ser habitado al no estar garantizadas las mínimas condiciones de seguridad y salubridad, ni el suministro de los servicios urbanos. Ante la actual situación y la diferencia de opiniones, las personas que viven en Cabriel 27 insisten en que quieren una solución para no verse en la calle y que ésta solo pasa porque se conceda a las familias una vivienda.

Benito conoce bien la realidad del inmueble. Él y sus 13 hermanos se criaron en el edificio, aunque actualmente solo viven en él su madre y cuatro hermanas. Junto a ellas, explica que, «pese a lo que todo el mundo pueda pensar, la convivencia entre los vecinos es buena». Aun así, reconoce que las condiciones en las que se encuentran aquellos que viven en el bloque no son buenas, «algo de lo que son responsables, en parte los vecinos, así como las administraciones que les han dado de lado».

Estado de parte del edificio tras el incendio.
Estado de parte del edificio tras el incendio. / Francis Silva

Lo cierto es que tras las paredes de este edificio conviven numerosas realidades diferentes. Propietarios, okupas o inquilinos, de diversas nacionalidades, que han convertido el bloque en una verdadera Torre de Babel.

Benito explica que, pese a esa diversidad, lo cierto es que en muchas ocasiones se repite el mismo patrón: son familias con niños pequeños, que no tienen recursos para vivir.

Ahora todas ellas tendrán que abandonar el bloque por su seguridad. Sin embargo, muchos no están dispuestos a ello a no ser que se les de «una solución real porque de golpe y porrazo nos han quitado nuestra vida». «Llevo 20 años viviendo en este edificio y no me marcharé hasta que me den una casa, no puedo quedarme en la calle», afirma Rosa María.

Ayuda municipal

Según explica el concejal Francisco Pomares, se ofrecerá una ayuda que irá desde los 1.800 euros hasta los 2.900 a todas las personas que se encuentran viviendo en el edificio. «Con posterioridad podrán solicitar todas las ayudas que crean convenientes y, por su parte, los propietarios recibirán el valor que se estipule por sus viviendas una vez que concluya el proceso de expropiación», expone.

Sin embargo, los vecinos van más allá. Insisten en que quieren una vivienda, ya que, si pierden su casa, no tendrán a donde ir. «Con la ayuda de 1.800 euros podremos pagar un alquiler unos meses, pero luego me tendré que ir con mi mujer enferma y mis seis hijos a la calle, porque no podré pagar nada. He buscado alquileres por toda Málaga y es imposible», indica Abdelaziz.

Justo cuenta que la persona que se encuentra en el piso que su hijo tiene en el bloque «se cree que la casa es suya». Se trata de una situación más, entre todas las que se dan en este edificio y a la que este vecino espera que el Ayuntamiento sepa dar una respuesta.

Benito y sus 13 hermanos se criaron en el edificio.
Benito y sus 13 hermanos se criaron en el edificio. / F. S.

Para encontrar la mejor solución, el Consistorio se está reuniendo con diversas asociaciones del barrio como son la de Integración de la Comunidad Gitana Palma-Palmilla, 26 de Febrero, Hermandad Gitana y para la Promoción de la Cultura Gitana ALGOMAGO. 'El Chule', que forma parte del movimiento asociativo, insiste en que es buena la disposición del Ayuntamiento y de los vecinos para que el desalojo «se haga en las mejores condiciones posibles». Aun así avisa: «Por el momento va todo bien, pero si no es así nos movilizaremos, porque todo el mundo tiene que salir bien parado».