La comunidad educativa, dividida sobre la divulgación de los resultados por centros

La comunidad educativa, dividida sobre la divulgación de los resultados por centros

Colegios, padres y profesores discrepan sobre si publicar rankings mejoraría la calidad de la enseñanza

Nuria Triguero
NURIA TRIGUERO

Evaluar, examinar, poner notas, premiar el esfuerzo, corregir errores... son tareas tan cotidianas como respirar para los profesionales de la docencia. Sin embargo, ni los profesores ni los centros educativos andaluces están acostumbrados a someterse a examen... y mucho menos, a comparación. La publicación de rankings que clasifican a colegios e institutos según sus resultados académicos es práctica habitual en otros países, como Reino Unido o Estados Unidos. En España se intentó introducir a escala nacional en época del ministro Wert, con la famosa reválida, pero la resistencia de algunas comunidades autónomas –entre ellas la andaluza– fue feroz.  Madrid ha sido la región que más claramente ha apostado por jerarquizar a los centros educativos –a todos: públicos, privados y concertados– según sus resultados, con el doble fin de «fomentar la competencia» y facilitar la libre elección de las familias. Ya en 2013 lanzó una página web donde se pueden comparar todas las escuelas e institutos de la comunidad según sus puntuaciones medias en pruebas externas de control, en inglés y en Selectividad. No lo hizo sin escapar a las críticas: partidos de izquierda, asociaciones de padres y sindicatos de enseñanza acusaron al gobierno madrileño de querer beneficiar a la escuela privada.

En Andalucía, la postura de la Consejería de Educación no ha variado un ápice desde aquella intentona de Wert. Las notas de la Prueba de Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad y pruebas de Admisión, PEvAU (la antigua selectividad) siguen sin publicarse por centros, al igual que ocurre con los resultados de la prueba Escala, que realiza la Agencia Andaluza de Evaluación Educativa para medir las destrezas de escritura, cálculo y lectura de los alumnos de segundo de primaria.

En su contexto

6,41
es la nota media de los alumnos malagueños en la última selectividad (el año pasado fue un 6,2). Casi el 94% de los estudiantes han aprobado (el porcentaje fue del 92% el año pasado) .
PISA
La última edición de este informe, de 2015, sitúa a los alumnos andaluces en último lugar del ranking nacional en competencias científicas y en penúltimo lugar en comprensión lectora y matemáticas. Respecto a la edición de 2012, estos resultados suponen un retroceso en ciencias y matemáticas y un ligero avance en lectura.
Escala
Este test de competencia realizado por la propia Junta a los alumnos andaluces de 2.º de primaria sitúa al 84,2% de los estudiantes en los dos tramos máximos de competencia matemática, porcentaje que baja al 72,2% en el caso de lengua.

Tampoco el famoso informe Pisa permite averiguar qué escuelas lo hacen mejor o peor, en este caso no por decisión del gobierno andaluz, sino por la propia idiosincrasia de este estudio, que a lo máximo que llega es a distinguir entre comunidades autónomas. Una comparación en la que, por cierto, Andalucía no sale favorecida: de las tres competencias que evalúa esta prueba impulsada por la OCDE, hay una en la que obtiene la peor puntuación de España –ciencias– y dos en las que se sitúa en penúltimo lugar: matemáticas y comprensión lectora.

Los detractores de las clasificaciones señalan que los resultados académicos de un centro no dependen sólo de su buen hacer, sino de la situación socioeconómica de las familias a las que pertenecen los alumnos

A juzgar por estos resultados y también por los índices de fracaso escolar y de abandono temprano de los estudios, que están por encima la media española, mejorar la calidad de la enseñanza parece un objetivo a priorizar en Andalucía. ¿Podrían la evaluación externa y la publicación de rankings ayudar en esta batalla? Lo cierto es que la comunidad educativa –desde los sindicatos de profesores hasta las asociaciones de padres, pasando por las patronales de enseñanza privada y concertada– está dividida respecto a este tema.

La primera postura a analizar debería ser, por lógica, la de la propia autoridad educativa, en este caso la Consejería de Educación. Sin embargo, no ha sido posible recabar su opinión para este artículo. Este periódico ha solicitado conocer las razones que fundamentan la negativa del departamento que dirige Sonia Gaya a la divulgación de resultados por centros, pero no ha obtenido respuesta.

«Los rankings sólo tienen en cuenta las notas que sacan los alumnos y no las condiciones que tiene cada centro» Félix Martín,Secretario gral. Enseñanza CCOO Málaga

«Existe cierto ocultismo por parte de la Administración; debería haber mucha más transparencia» Ramón Seco, Presidente Asociación Provincial de Centros de Enseñanza Privada

«Tras unos buenos resultados no sólo está el esfuerzo de los docentes, sino otros factores como el nivel económico de las familias» Francisco Luis Martínez, Presidente Escuelas Católicas de Málaga

La Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Málaga sí ofrece una opinión y es inequívoca: «Rankings, no; pruebas de evaluación para conocimiento interno de los centros, todas las que hagan falta», resume su portavoz, Pilar Triguero, que opina que los rankings «jamás han mejorado nada» y además niega que contribuyan al derecho de los padres a elegir la mejor educación para sus vástagos. «Lo mejor para sus hijos no son unos números en una lista. Lo mejor para sus hijos es que conozcan el centro, al equipo directivo y docente y que se impliquen en su educación», apunta. «Los únicos que quieren rankings son los colegios privados para usarlos como publicidad», añade.

En la misma línea de rechazo frontal se muestran los sindicatos CCOO y ANPE. «Ni es justo ni va a servir para mejorar nada. Sólo serviría para estigmatizar a la enseñanza pública, que es la que acoge todo tipo de diversidad. En las zonas más desfavorecidas, a la enseñanza privada no está ni se la espera», explica la secretaria provincial de ANPE, María del Amo, quien va más allá y plantea que las pruebas de evaluación externa deberían ser realizadas «por los propios miembros de la comunidad educativa, que conocen la realidad de los centros, no por empresas privadas». Su homólogo en CCOO, Félix Martín, añade: «Los rankings se circunscriben a la nota que ha obtenido el alumno, sin tener en cuanta los factores que condicionan esa nota, por ejemplo que un profesor de baja haya sido sustituido o no; o el contexto social del alumnado». Lo que se hace en Madrid, afirma, es «una perversidad».

Libre elección

Pero hay diferentes opiniones dentro del gremio docente. Silvia Santos, secretaria general de la Federación de Sindicatos Independientes de Enseñanza en Andalucía (el sindicato mayoritario de la educación concertada) se pronuncia «a favor» de potenciar la «libre elección» de las familias y razona: «Para elegir, conocer el centro es muy importante, incluyendo sus resultados en pruebas como la selectividad». «La idea abstracta de dar transparencia y publicidad a los resultados educativos nos parece adecuada; ahora bien, habría que cuidar que no se convierta en un arma de doble filo porque factores como contar con alumnos con necesidades especiales perjudicarían la posición de un centro en un ranking y eso sería injusto», reflexiona.

«Rankings, no; pruebas de evaluación para conocimiento interno de los centros, todas las que hagan falta» Pilar Triguero, Portavoz Federación de Asociaciones de Padres

«La transparencia nos parece positiva para potenciar la libre elección de las familias» Silvia Santos, Secretaria regional de la Federación de Sindicatos Independientes de Enseñanza

«La publicación de rankings de resultados por centros puede ser una oportunidad para la mejora del sistema» Luis Luque, Delegado provincial de la Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía

«Los rankings no son justos y pueden conducir a estigmatizar los centros públicos» María del Amo, Secretaria provincial del sindicato ANPE (Asociación Nacional de Profesorado Estatal)

La postura más claramente a favor de los rankings viene de la Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía. Su delegado en Málaga, Luis Luque, afirma que su organización está «convencida de que la publicación de los rankings de resultados por centros, basados en una evaluación externa a la Administración, y no en estudios de la Consejería, los cuales no nos ofrecen las garantías necesarias, puede ser una buena oportunidad de mejora del sistema». Eso sí, añade, «debe plantearse usando la pedagogía necesaria para explicar que cada centro tiene unas características propias que condicionan los resultados, y que dicho ranking debe servir a la administración para usarlo como una guía y un indicador de dónde deben aplicarse las medidas de refuerzo correctoras, y no como una excusa para señalar malintencionadamente».

Las principales pruebas de evaluación externa que se realizan en Andalucía son Pisa y Escala.
Las principales pruebas de evaluación externa que se realizan en Andalucía son Pisa y Escala. / SUR

Luque acusa a la Junta de «llenarse la boca» con la palabra 'transparencia' y, a la hora de la verdad, evitar por todos los medios «someterse al escrutinio de las comparativas». «Seguramente, si se planteara crear un ranking de administraciones educativas y de su eficacia, la Junta también se opondría firmemente, porque entonces quizá toda España se enteraría de quién abre las bolsas de interinos que hacen falta a los centros un mes después de empezado el curso; quién no invierte apenas en climatizar sus centros; quién tiene año tras año a miles de sus alumnos en barracones porque no se programan los nuevos centros con la antelación suficiente o quién organiza los tribunales de oposiciones diez días antes de las pruebas».

Escuela privada y concertada

Tampoco entre las escuelas privadas y concertadas se encuentra una opinión unánime. La patronal que agrupa a los colegios religiosos en Málaga se muestra cauta respecto a este asunto. «Los rankings en frío me dan respeto porque el sistema educativo, tiene una misión clara: ser agente de transformación social. Y el aspecto académico es un objetivo fundamental, pero no el único. Hay otra serie de parámetros que determinan cómo preparamos a los niños para la vida», argumenta Francisco Luis Martínez, presidente. «Entiendo que hay padres que reclaman su derecho a tener toda la información, pero hay que conjugar eso con otros factores. Porque debajo de los buenos resultados de un colegio no sólo está el esfuerzo de los profesores, sino la situación socioeconómica de los alumnos: no es lo mismo una familia con ambiente propicio para el estudio y el progreso intelectual, que otra que esté pendiente de la mera supervivencia», reflexiona. Y esto, admite, ocurre también en los colegios concertados, que aunque «tienen unos resultados notoriamente satisfactorios en su conjunto, también tienen sus diferencias según la zona donde se ubiquen».

Las universidades andaluzas no publicarán las notas de selectividad por centros porque creen que compete a los institutos.
Las universidades andaluzas no publicarán las notas de selectividad por centros porque creen que compete a los institutos. / Fernando González

En cambio, el presidente de la Asociación Provincial de Centros de Enseñanza Privada, Ramón Seco, se manifiesta claramente a favor de más transparencia. «Con el pretexto de no fomentar la competencia en tre los centros y de fomentar la equidad, la idea de la Junta es impedir por todos los medios que se puedan consultar los resultado por centros, y especialmente que se puedan comparar los privados y los públicos», critica. «Habría que informar a la sociedad de cuál es el estado real de los centros educativos. Deberían publicarse todos los datos y que la sociedad los juzgue; si no, no se podrá acometer la reforma de la educación que necesita este país», apunta Seco, que considera que hay «cierto ocultismo por parte de la Administración».

El lío de las notas de selectividad

Hace unos años, la Universidad de Sevilla empezó a publicar un ranking de las mejores notas medias por institutos. La polémica llegó cuando introdujo un cambio en el sistema de elaboración del mismo que 'destronó' a los centros privados que venían copando los primeros puestos de la lista. La Universidad de Málaga debió de tomar nota de las complicaciones que le podría acarrear seguir el ejemplo de Sevilla, pues hasta el día de hoy se ha negado a publicar las medias de selectividad por centros. La directora de Secretariado de Acceso y Admisión de Estudiantes de la UMA, Beatriz Lacomba, explica que la institución ejerce una «total transparencia» en los datos que le competen, pero entiende que las notas de las pruebas de acceso afectan a los institutos, y por tanto «no nos compete difundirlas a nosotros». Esta postura se ha contagiado al resto de Andalucía, pues según Lacomba, a nivel de Distrito Único se ha tomado la decisión de que ninguna universidad de la comunidad autónoma va a publicar a partir de ahora rankings de selectividad por centros.

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