Cómo combaten las despedidas de soltero 'salvajes' en otras ciudades

Cómo combaten las despedidas de soltero 'salvajes' en otras ciudades

La medida más efectiva es la prohibición de entrar en bares con disfraces soeces

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

La mayoría de las despedidas de soltero son quedadas en las que los grupos de amigos del novio o de la novia salen para pasarlo bien y no causan alteraciones de orden público, más allá de la típica broma de ponerle algún disfraz al protagonista para que llame la atención y haga el ridículo. Pero hay un tipo de celebración del final de la soltería, las llamadas 'salvajes', en las que el disfraz es más soez de la cuenta y el grupo no entiende los límites del alcohol y la fiesta, hasta el punto de molestar a los residentes y al resto de visitantes y provocar actos vandálicos.

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Muchas ciudades españolas están tomando medidas contra estas últimas, y dan resultado, hasta el punto de que quienes tienen este tipo de intenciones tienden a buscar su destino en las urbes menos restrictivas, como le está ocurriendo a Málaga. Los vecinos fueron los primeros en dar la voz de alarma, y los hosteleros, los gestores turísticos y los responsables municipales empiezan a tomar conciencia del problema. Ahora bien, ¿cómo atajar el problema? ¿Qué fórmulas han dado resultado en otros lugares?

Una primera medida que ha sido eficaz apunta directamente a los empresarios de restauración y de la noche. Se trata de la prohibición de entrar en sus establecimientos con disfraces demasiado subidos de tono, así como semidesnudos o con objetos explícitamente sexuales. Los restauradores lo pueden hacer libremente, en aplicación de su derecho de admisión, aunque en las ciudades donde se ha decidido dar este paso cuentan con un apoyo firme de la policía, para evitar altercados por este motivo. Así ocurre, por ejemplo, en la mayoría de los bares y locales del centro histórico de Granada y Conil, así como en muchos de Sevilla. Fuera de Andalucía, Logroño, la capital riojana, es la meca del norte para este tipo de celebraciones. Pues bien, en la famosa calle Laurel, que concentra la mayor oferta gastronómica local, hay un acuerdo general para no atender a estos grupos. Y ha dado resultado.

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Otra medida útil es responsabilidad exclusiva de los respectivos ayuntamientos. Se trata de una instrucción específica a los cuerpos de la Policía Local para que se aplique «a rajatabla» la ordenanza de convivencia ciudadana. Con la normativa en la mano, los agentes pueden evitar que los novios y novias se paseen por las calles con elementos sexuales y disfraces que pueden resultar ofensivos para otros ciudadanos y visitantes. Además, evitan que se beba alcohol en la vía pública, fuera del ámbito de las terrazas (el botellón está explícitamente prohibido en Andalucía) y previenen otro tipo de actitudes, especialmente las que tienen que ver con el escándalo y el vandalismo. Así ocurre, sobre todo, en Conil y en Granada.

Contra los organizadores

Precisamente, la capital de la Alhambra es la que ha propuesto la iniciativa más rompedora para terminar con el descontrol de las fiestas del final de la soltería: todos los grupos municipales han acordado este mismo mes buscar fórmulas legales para responsabilizar a las empresas promotoras de fiestas de las molestias que los grupos puedan ocasionar a los vecinos. En una acción de gobierno difícil de encontrar en Málaga, los portavoces de todos los partidos con representación se han reunido esta semana y han acordado un incremento del control para hacer cumplir la ordenanza de la convivencia. Ello se traducirá en más vigilancia policial a pie de calle, y en la identificación e inspección de las entidades organizadoras de despedidas con el objetivo de detectar posibles incumplimientos.

A partir de septiembre, un grupo de trabajo analizará los cambios de la ordenanza. «Vamos a identificar y a perseguir a las empresas promotoras que son en parte responsables de la prestación de este tipo de servicios (...) La propia normativa nos va a permitir esa aplicación que ya estamos llevando a cabo y queremos que sea taxativa, contundente», señaló el alcalde granadino, Francisco Cuenca.

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