Las colonias de gatos salen de la clandestinidad en Málaga

Marcos Canzian, presidente de la ONGAman, junto a un gato salvaje en una colonia de la capital. /Sur
Marcos Canzian, presidente de la ONGAman, junto a un gato salvaje en una colonia de la capital. / Sur

Los cuidadores de las más de 120 familias felinas de Málaga se organizan y tendrán un carné que reconozca su labor

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

Las colonias de gatos callejeros suponen en algunos barrios un problema de convivencia. Algunas personas, por desconocimiento, los alimentan con restos de comida de sus hogares, y además están los malos olores y la suciedad. Hasta ahora, la única solución había sido capturarlos y sacrificarlos, pero la experiencia y los estudios han demostrado que eso sólo empeora la situación. La mejor forma de afrontarla es esterilizar a la colonia, a ser posible al completo, y gestionarla, con un número limitado de ejemplares, mediante piensos adecuados y cuidados veterinarios.

El proyecto municipal pretende esterilizar a los ejemplares y controlar su alimentación, para evitar problemas de convivencia vecinales

El Área de Medio Ambiente del Ayuntamiento suscribió a finales del año pasado un convenio con la asociación Amigo Animal (Aman), por el cual este colectivo se está encargando de formar y supervisar a las personas que habitualmente los alimentan, así como de capturarlos para esterilizarlos. Además, asesora al Centro Zoosanitario Municipal y promueve las adopciones de los que quedan abandonados, con un presupuesto de 30.000 euros. Según el Consistorio, esta es la mayor partida que un municipio destina al control, esterilización y suelta de gatos ferales.

Aman lleva siete años haciendo por su cuenta esta labor en varios municipios de la provincia. En este tiempo, más de 2.500 ejemplares, tanto machos como hembras, se han sometido a castración, sobre todo en la capital. Hasta ese momento, los fondos para las operaciones, que son costosas, los ponían los 200 socios con sus cuotas, y la ayuda de la asociación alemana KHS, que se encarga de promover su acogida en aquel país. En la capital, según el censo municipal, existen unas 120 colonias y más de 2.000 gatos, aunque el presidente de la ONG, Marcos Canzian, cree que hay muchos más, ya que estos grupos pueden llegar a superar los 20 a 30 ejemplares.

De estas, 65 colonias ya las gestionan formalmente voluntarios y ciudadanos particulares. «La gente está entregada, destina su dinero y los cuidan como si fueran propios», explica. «Ahora, cuando hay un cuidador, se le informa de los requisitos. Este hace una solicitud para abrirla oficialmente; se inspecciona por parte de la asociación y se hace un recuento y un control sanitario». Posteriormente, los cuidadores reciben un curso para aprender a hacer las captura con jaulas para la esterilización, que se lleva a cabo en tres clínicas concertadas, y completar la documentación.

Qué darles de comer

La alimentación es un capítulo crucial, dado que es uno de los que genera más problemas vecinales. Antes, la gente les echaba sobras, y esto no está permitido porque causa insalubridad. «Sigue habiendo personas que lo hacen mal, pero para eso está la formación». No vale cualquier cosa. Se puede alimentar únicamente con pienso seco, en pequeñas cantidades (para que no sobre), y agua. Ambos se colocarán en sitios poco visibles, escondidos, y se reponen generalmente a diario. Estos también se ocupan de la medicación de los que estén enfermos, y en casos necesarios se capturan y se llevan al veterinario. De hecho, la esterilización está sirviendo para dar otros tratamientos en el mismo acto, cuando es necesario.

El Ayuntamiento va a conceder unos carnés a los alimentadores, para lo cual los primeros cursos se impartirán en marzo, a cargo de veterinarios, y ya hay más de 60 personas que han pedido participar. «La gente quiere evitar que les multen, algo que puede ocurrir cuando se considera que se ha creado un foco de insalubridad y molestias a los vecinos». El objetivo conjunto del Consistorio y de Aman es que los responsables cuiden, esterilicen y hagan el mantenimiento, para evitar la sobrepoblación a largo plazo y favorecer la convivencia.

Quejas vecinales

Marcos Canzian reconoce que hay quejas ciudadanas, aunque asegura que la mayoría acepta una buena gestión del grupo. «Se les ha tratado como una plaga hasta ahora, pero estamos intentando frenarlo, porque la mayoría de los que captura el Zoosanitario terminan sacrificados». Según este experto, está demostrado que este método funciona, mientras que la retirada y la eutanasia, no. Su argumento es el siguiente: «El Zoosanitario sólo logra retirar la mitad de la colonia, por lo que se crea un efecto vacío. Entonces, entran gatos de otras zonas y procrean más rápido. Por eso, ahora se empieza a trabajar en este sentido, siguiendo los pasos de países como Estados Unidos y Francia».

En el otro lado, pone de relieve que los gatos en la ciudad tienen una función principal de controlar los roedores y los grandes insectos, como las cucarachas. «Está demostrado que donde los retiran, al poco tiempo aparecen muchas ratas. Son una forma de prevenir las plagas». El proyecto tiene sus puntos débiles. El principal es que hay pocos voluntarios para ayudar a capturar y castrar, por lo que Canzian propone que los servicios del Zoosanitario también colaboren en esta tarea. «Se ha avanzado mucho, pero estamos muy lejos del sacrificio cero en Málaga. Una tarea como esta en una ciudad tan grande no se puede dejar en manos sólo de una asociación pequeña como la nuestra», advierte, y reclama una implicación directa por parte de las instituciones públicas.

 

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