Cerrado de Calderón: una frecuencia que sabe a poco

El último autobús de la línea 33 sale de la Alameda Principal a las nueve y media de la noche./
El último autobús de la línea 33 sale de la Alameda Principal a las nueve y media de la noche.

José Manuel Alday
JOSÉ MANUEL ALDAY

Usuarios de la Línea 33 de la Empresa Malagueña de Transportes (EMT), que une Cerrado Calderón con el centro de la ciudad, se quejan de la frecuencia que tiene esa línea. Según Pilar Maldonado, una vecina de la urbanización, durante los fines de semana y días festivos la frecuencia del paso de estos autobuses es de alrededor de cincuenta minutos frente a los veinte que suele tener los días laborales, lo que según dice «no tiene sentido, máxime con las campañas que la propia empresa de transportes urbanos y el Ayuntamiento realizan en estas fechas para que los ciudadanos no cojamos los vehículos particulares y utilicemos para los desplazamientos al centro de la ciudad los autobuses urbanos». Cuestiona además esta usuaria el horario de esa línea que conecta la Alameda Principal con Cerrado de Calderón al considerar que el último autobús que sale del Centro lo hace a las 21.30 horas, «una hora en la que todavía hay comercios abiertos y es demasiado pronto para muchos jóvenes que de esta forma se ven privados de poder utilizar el transporte urbano para sus desplazamientos y tienen que recurrir a sus padres, familiares o amigos para que los lleven en los vehículos particulares». También se queja de la falta de marquesinas en la mayoría de las paradas de esta línea. Una línea que desde que se produjo el socavón en Cerrado de Calderón, el 19 de febrero pasado, ha suprimido su paso por la calle Juan Valera, que une Pedregalejo con Cerrado de Calderón, lo que también ha motivado la queja por parte de algunos vecinos de esta zona que dicen estar sufriendo las consecuencias de esta situación, por lo que tienen que ir andando hasta Cerrado Calderón para coger el autobús, o en su caso hasta Juan Sebastián Elcano.

Reciclaje: unos contenedores sin recoger

Es habitual ver los contenedores de reciclaje rodeados de botellas, cartones etcétera. Una imagen que se debe a que se encuentran llenos y están sin recoger, por lo que no tienen capacidad para almacenar más envases o cartones, como muestra la imagen superior que envía un lector y que corresponde a la avenida de La Paloma. «Después quieren que reciclemos y no recogen los contenedores», se queja. La fotografía de abajo está captada hace unos días en el Carril de Castell, en El Limonar, y en ella se observa un contenedor de plástico y otro de papel alrededor de los cuales se acumulan bolsas, cajas y basuras.

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