La carne, a en punto y los cubiertos, a y cuarto

Un joven experimenta cómo localizar el plato ayudado por el técnico de la ONCE Manuel Rivero./Ñito Salas
Un joven experimenta cómo localizar el plato ayudado por el técnico de la ONCE Manuel Rivero. / Ñito Salas

Alumnos del IES Rosaleda aprenden a mejorar la atención a personas con discapacidad visual

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

Prestar la mejor atención al cliente es la máxima que guía el trabajo de los profesionales dedicados al sector servicios. Pero cuando el cliente es una persona invidente muchas veces no se tiene la formación necesaria para que esa atención sea plenamente satisfactoria por ambas partes. Las personas con discapacidad visual salen a comer a un restaurante, utilizan un hotel y programan un viaje, como cualquier otra persona. Y cada vez más. Para prestar el mejor servicio en cualquiera de estos ámbitos, ya sea en un restaurante o en un hotel, alumnos del IES Rosaleda recibieron ayer una sesión formativa por parte de un técnico en rehabilitación de la ONCE.

El IES Rosaleda imparte grados medio (Cocina y gastronomía y Servicios en restauración) y superior (Agencia de viajes y gestión de eventos, Dirección de cocina y Dirección de servicios de restauración) relacionados con el sector servicios. «Mejorar la formación de los alumnos es esencial para que puedan prestar luego un mejor servicio y atención al público», señaló el profesor Francisco Muñoz, en relación a la actividad programada. Ha sido la primera ocasión que se ha organizado esta actividad, que este año ha sido una primera «toma de contacto» pero que es intención del centro «hacerlo todos los cursos, porque es muy interesante y supone mejorar la formación de nuestros alumnos», según Francisco Muñoz. «Supone también fidelizar al cliente, un atención profesional, personalizada, es muy importante», añadió.

Experimentar la ceguera

El técnico en rehabilitación de la ONCE en Málaga Manuel Rivero ha sido el encargado de impartir esta sesión formativa teórico-práctica. Se trata, explicó, de hacer experimentar a los alumnos lo que supone no poder ver. Los estudiantes, con una gafas opacas, pasearon por los alrededores del restaurante, subiendo y bajando escaleras. Después, en la sala, les explicó cómo poner el plato, los cubiertos y vasos. Y cómo indicar al cliente invidente la situación de los alimentos. Es lo que ellos denominan la 'posición del reloj'. «Cuando se pone el plato en la mesa, se señala al invidente cómo están los alimentos o el resto de elementos siguiendo las manecillas del reloj; por ejemplo, a las 12 tiene la carne, a y cuarto los cubiertos, a y media el puré y a menos cuarto el vaso. Es una forma muy intuitiva de que una persona con discapacidad visual tenga seguridad a la hora de comer», señaló.

Habitaciones de hotel

Otro aspecto que abordó Manuel Rivero en su charla con los estudiantes fue el relativo al de las habitaciones de un hotel. «Normalmente a un cliente no se le acompaña a la habitación, o a lo sumo se hace hasta la puerta con el equipaje. Pero con un invidente es muy distinto y necesita una atención más esmerada». dijo. Así, explicó a los alumnos algunas de las claves de un servicio tan especial. Por ejemplo, hay que indicarles cualquier tipo de obstáculo que hay en la habitación. O aparatos que sobresalgan de la pared y pueda provocar un golpe. Citó, por ejemplo, el caso de secamanos o secadores del pelo que suelen situarse en los cuartos de baño. Otro detalle hace referencia al teléfono: «En el aparato suele poner el número para llamar a recepción; al invidente hay que decirle dónde está el teléfono y cuál es el número». También requieren ayudarles a localizar los mandos a distancia, de la televisión o del aire acondicionado.

Estudiantes de cocina, servicios de restauración y agencias de viajes participan en una sesión formativa con un técnico de la ONCE

Según Manuel Rivero, las personas invidentes cada vez viajan más, ya sea en familia e incluso solos. Por esto también se refirió a estos aspectos, destinados a los alumnos del grado de Agencias de viajes. Reconoce que cada vez hay más zona adaptadas y señaló que próximamente se van a celebrar unas jornadas sobre la accesibilidad a la cultura y el patrimonio histórico.

Este ciclo es el que estudian David Planas y Ana García. Los jóvenes participaron en la sesión formativa, que consideraron «muy útil. No teníamos ni idea de cómo atender a una persona ciega», reconocieron. Les pareció especialmente interesante saber cómo describir la habitación de un hotel, o cómo recibirles y atenderles en un restaurante. El profesor Francisco Muñoz señaló que esta actividad seguirá en próximos cursos, invitando a personas invidentes, y que el restaurante pondrá sus menús en braille, algo que ahora tienen pocos establecimientos.

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