Carlos Conde: «¿De la Torre o Bendodo? Tengo la confianza de ambos y eso me permite trabajar dando lo mejor de mí»

Conde, en el puente que cruza la desembocadura del arroyo de Gálica en El Palo./FRANCIS SILVA
Conde, en el puente que cruza la desembocadura del arroyo de Gálica en El Palo. / FRANCIS SILVA

El responsable de Economía presume de la solvencia de las arcas municipales y avanza que finalmente habrá presupuestos en 2019

Francisco Jiménez
FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

Con una carpeta repleta de cifras para demostrar «la solvencia y la capacidad financiera» de las arcas municipales y con una agenda pública igual de cargada por su condición de responsable de Economía, Personal, Distrito Este, portavoz del equipo de gobierno y, cuando se ausenta Francisco de la Torre, alcalde accidental, Carlos Conde atiende a esta entrevista con la mente puesta ya en el próximo curso político, que será el último de la legislatura y en el que los populares están «centrados en presentar la mejor imagen de la ciudad». Hombre del alcalde y hombre del PP, opta por la prudencia cuando se le pregunta por las discrepancias entre De la Torre y Elías Bendodo sabedor de que goza de «la confianza de ambos».

¿Cómo está viviendo el proceso de transformación en el que está inmerso su partido?

–Con muchas ganas e interés de que sea un proceso con firmeza pero con inmediatez. Lo que mucha gente estaba esperando del PP es esa reacción que ha llevado a muchos votantes a buscar una alternativa que supusiera algo nuevo, así que si ahora un partido con la trayectoria democrática y el liderazgo del PP cambia sus perfiles y sus equipos estoy convencido de que vamos a ilusionar a mucha gente y a recuperar la confianza que hemos perdido, también porque nos lo hemos merecido con casos claros de corrupción, y hasta que no se ha tomado una decisión clara y contundente la gente no lo ha visto. Hay un mensaje claro de que el partido está cambiando y la gente lo va a percibir.

¿Votó en las primarias?

–Sí, sí, claro. Yo siempre ejerzo el derecho al voto.

¿Se puede decir a quién?

A Soraya (Sáenz de Santamaría). Yo era un fiel seguidor de Alberto Núñez Feijóo, por su forma de ser y como gestor. Eso le hacía merecedor de un liderazgo, aunque él ha pensado que no podía sacrificar su comunidad. En esa situación, hay diferentes perfiles y, en mi caso, me gusta Soraya. Como parlamentaria, soy incluso de los que se apuntan alguna de sus frases porque tiene muy buena pegada, con inteligencia pero con contundencia. Además, es una persona que también se ha hecho valer en la gestión en un momento complicado para el país.

Como compromisario, ¿cuál le parece la mejor salida para el congreso del próximo viernes?

–El camino aún está abierto y ahora toca que los compromisarios acudamos al congreso con la actitud de salir fortalecidos. Si es posible, mejor con una lista única. Y si no, tratando de resolver las disquisiciones para salir como un gran partido.

Hablando de diferencias internas, las primarias han vuelto a escenificar las existentes entre Francisco de la Torre y Elías Bendodo.

–Somos un partido que ha dado un paso importante y bastante novedoso como es un proceso de primarias en el que hemos tenido en liza una serie de candidatos. Lo positivo es que todos, de alguna manera, tratemos de expresar nuestra opinión. No pretendemos ser un partido monoteísta. Parece que cuando en los partidos con historia como el PP o el PSOE surgen diferencias de opiniones tiene que haber una crisis de liderazgo y tiranteces, pero cuando este debate se da en otros partidos de nueva cuño se habla de un proceso democrático y enriquecedor.

Usted es portavoz del equipo de gobierno, y por tanto hombre del alcalde. Pero también es hombre del partido. ¿Se siente en medio de ambos?

–Afortunadamente, tengo la confianza de ambos, tanto del presidente del partido como del alcalde. Y lo agradezco, porque eso me permite trabajar dando lo mejor de mí para que en el día a día vayamos siendo un partido de gobierno que sabe resolver los problemas y que no se dedica a las cuitas internas. El diálogo entre dos liderazgos importantes como son los de Paco de la Torre y Elías Bendodo no necesita de un intermediario, porque entre ellos hablan y expresan sus opiniones. En ese sentido, estoy tranquilo y el equipo de gobierno está centrado en lo que nos importa, que es presentar la mejor imagen de la ciudad cara a un proceso electoral.

Veo que se siente más cómodo hablando de gestión. ¿Cómo lleva lo de ser la voz del grupo popular?

–El mandato se inició con un portavoz, que es mi compañero y amigo Mario Cortés, pero la ausencia de mayorías nos lleva a otro proceso de diálogo distinto. Aunque en la refriega política nos guste llevar las posturas al enfrentamiento verbal, evidentemente no se pueden tensar tanto los asuntos cuando tienes un trabajo que hacer y que, con 13 concejales, requiere de una mayoría de al menos 16 votos para poder avanzar en la ciudad. Si no se permite ese diálogo a través de una portavocía podemos llegar a un momento en que el desgaste político paralice la ciudad. Afortunadamente, y a diferencia de otras ciudades, aquí hemos aprobado tres presupuestos y la ciudad no se ha parado.

Estos últimos ha costado sacarlos. Entraron en vigor en junio...

–Evidentemente, porque la situación es muy distinta. En esta ocasión ha sido por otros asuntos extrapresupuestarios como el conflicto de bomberos, la situación de Limasa, los terrenos de Repsol y el monte Gibralfaro, que fueron las condiciones de Ciudadanos para negociar. Supimos darle a cada asunto el avance y la madurez necesaria para que Ciudadanos encontrara recogidas sus expectativas.

¿Cómo está la relación con su socio de investidura? Aseguran sentirse «muy disgustados» por el cambio de rumbo en Limasa.

–No, no, no. Si algo hemos sabido construir con todos los grupos, y especialmente con Ciudadanos, es que las relaciones se fundamenten en el trabajo, la confianza y la lealtad en los acuerdos. Si además lo aderezamos con relación personal es la mejor garantía de que pese a las divergencias políticas se puede llegar a acuerdos. Y tengo que decir que con el portavoz, Juan Cassá, hemos encontrado ese espacio natural.

¿Los de 2018 van a ser los últimos presupuestos de la legislatura?

–Confío en que serán los penúltimos. En el Área de Economía estamos trabajando ya en los de 2019, y en las próximas semanas se va a pedir a todos los servicios, áreas, organismos y empresas del Ayuntamiento que elaboren su previsión de ingresos y gastos. Estamos tratando de adelantarnos para que los presupuestos entren en vigor en enero.

«Era un fiel seguidor de Feijóo, pero me gusta Soraya. Apunto incluso alguna de sus frases»

Si es así, con sólo medio año de vigencia, el grado de ejecución será muy bajo.

–Lo cierto es que en tiempo y plazo se parecen mucho a los de 2017, con un nivel de ejecución del gasto corriente cercano al 87%.

Me refiero a las inversiones. Lo normal es que el gasto corriente siempre se ejecute.

–Lo cierto es que en los últimos años estamos fortaleciendo ese capítulo, que es el que más sufre en los momentos de crisis. En ese periodo hemos mantenido los servicios públicos a un nivel aceptable, reforzado las partidas para servicios sociales y no aumentado e incluso disminuido la presión fiscal. Así que al final la inversión se ha visto afectada, aunque en los últimos años se ha ido aumentando, más aún con el Plan Más Barrios Más Málaga a través de las inversiones financieramente sostenibles.

Muchos proyectos anunciados pero, ¿y su ejecución?

–Cuando ponemos toda esa carga de inversión tenemos que tratar de ser muy ágiles y lo estamos siendo, porque en las inversiones financieramente sostenibles de 2016 creo que fue un nivel de casi el 100%, pese a que algunos grupos no saben interpretar el informe del interventor y critican que sea del 69% obviando que es porque cada vez que licitamos una obra las ofertas de las empresas tienen una rebaja de entre un 30 y un 40%.

¿Y qué hacen con ese dinero sobrante?

–La Ley de Estabilidad no nos permite revertir esa baja en hacer más actuaciones dentro del propio contrato, así que tiene que incorporarse como remanente en futuros ejercicios. Eso nos permite estar en disposición de poner en marcha un nuevo Plan Más Barrios Más Málaga por un importe de 22 millones para seguir actuando en cuestiones demandadas por los vecinos. Y eso lo podemos hacer porque tenemos capacidad económica y la solvencia necesarias.

Con el atasco que hay en la Gerencia de Urbanismo, ¿va a dar tiempo a tener listas este nuevo lote de obras a finales de 2019?

–Tratamos de ser sensatos y medir nuestras posibilidades. No por poner más dinero vamos a conseguir una mayor ejecución. Por eso hay muchas áreas de gobierno que también realizan estas inversiones, ya sean los distritos, Emasa, Deportes, Sostenibilidad Medioambiental y la propia Gerencia de Urbanismo.

Ya puestos, ¿va algo para Limasa?

–No. En los presupuestos de 2018 ya se aprobó que la empresa pudiera afrontar una inversión de 10 millones para renovar la flota.

«Estamos trabajando ya para que los próximos presupuestos entre en vigor en enero»

¿Le convence el giro del alcalde de municipalizar la limpieza?

–Lo interesante es que ha habido proceso de diálogo con todos y cada uno de nosotros donde hemos tenido que poner todos los elementos encima de la mesa y...

¿Diálogo? El alcalde dijo que fue la condición que puso al partido para repetir como candidato.

–El alcalde es un convencido de la componente humana de Limasa, que son sus trabajadores, en lo que ha venido a llamar un circulo virtuoso en la relación entre los malagueños y los trabajadores porque no por tener más dinero en el servicio vamos a estar más limpios si no colaboramos todos. El alcalde tiene experiencia de muchos años en gestión y cuando toma la decisión es porque cree fielmente en ella. Además, si existe esa voluntad por parte de la representación sindical de allanar la situación judicializada de las relaciones laborales creo que, desde el punto de visto económico, nos beneficia porque ello repercute en las arcas municipales. Confío en que ésa es la voluntad de los trabajadores, ya que si no es así los números van a ser más difíciles de encajar. En cualquier caso, esperamos encontrar un espacio común y que la limpieza sea finalmente el menor problema de los malagueños.

No me ha contestado del todo. ¿Le convence el modelo? Usted se mostraba partidario de privatizar.

–Al final, el camino se hace andando. Ni demonizo lo público ni demonizo lo privado. Estamos hablando de un servicio con enorme complejidad y, además, el camino es reversible si no cumple las expectativas que todos esperamos. Debemos poner todos de nuestra parte para que el resultado no sea en sí la municipalización o no, sino que la limpieza mejore y los vecinos así lo perciban.

Antes presumía de que el Ayuntamiento es solvente y está saneado económicamente. ¿Se podría destinar alguna partida a aumentar las bonificaciones en las plusvalías por herencia?

–A este equipo de gobierno nadie le va a dar lecciones en materia de moderación fiscal. Somos de los ayuntamientos con mayor moderación fiscal de toda España y mirando al IBI, de los más bajos. Además, fuimos nosotros los que 2013 pusimos el reglamento de bonificaciones por 'mortis causa'. Desde entonces hemos beneficiado a seis mil personas por valor de seis millones, y entendemos que tenemos que avanzar en ese espacio.

¿Cuándo se va a avanzar en ese espacio que dice?

–Debemos ser conscientes de que hay que garantizar el equilibrio presupuestario y los servicios públicos de la ciudad, y para seguir avanzando en materia de bonificaciones tenemos que conocer el impacto real que va a tener la modificación normativa sobre la plusvalía a nivel general por la transmisiones con pérdida de valor. Cuando sepamos cómo queda el impuesto y si el Gobierno va a compensar a los ayuntamientos por la pérdida de esos ingresos podremos saber si tenemos recorrido para seguir avanzando en bonificaciones.

«Cuando sepamos el impacto de la reforma legal veremos si podemos aumentar las bonificaciones de las plusvalías»

Ya que también es responsable del Área de Personal. El conflicto de bomberos lleva año y medio.

–Estoy convencido de que al final se llegará a un acuerdo. Es cierto que cuando los conflictos se dejan mucho tiempo las personas que lo lideran pueden llegar a encasillarse y muchas veces es cuestión de cambiar el tipo de discurso y de argumentos a la hora de facilitar un acuerdo. No podíamos abordar cuestiones ya sometidas a negociación colectiva en un acuerdo de funcionarios y había que esperar al nuevo periodo de negociación que se inició en enero. En este sentido, he pedido al director de Personal, que es quien está liderando la negociación con todos los sindicatos, que tenga sensibilidad en esas cuestiones porque se trata de avanzar y de encontrar un ambiente sosegado.

Como concejal de distrito ha cambiado Ciudad Jardín por la zona Este. ¿Mucho por hacer?

–Uno tiene su corazoncito en Ciudad Jardín porque es el distrito que me vio nacer y crecer, pero me ha sorprendido gratamente el distrito Este. He percibido en los colectivos mucha inquietud, pero también ciertas expectativas positivas de que mis compañeros y yo vamos a tratar de trabajar a fondo para resolver todas las cuestiones que sean posibles.

Falta le hace al distrito.

–Hay cuestiones de corto, medio y largo plazo. Me gustaría impulsar proyectos importantes que se quedaron en el tintero como la renovación de los paseos marítimos de Pedregalejo y El Palo. Como proyecto de barrio, de distrito y de ciudad necesitamos ponerlo en marcha y sumar las voluntades de otras administraciones para que sea una realidad en los próximos años.

Tratándose de un tradicional nicho de votos para el PP, ¿toca mimarlo a un año de las elecciones?

–Aunque en mi mano tengo posibilidad de balancear los presupuestos, siempre hemos hecho un reparto de todos los distritos en base a una ponderación lógica de población y superficie y tratando de ver dónde hay más necesidades. Es verdad que en el distrito Este encontrábamos, debido a otras obligaciones de mi excompañero (Julio Andrade), que necesitaba una continua presencia y aunque yo también tengo otras responsabilidades, tanto el presidente del partido como el alcalde decidieron que mi perfil era el más oportuno para trabajar allí. Tenemos que acelerar cuestiones para que no se queden atrás. Al final la ciudad es una suma de barrios y tenemos que trabajar en todos.

«Me escaparé unos días. Si no, corremos el riesgo de perder la cabeza»

–¿Se cogerá vacaciones o es del estilo De la Torre, con dos días contados?

–Si hay algo en lo que todos los miembros del equipo nos estamos mal acostumbrando es a ese estilo de Paco de la Torre de prácticamente ausencia de espacios prolongados de vacaciones. Tratamos de escaparnos una semana a lo mejor para poder disfrutar con la familia, porque perdemos la perspectiva. Somos personas, con fortalezas y debilidades y una parte fundamental de la persona es la anímica y sentimental y eso te lo aporta en gran medida la familia. Dedicarnos los siete días de la semana y con tantas hora al día al ejercicio de la política municipal hace que lo sufra la familia.

–Algunos días se escapará, ¿no?

–Mi idea es poder escaparme unos días con mi mujer y mi hija Carla, de 7 años, seguramente la última semana de julio para disfrutar de ellas y oxigenarnos. Aunque esa semana hay comisión informativa y pleno intentaremos escaparnos unos días.

–¿Suficiente para desconectar?

–Queda un año para las elecciones municipales y va a ser un año muy intenso, porque sobre mí también recae la coordinación de la campaña, y eso requiere un trabajo importante. Al final, tenemos que estar en óptimas condiciones para poder afrontar ese gran reto. Desde luego, habrá que cogerse ese momento porque, si no, corremos el riesgo de perder la cabeza.

–Pues a disfrutar.

–Muchas gracias.

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